El abuso continuado del consumidor y los daños punitivos
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A mi juicio

Sergio Castro González
El blog de Sergio Castro González en Tribuna

El abuso continuado del consumidor y los daños punitivos

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El post de Sergio Castro en Tribuna de Valladolid.

No hace mucho me he encontrado con dos asuntos especialmente sangrantes por su evidencia y claridad, que pese a ello, no encontraron la resolución extrajudicial con la que entendí que se podían solventar. Ello debido a la mala fe de sendas compañías multinacionales, de cuyo nombre no quiero acordarme que se encontraban al otro lado de la balanza de la justicia, que hasta la interposición de la correspondiente demanda judicial no dieron su brazo a torcer.

 

Me refiero a dos casos, en los que la parte perjudicada era un consumidor. Entendiendo como tal las personas físicas que actúen con un propósito ajeno a su actividad comercial, empresarial, oficio o profesión”. Todos tenemos la cualidad de consumidor y usuario en algún momento de nuestras vidas.  

 

La historia de la protección de los consumidores y usuarios en nuestro ordenamiento jurídico es relativamente reciente, años 80, a raíz de un movimiento surgido en la segunda mitad del siglo XX, que velaba por la especial protección que legalmente debería darse a un grupo tan importante que nos engloba a todos. Dicho movimiento, tenía el fundamento de proteger a la parte débil, y muchas veces indefensa de la balanza.

 

Pese a la regulación de la protección al consumidor y usuario en España, originalmente en el artículo 51 de nuestra Constitución, hasta la actual Ley general para la defensa de consumidores y usuarios, lo cierto es que todavía se siguen viendo abusos y situaciones manifiestamente injustas en detrimento de estas personas especialmente vulnerables.  

 

Esta vulneración de sus derechos se debe fundamentalmente a los costes de la reclamación, no solo económicos sino también de tiempo, esfuerzo y persistencia del perjudicado. Todos estos costes desincentivan la reclamación del consumidor en asuntos de escasa cuantía o trascendencia económica. Como se dice vulgarmente “vale más el collar que el galgo”. Sin embargo, para las grandes corporaciones y multinacionales apenas supone ningún esfuerzo.

 

Aunque en nuestro ordenamiento jurídico están previstas las acciones colectivas -class actions como se denominan en el derecho americano-, que permiten ejercitar a diferentes personas de forma conjunta la reclamación judicial de los mismos intereses reduciendo los costes, no tienen tradición en nuestro sistema legal, por lo que en la práctica su utilización es más reducida de lo aconsejable.

 

Si bien es cierto que, a través de la institución jurídica de las costas procesales -Honorario de abogados, procuradores, tasas, periciales, etc.-, se desincentiva la defensa judicial de intereses sin fundamento alguno, puesto que se imponen a la parte “perdedora” del pleito o al que ha litigado con temeridad y mala fe. No obstante, las costas procesales son progresivas en función de la cuantía del procedimiento, por lo que en reclamaciones de escasa cuantía o transcendencia económica se convierten en algo anecdótico.

 

En este punto quizá sería bueno añadir a nuestro sistema legal la figura anglosajona de los daños punitivos, famosa por salir en más de una película legal como Philadelphia, El jurado, entre otras.

 

Dicha institución consiste en imponer a modo de castigo la condena al pago de una cantidad de dinero sustancialmente grande, ello sin perjuicio de la correspondiente indemnización de los daños y perjuicios causados, con el objetivo de que actuar mal no merezca la pena, como sucede en muchos casos.

 

A mi juicio, necesitamos una figura como esta que disuada las conductas manifiestamente injustas o maliciosas para que no salgan a cuenta. Al fin y al cabo, la Ley no ampara el abuso de derecho ni el ejercicio antisocial del mismo, al menos en teoría.  

Comentarios

@AIf0ns0 12/02/2020 15:40 #1
El ordenamiento jurídico español, aparte de necesitar figuras semejantes al resto de los países, que consideramos primermundistas, debería ser respetado por aquellos que flagrantemente, y a diario, pasan de él, porque suponen, sólo suponen, que están por encima de la Constitución’78. #Y_así.

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