14 de julio
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El Parnaso

Jairo Martín
El blog del filólogo y escritor Jairo Martín en Tribuna

14 de julio

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Nueva parada de El Parnaso y en esta ocasión lo hace en tierras lyonnaises. Hoy vengo a hablaros de esta obra de Éric Vuillard que, tras ganar el Premio Goncourt con su obra El orden del día, aterriza en español otra obra suya, otro momento histórico narrado desde la peculiar perspectiva del autor.

 

Si algo caracteriza al autor es su cualidad de saber narrar la historia desde otro punto de vista completamente diferente a como te lo habían contado. Vuillard deja de lado la versión oficial (sin perder verosimilitud) para contarnos momentos tan trascendentales como el ascenso de Hitler al poder (El orden del día) o, como en el caso que nos ocupa, la toma de la Bastilla.

 

En esta ocasión, el autor hace que sintamos que formamos parte de la marabunta que entró en la Bastilla. La obra comienza narrándonos los momentos anteriores al suceso. Las descripciones de lugares y gentes ya nos hacen ver las cosas de una manera distinta a la versión oficial, que casi siempre está muy resumida. Vuillard se pone en la piel de los “sin nombre”, de toda aquella masa de gente desconocida que no aparece en los libros de historia para narrar desde abajo, desde la visión del pueblo, un suceso que marcó la historia.

 

Llama la atención el inicio de cada capítulo; leyéndolo uno no sabe si lee prosa o poesía. El autor consigue sacar la máxima belleza de lo cotidiano, hace poético lo macabro y pinta un lienzo de poesía sobre la cruda realidad del momento. Tras el inicio de cada capítulo, el autor utiliza algunas técnicas sorprendentes para representar el momento histórico desde los ojos de los “sin nombre” y para ello suelta páginas enteras de nombres. Páginas enteras de anónimos que la historia nunca recordará, pero que estuvieron allí y fueron los responsables de la revuelta. La revolución no se llevó a cabo bajo unos líderes, la masa de gente no estaba dirigida por nadie y Vuillard sabe representar eso de maravilla.

 

Vuillard sabe describir las caras, las manos, las profesiones y las vidas de aquella masa de gente que sin orden alguno acabó tomando la Bastilla. En estas elegantes descripciones reside la magia del autor. Saber captar el momento formando parte de él.

 

Leyendo el libro sientes una especie de reconocimiento a la multitud, una cierta gratitud en sus palabras, un intento de homenaje a los “sin nombre”.

 

Hace relativamente poco se ha traducido al español otra de sus obras, La guerra de los pobres, que sin duda hay que leer. Si eres de los que no les llama la atención la novela histórica, te recomiendo leer a Vuillard y verás cómo cambias de opinion. Te lo dice uno al que le ha pasado.

 

Sin más arranca de nuevo El Parnaso con dirección a nuevas lecturas. Saludos.

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