Abogados de emergencia
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A mi juicio

Sergio Castro González
El blog de Sergio Castro González en Tribuna

Abogados de emergencia

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El reciente estado de alarma decretado por el gobierno el pasado sábado establece una serie de medidas para combatir el temido COVID-19. Entre ellas quizá la más primordial o cuanto menos la más restrictiva de derechos fundamentales es la limitación de la libertad de circulación de las personas, salvo en contadas circunstancias de sobra ya conocidas.

 

Ante esta excepcional situación, los ciudadanos hemos tomado conciencia de determinados profesionales que, sin duda alguna, como ya se ha señalado suponen la vanguardia en la lucha contra el coronavirus: médicos, enfermeros, personal sanitario, y otras como cajeros, reponedores, transportistas, policía, militares, etc. Todos ellos merecen nuestro respeto, consideración y agradecimiento.

 

El mundo judicial no ha sido ajeno a esta grave situación y también se ha visto afectado, mediante la suspensión de vistas,declaraciones y plazos procesales, así como los plazos administrativos y los de prescripción y caducidad de las acciones y derechos. Con la salvedad de las determinadas excepciones que por razón de urgencia y necesidad causarían un perjuicio irreparable si no se celebrasen.

 

Sin embargo, “en el orden jurisdiccional penal la suspensión e interrupción no se aplicará a los procedimientos de habeas corpus, a las actuaciones encomendadas a los servicios de guardia, a las actuaciones con detenido, a las órdenes de protección, a las actuaciones urgentes en materia de vigilancia penitenciaria y a cualquier medida cautelar en materia de violencia sobre la mujer o menores”.

 

Para el desempeño de estas actuaciones y procedimientos con las máximas garantías es preceptiva la intervención de otros tantos profesionales. Me refiero a los abogados, y particularmente a los abogados del turno de oficio.

 

Estos profesionales prestan sus servicios 24 horas durante los 365 días de año, llueva o truene, en estado de alarma o sin él. Y ello a cambio de una compensación económica ridícula, que poco o nada se ajusta a la calidad del servicio prestado. Hecho sobre el que habré de volver en otro momento.

 

Pero, además, actualmente estos servicios se están prestando sin la más mínima medida de seguridad o protección, ni garantía alguna para prevenir el contagio del coronavirus, más allá de las recomendaciones facilitadas desde nuestros Colegios de Abogados.

 

Y ¿para qué?, ¿cuál es el motivo que empuja a cientos de estos profesionales de toda España a salir diariamente a cumplir con su deber con la que esta cayendo?

 

La razón no es otra que salvaguardar los derechos fundamentales de todos y cada uno de los ciudadanos, en beneficio del Estado de derecho y del bien superior de la Justicia. Ellos también merecen nuestra consideración, ellos también merecen nuestro agradecimiento.

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