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De todo un poco…

Vidal Holgado

Machofacha tenían

Me topo con el titular de que un joven debe ingresar en prisión, al haber sido condenado a dos años y a una indemnización de 180.000 euros, por haber matado accidentalmente a un ladrón en defensa de una mujer atracada y pateada. Lo primero que pienso es que, seguramente, se trata de un buena pieza, con antecedentes, asiduo de gimnasio, trasegador de batidos de concentrados ultraproteínicos, practicante, o al menos admirador de sus maestros, de artes marciales y bastante chuleta, al que se le presentó la oportunidad de ejercer de justiciero y metió la pata hasta el corvejón.
Pero no, sigo leyendo y resulta que se le describe como un joven modelo, dechado de virtudes, el hijo que a todos gustaría tener, al mismo tiempo que se describe al muerto como la peor escoria y además en situación de búsqueda para cumplimiento de condena, son tan exageradas las alabanzas y los embates que me cuesta aceptar un grado razonable de verosimilitud en el relato.

 


Con que solamente fuera cierto la mitad de lo narrado, lo primero que habría que preguntarse es si alguien, sino culpable, es al menos responsable de que un individuo en busca y captura estuviera en la calle, si hubiera estado donde tenía que estar, seguramente seguiría vivo, la mujer no hubiera sido atracada y a Borja no le hubieran arruinado la vida, pero, quizá y digo quizá, las hijas no se hubieran librado de un mal padre y perdido la posibilidad de recibir una herencia que no hubieran imaginado ni por ensoñación, cosas que pasan.

 


Esta es una sentencia difícil de comprender y asumir, nos hace desear que quien debería ir a la cárcel y pagar la indemnización serían el juez, el fiscal y hasta el abogado defensor, que debe haberlo hecho muy mal, probablemente sea el resultado de que la gente decente suele decir la verdad y asumir las consecuencias de sus actos.
La mayoría de nosotros, si nos encontramos con una situación semejante, que no afecte a un amigo o pariente cercano, y puede que, aun así, optamos por mirar hacia otro lado y no buscarnos complicaciones, no es la mejor actuación de un buen ciudadano, es cobarde y egoísta, pero, visto lo visto, parece que sí la más inteligente.

 


Que puede haber sucedido para que se emita una sentencia que nos parece tan injusta. A la mayoría se nos escapan los aspectos técnicos y legales del funcionamiento de la justicia, pero podemos imaginarnos como pueden suceder estas cosas, imaginemos que al procesado se le pregunta: ¿Y se le echó Vd. al cuello?, si señor juez, era la tercera vez que saltaba la tapia de mi huerto y me pisaba los tomates, así que le pille, le agarré del pescuezo y……, y entonces ya sí que te has caído con todo el equipo, no le dejas al juez otra alternativa que aplicarte el código.

 


Imaginemos que nos encontramos con una escena semejante a la causante de la desgracia de Borja y decidimos intervenir educadamente, increpando al autor del delito, afeándole la conducta y pidiéndole por favor, que no se porte mal, y el interfecto, en lugar de hacernos caso, opta por mentarnos la madre y hasta amenazarnos de muerte, y entonces, en un arrebato, agarramos un adoquín, que casualmente había a mano, y le partimos la crisma, lo que no podemos hacer, cuando nos tomen declaración, es decir que sí, que nosotros le atizamos a conciencia, lo prudente es negar la mayor, decir que nosotros no hemos hecho nada, ni tan siquiera abrir la boca, que lo sucedido fue que, ante el jaleo y la algarada, nos acercamos a ver qué pasaba y el ladrón, al vernos, salió corriendo sin que nosotros tan siquiera le miráramos,

 

Con tan mala suerte que tropezó y al caer fue a dar con la pelota en un adoquín que, por desidia del ayuntamiento, había suelto en la acera, esto, unido a aleccionar un poquito a los testigos para que corroboren nuestra versión, quizá nos libre o al menos palíe lo que nos puede caer, claro que si por allí deambula algún aficionado al séptimo arte, que tirando de móvil hace una película, la cuelga en el acto en el jutube y a continuación entrega copia a la televisiones, que pasarán mil veces las imágenes, convenientemente seleccionadas y ordenadas, en horas de alta audiencia y antes de que le lleguen al juez, entonces sí que puedes darte por jodido del todo, hay cosas que no tienen remedio.

 


Para colmo, aparecen los de Vox en escena defendiendo a Borja, pidiendo su indulto y haciendo una colecta para pagar la indemnización, no digo que esté mal que se le ayude, todo lo contrario, pero pedir que le den la medalla al mérito civil puede resultar un poco exagerado y mezclar estos asuntos y otros parecidos, como es de todos costumbre, con la política, no me parece bien, suena a manipulación, por muy buenas intenciones que se tengan.

 


Machofacha tenían, pero la atracada debe ser mujer de derechas, que responde al estándar, sin características diversas y por tanto no reúne condiciones para ser considerada víctima de maltrato, y el fallecido tampoco parece ser ocupa, mercader de la manta, arribado en patera o miembro de colectivo de interés para la causa, perdiéndose así una oportunidad de la progresía para encajar el suceso, aunque fuera con calzador, y aprovechar para rentabilizar la ley Viogen y hacer propagandas feministas y lgtbis, sacando la jauría a la calle a gritar como leones rugientes, con estruendo de tracas y tambores y pidiendo la emasculación del juez por no haberle metido treinta años. Lástima.

 

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