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EL JARDÍN DE HÉRCULES

Eduardo Blázquez

Himno de Cristal a William Layton, desde la mirada de Javier Carazo Aguilera

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LAYTON, en la cima de los grandes creadores e innovadores, logró construir un legado determinante para la historia de las Artes Escénicas; renovador de lenguajes comparables con los genios de las pinacotecas, marcó la formación de actores y de bailarines desde las relaciones de las artes.

Javier Carazo, en su tesis doctoral sobre Layton, dirigida con rigor por Emilio Peral, ha sido capaz de articular unos contenidos valiosos para la historia de la pedagogía teatral.

 

1. Háblenos de los grandes logros de Layton

 

Fueron bastantes. En primer lugar, una renovación de la pedagogía teatral, largamente retrasada, gracias a la introducción del Método en la formación de los actores, tanto a través de sus escuelas privadas (TEM, TEI, TEC) como de su participación en las escuelas públicas (RESAD de Madrid, Institut del Teatre de Barcelona o la EOC). Con los años, esta metodología se dotó de una identidad propia, española: el Método Layton, gracias a la ayuda de dos figuras claves que le acompañaron en esta trayectoria: Miguel Narros y José Carlos Plaza..

También, fue el fundador de una de las primeras escuelas de teatro privadas en España., que, aunque cambiando de nombre con los años, sigue abierta en la actualidad (William Layton Laboratorio de Teatro), más de 55 años después de su creación. Un caso excepcional en nuestro país.

Asimismo, se alzó como el pionero en la aplicación del Método en la práctica escénica. Con el estreno de Historia del zoo de Edward Albee en 1963.se pudo ver por primera vez en los escenarios españoles la puesta en práctica de la idea de que el montaje surge desde dentro de la interpretación. Por último, la influencia de esta metodología para los actores se ha trasladado a la dramaturgia española y a los guiones de cine, además de en la enseñanza de estas especialidades, por medio de otro de sus alumnos clave: José Luis Alonso de Santos. Sin olvidar, por supuesto, su incidencia en la dirección de escena, por medio del llamado trabajo de mesa con los actores y el análisis de texto.

 

2. ¿Qué destacaría de su tesis doctoral sobre W.Layton?

 

 

Un hecho que podría considerarse secundario, pero que, en cambio, es muy importante a la hora de tomar decisiones para desarrollar un trabajo doctoral cuyo epicentro sea el teatro español. En España, en lo que concierne al mundo del teatro, existen pocas fuentes documentales. No se conservan, o de forma muy parcial, documentos que atestigüen o verifiquen la actividad objeto de estudio. Por eso ha sido necesario recurrir a muchas fuentes orales que arrojasen luz donde había inexistencia de documentos. Este trabajo doctoral es, también, una reivindicación de las mismas.

 

3. ¿Dónde ha encontrado el espíritu y el ideario del Maestro Layton?

 

En sus alumnos, sin ninguna duda y en los alumnos de sus alumnos. Ellos se han encargado, y lo siguen haciendo, de mantener la enseña del maestro, de sus enseñanzas, con pasión y rigor. Eso sí, con los lógicos cambios que supone el impartir la enseñanza por parte de una persona distinta. José Carlos Plaza, Begoña Valle, Paca Ojea, Francisco Vidal, José Pedro Carrión, Charo Amador, Juan Pastor o Mar Díez son algunos de los que ejemplifican esto que estoy diciendo. Aquí no puedo olvidarme de Arnold Taraborrelli, que, desde el trabajo del cuerpo, siempre se entendió a la perfección con el ideario de Layton. O Irina Kouberskaya, como demuestra todos los días en los montajes del Teatro Tribueñe.

 

4. Han editado un libro sobre el creador ¿Qué destacaría?

 

En primer lugar, el respeto y cuidado con el que, desde la editorial Fundamentos, se han tomado tanto este trabajo como la figura de William Layton. Por otra parte, ha sido necesario condensar mucho. La tesis tenía más de 650 páginas, con apéndices documentales incluidos. A la hora de publicar el libro, he querido que muchos de estos apéndices se adjuntasen por considerarlos aclaratorios y complementarios a lo expuesto en el cuerpo del libro, lo que podría favorecer, además, al lector y su curiosidad. Pero ha sido necesario un gran esfuerzo de reducción de texto para que al final quedase “la almendra” como decía Layton, pero sin olvidar el rigor y la profundidad. Eso sí, he intentado que la prosa fuese transparente, de fácil lectura.

 

5. ¿Qué sueño no cumplió W. Layton?

 

Layton cumplió todos. No le quedó ninguno por cumplir. Cuando murió en 1995, se marchó satisfecho. Él mismo lo dejó escrito en un artículo de la revista Primer Acto unos pocos años antes de su óbito. Quizás, para los demás, queda la asignatura pendiente de editar y traducir su única obra de teatro –o guion de televisión, no está claro este aspecto- que escribió sobre la figura del crítico británico John Ruskin: Kiss high heaven.

 

 

 

 

Portada del libreto inédito Kiss High Heaven, escrito por William Layton

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