Actividad física regular: Prevención y tratamiento del síndrome de fragilidad
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Feliz con poco

Félix Martín Santos
@FMSFelizconpoco

Actividad física regular: Prevención y tratamiento del síndrome de fragilidad

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A la luz de los conocimientos científicos actuales, la práctica regular de ejercicio físico se comporta como una estrategia preventiva y terapéutica de Síndrome de Fragilidad, dado que es capaz de mitigar y frenar el declive acelerado de la reserva biológica y el subsiguiente aumento de la vulnerabilidad a diversas fuentes de estrés y, por ello, disminuir el riesgo de sufrir sus temibles complicaciones: discapacidad, deterioro de la calidad de vida, enfermedad y muerte.

En las siguientes líneas voy a conceptuar la Fragilidad y a describir los métodos de medición de la misma.

 

Concepto de Fragilidad

 

El síndrome de Fragilidad se caracteriza por una disminución de la reserva biológica que acaece durante el envejecimiento de una proporción significativa de seres humanos, lo que aumenta notablemente su susceptibilidad frente a cualquier situación estresante y, por ende, su vulnerabilidad a sufrir resultados adversos (1,2)  como caídas (3), fracturas (4), discapacidades (5) hospitalizaciones (6), ingreso y permanencia en residencias de ancianos (7), demencia (8), pobre calidad de vida (9) y muerte prematura (10)Por ello, es un indicador de la edad biológica del ser humano, en este caso, pobre y envejecida en exceso, superior a la cronológica.  

 

¿Cómo se mide y evalúa?

 

Aunque parece haber un cierto consenso en su definición, su evaluación resulta más controvertida. No obstante, se puede medir desde dos perspectivas: una, la referida a la fragilidad física; la otra, la que mide la fragilidad multidimensional.

 

El primer fenotipo se entiende como un estado de mala función física, previo a la discapacidad, en tanto que el segundo, el multidimensional, incluye deterioros de varios estados: físico, del estado anímico, cognitivo, del medio social, comorbilidad y discapacidad.

 

Fenotipo de fragilidad física

 

La fragilidad física, caracterizada originalmente por Fried y colegas (11) se mide por la presencia de tres o más de los siguientes hechos:

 

  1. Pérdida de peso no intencionada superior a 4,5 kg o a un 5%, durante el año previo.

 

  1. Percepción de agotamiento, durante la última semana, identificada por las respuestas dadas a dos preguntas, incluidas en la escala CES-D, que mide los estados depresivos:

 

  • ¿Sintió usted la mayor parte del tiempo que todo lo que hacía le suponía un esfuerzo?
  • ¿Percibió que no podía seguir adelante?

 

Las respuestas posibles se encuadran en estas cuatro: a) nunca o casi nunca (menos de 1 día/semana); b) a veces (1 o 2 días); c) con frecuencia (3 o 4 días); d) siempre o casi siempre (5-7 días). Se considera un criterio de fragilidad cuando la sensación de agotamiento aparece durante dos o más días.

 

Síndrome de Fragilidad: uno de los criterios de Frey, la debilidad, se evalúa mediante la fuerza de agarre o prensión digital con dinamómetro. Por ejemplo, para un varón con un índice de masa corporal (IMC) igual o inferior a 24 kg/m2, una fuerza igual o inferior a 29 kg indica fragilidad

 

  1. Debilidad, evaluada mediante la fuerza de agarre o prensión digital con dinamómetro, corregido por sexo e índice de masa corporal (IMC). Así, se valora el valor más alto de tres mediciones, usualmente con la mano dominante, con descansos de un minuto, efectuadas con el paciente sentado y el codo a 90 grados.  De esta forma, diremos que tiene debilidad si la fuerza de agarre es como sigue: varones, IMC ≤ 24 kg/m2: fuerza ≤ 29 kg; IMC ≤ 28: fuerza ≤ 30 Kg; IMC> 28: fuerza ≤ 32; mujeres, IMC ≤ 23: fuerza ≤ 17 kg; IMC 23,1-26: fuerza ≤ 17,3; IMC 26,1-29: fuerza ≤ 18; IMC> 29 kg/m2: fuerza ≤ 2.

 

  1. Enlentecimiento de la marcha: cuando el tiempo empleado para andar 4,5 metros a su paso habitual es, en varones, igual o superior a 7 segundos o ≥ a 6 segundos, según tengan una talla igual o inferior (≤) a 1,73 cm o superior a 1,73 cm, respectivamente; en tanto que en mujeres la marcha será lenta cuando el tiempo empleado en recorrer esa misma distancia es ≥ a 7 o ≥ a 6 segundos, según tengan una estatura ≤ 159 cm o > 159 cm, respectivamente.  

 

  1. Bajo nivel de actividad física: hombres, <383kcal/semana; mujeres, <270kcal/semana (se corresponde con un número de horas semanales de paseo inferiores a dos horas y media, en varones; e inferior a dos horas, en mujeres). Si una persona tuviera una o dos de las anteriores características, estaría en una situación de prefragilidad.

 

Otra prueba que merece mencionar es la Short Physical Performance Battery (SPPB) (Comité para los Productos Medicinales de Uso Humano, Agencia Europea del Medicamento, 2015), pues es una de las más empleadas para valorar la Fragilidad en los ensayos clínicos. Está constituida por tres test: levantarse/sentarse en una silla cinco veces, equilibrio y velocidad de la marcha.

 

  1. Test de Equilibrio

 

 

Pies juntos durante 10 segundos: 1 punto; <10 s: 0 puntos

 

 

Semitándem

Talón de un pie a la altura del dedo gordo del otro pie durante 10 segundos: 1 punto;

<10 s: 0 puntos

 

 

Tándem

Un pie delante del otro, el talón de uno tocando la punta del otro durante 10 segundos: +2 puntos; 3-9,9 s: +1 punto; <3 s: 0 puntos.

 

 

  1. Test de velocidad de la marcha

 

 

Medir el tiempo empleado en caminar 4 metros a un ritmo normal (el mejor de 2 intentos):

<4,8 segundos: +4 puntos

4,82-6,20 s: +3 puntos

6,21-8,70: + 2 puntos

>8,70: + 1 punto.

No puede realizarlo: 0 puntos.

 

 

  1. Prueba de levantarse de la silla

Pretest

Solicitar que cruce los brazos sobre el pecho e intente levantarse de la silla: si no es capaz de realizarlo, cesa la prueba y se concede 0 puntos.

  Test

Si puede efectuarlo se le invita a que se levante de la silla durante

5 veces, lo más rápido que pueda, sin parar, y tras medirle el tiempo se puntúa:

≤ 11,19 segundos: +4 puntos.

11,20-13,69 s: +3 puntos.

13,70-16,69 s: + 2 puntos.

               >16,70: +1 punto.

>60 s o no puede efectuarlo: 0 puntos.

 

 

Equilibrio: 0-4 puntos; velocidad de la marcha: 0-4 puntos; test de levantarse: 0-4 puntos

Total: 0-12 puntos

 

 

 

Fenotipo de fragilidad multidimensional

 

Si en la fragilidad física se valoraba la fragilidad como un estado previo a la discapacidad y pérdida de autonomía, en el enfoque multidimensional se entiende la Fragilidad como la acumulación de un conjunto de déficits vinculados con malos resultados: síntomas, signos, enfermedades, comorbilidades, discapacidades y pruebas de laboratorio.

 

El denominado Índice de Fragilidad (Frailty Index) conceptúa la Fragilidad como un continuo de déficits (se emplean hasta 70 items) para cuantificarla como un cociente (déficits presentes/total de déficits) cuya puntuación oscila de 0 a 1, (12) según tenga todos los déficits o ninguno, respectivamente.

  

Valoración Geriátrica Integral (Comprehensive Geriatric Assessment)

 

El mejor método diagnóstico de Fragilidad es el que se basa en una evaluación que incluya aspectos clínicos, funcionales, cognitivos, sociales y nutricionales, pues permite diseñar una buena estrategia terapéutica y un exhaustivo seguimiento de la evolución del paciente. Sin embargo, requiere más tiempo y geriatras especializados en diversas vertientes. (13)

 

Sarcopenia

 

Una de las piedras angulares de la Fragilidad es la atrofia muscular (sarcopenia), potenciada por un bajo nivel de actividad física, que dispara una cascada de acontecimientos adversos: reducción de la masa muscular, defecto de la función de los músculos, debilidad, inactividad física, a veces, asociada a escaso aporte proteico, intensificación de la pérdida de peso, acentuación de la atrofia muscular. Sin soslayar que en todo este proceso opera una inflamación de bajo grado.

 

Papel protector de la actividad física

 

Son múltiples los estudios epidemiológicos que demuestran cómo la práctica regular de ejercicio físico aumenta la esperanza de vida en buena salud, reduciendo la tasa de muerte total y específica por las principales causas de enfermar y morir en el mundo: cardiovasculares (14,15), cánceres (16), diabetes, obesidad (17) entre otros.

 

Se sabe que un buen nivel de actividad física reduce el riesgo de caídas, discapacidad, dependencia, institucionalización (residencias de ancianos), hospitalización y, por todo ello, disminuye el riesgo de fragilidad en las personas mayores. Sin embargo, las personas frágiles tienden a tener bajos niveles de actividad física y episodios prolongados de sedentarismo, por lo que no suelen cumplir las recomendaciones internacionales de actividad física para aumentar el nivel de salud y reducir riesgo de enfermedad y muerte prematura (150 a 300 minutos semanales de actividad física moderada, como andar rápido o 75 a 150 minutos semanales de actividad vigorosa), (18) como recientemente revelaron Kheler y Theou (Mech Ageing Dev. 2019 Jun), empleando datos de una conocida muestra de personas (National Health and Nutrition Examination Survey :NHANES). (19)

 

Se está observando que un aumento del ejercicio físico o del entrenamiento físico mejora significativamente la masa muscular esquelética, la fuerza, el rendimiento físico, el rendimiento cognitivo y el bienestar psicológico, además de ser una intervención muy prometedora para contrarrestar la Fragilidad. (20)

 

REVISIONES

 

En concordancia con lo referido previamente, vamos a referir los resultados de algunas revisiones sobre este tema.

 

a. Revisión narrativa de estudios experimentales

 

En abril del 2019 se publicó, en una revista de prestigio (Wiener klinische Wochenschrift. The Central European Journal of Medicine), una revisión narrativa de estudios experimentales, de autoría austriaca, que reveló cómo intervenciones de ejercicio físico planificado (aeróbicos, de fuerza, equilibrio, y una combinación de todos ellos) lograban reducir significativamente la Fragilidad y aumentar la fuerza muscular y el rendimiento físico de personas mayores frágiles y prefrágiles, aunque no modificaran su masa muscular. (21)

 

No obstante, en los 14 estudios seleccionados se apreció bastante heterogeneidad, con diferentes protocolos de entrenamiento (método, intensidad, duración, frecuencia y seguimiento). Aunque la intervención en algunos de estos estudios consistió exclusivamente en ejercicios de fuerza, en la mayoría resultó de combinar varios tipos de ejercicio (aeróbico, fuerza, equilibrio).

 

 Efecto preventivo de fragilidad mediante actividad física: se aconseja caminar a un ritmo vivo, según las guías internacionales (150 a 300 minutos semanales), para reducir el riesgo de enfermedades crónicas y de la temible Fragilidad.

 

b. Actividad física: mejora de la función física y reducción del riesgo de caídas en ancianos

 

Dos meses más tarde, en junio del 2019, se publicó, en una revista especializada (Medicine & Science in Sports & Exercise), una revisión general de estudios experimentales (publicados del 2006 hasta el 2016) cuyo objetivo fue evaluar la capacidad del ejercicio físico regular para prevenir lesiones por caídas y mejorar la función física de personas mayores que viven en la comunidad. (22)

 

Me estoy refiriendo a la revisión que se presentó en el Comité Asesor de Directrices de Actividad Física que intervino en la elaboración de las guías americanas de actividad física (publicadas en noviembre del 2018), cuyas recomendaciones de ejercicio físico regular son seguidas en todos los países (Informe PAGAC).

 

Veámosla en las siguientes líneas.

 

1. Actividad física y riesgo de daño por caídas

 

Este clarividente informe (2018 PAGAG Scientific Report) reveló, tras el análisis de rigurosos estudios experimentales, (23-26) que la actividad física multicomponente (combinación de aeróbica, fuerza muscular, equilibrio y flexibilidad) reducía significativamente el riesgo de sufrir caídas con daño corporal en un porcentaje que oscilaba del 32% al 40%, incluyendo caídas graves causantes de fracturas óseas, traumatismos craneoencefálicos, heridas abiertas de tejidos blandos o cualquier otra lesión que necesitara cuidados médicos o ingreso hospitalario.

 

También se observó que los beneficiarios de esta notable reducción del riesgo de caídas eran tanto personas mayores con alto riesgo de sufrirlas (frágiles y prefrágiles) cuanto  ancianos sin mayor riesgo aparente.

 

Es preciso especificar que la citada actividad física multicomponente redujo de un 40% a un 66% el riesgo de caídas complicadas con fracturas óseas, como la temible fractura de cadera, en personas mayores de dos ámbitos: las que se desplazan por la comunidad y las que residen en casa o en instituciones.

 

Además, estos hallazgos derivados de estudios experimentales también se han apreciado en estudios observacionales prospectivos. (27-29)

 

En este informe también se citó un metaanálisis de cinco estudios experimentales realizados en países asiáticos, que reveló cómo los programas de actividad física (principalmente tai chi) redujeron en un 50% el riesgo de caídas con lesiones en ancianos que viven en la comunidad (RR: 0,50, IC 95% 0,35 a 0,71). (30)

 

Efecto dosis-respuesta

 

Según estudios epidemiológicos de relieve (tres de cohorte y uno de casos y control), los adultos de 65 años o más que efectúen actividad física de intensidad moderada durante 30 o más minutos diarios (27) o de intensidad vigorosa (índice semanal de actividad física ≥25) (28) se beneficiarán con una significativa reducción del riesgo de caídas.

 

Además, los ancianos de 85 o más años de edad también consiguen beneficios similares cuando practican actividad en casa o en grupo durante 60 o más minutos a la semana. (29)

 

Efecto preventivo de Fragilidad con ejercicio físico: Se aconseja combinar ejercicios aeróbicos, como caminar a un buen ritmo, con los de fuerza, resistencia, flexibilidad, entre otros, para optimizar los resultados. En cambio, caminar lentamente no parece ser tan efectivo para reducir el riesgo de lesiones y fracturas relacionadas con las caídas entre los adultos mayores.

 

Tipo de actividad física

 

Los programas de actividad física que redujeron el riesgo de lesiones relacionadas con caídas y fracturas óseas contenían una variedad de actividades grupales y domiciliarias. Se observaron mejores resultados en los programas multicomponentes, los más frecuentemente utilizados, que incluían varias combinaciones de equilibrio de intensidad moderada, fuerza, resistencia, marcha, flexibilidad y entrenamiento de "función física", así como actividades recreativas (por ejemplo, baile, ciclismo, jardinería, deportes).

 

Aunque la investigación fue limitada, no apoya el uso de caminar a un ritmo bajo como una estrategia de actividad física capaz de reducir el riesgo de lesiones y fracturas relacionadas con las caídas entre los adultos mayores (29,31) No obstante, caminar rápido, a un buen ritmo, puede incluirse en múltiples componentes regímenes de actividad física.

 

2. Efecto de la actividad física en la función física de personas de edad avanzada

 

Diversos estudios observacionales y experimentales han revelado que los programas de actividad física aeróbica, de fortalecimiento muscular, equilibrio y/ o multicomponente son capaces de mejorar la función física y reducir el riesgo de pérdida de la misma en la población general de edad avanzada.

 

Así, en enero del 2017 se publicó, en una revista de prestigio (J Aging Phys Act), una revisión sistemática y metaanálisis de 28 estudios experimentales en la que se comprobó la efectividad del ejercicio físico para mejorar la citada función física, con respecto a los grupos control (tamaño del efecto: 0,45; IC: 0,27-0,64).  Los autores de la investigación, Chase y colegas, (32) llegaron a tan boyantes resultados tras evaluar un amplio repertorio de medidas objetivas de la función física, como la SPPB (batería corta de rendimiento físico), descrita anteriormente, la prueba de tiempo de respuesta (TUG: tiempo utilizado para levantarse de una silla, andar en línea recta tres metros, darse la vuelta, regresar y volver a sentarse: inferior a 10 segundos, movilidad independiente; superior a 20 segundos, movilidad reducida) y otras pruebas objetivas (CS-PTT, PPT).

 

Relación dosis-respuesta

 

Gran parte de los estudios evaluados en este informe (PAGAC 2018) revelaron una relación inversa dosis-respuesta, o sea, a mayor nivel de actividad física, menor riesgo de limitaciones funcionales físicas en personas mayores.

 

Los mejores resultados se obtuvieron con pruebas aeróbicas, de fuerza y, sobre todo, las que resultaban de la combinación de ejercicios de equilibrio, fuerza y aeróbicos.

 

¿Qué evidenció este informe PAGAC 2018 sobre el impacto de la actividad física en la Fragilidad sufrida por ancianos?

 

Pues observaron, en un metaanálisis de 19 estudios experimentales, que las personas mayores con Fragilidad que viven en la comunidad se benefician ostensiblemente de la práctica regular de ejercicio físico: reducción del tiempo necesario para caminar 10 metros: en 1,73 segundos. (33)

 

Este hecho tiene una relevancia clínica importante, ya que la velocidad de la marcha es un fuerte predictor del riesgo de mortalidad de personas con fragilidad, el cual se reduce significativamente con incrementos en la velocidad tan pequeños como 0.1 m.s-1. (34)

 

Por otra parte, en una revisión de 16 estudios experimentales con 1.350 adultos mayores frágiles, López y colegas (35) informaron que el entrenamiento de resistencia solo o como parte del entrenamiento multicomponente mejoró la fuerza muscular máxima entre 6.6% y 37%. Del mismo modo, los autores informan ganancias en masa muscular (3.4% a 7.5%), potencia muscular (8.2%) y capacidad funcional (4.7% a 58.1%). Además, la velocidad de la marcha mejoró entre 5.9% y 14.5%, al igual que la puntuación en el TUG (5.5% a 20.4%).

 

  1.  Efectos del ejercicio físico en ancianos frágiles: revisión sistemática de autoría brasileña

 

En julio del 2019 se publicó una revisión sistemática de estudios experimentales que reveló cómo programas de ejercicio multicomponente lograban mejorar tanto la calidad de vida como las aptitudes física y cognitiva de personas mayores con fragilidad. (36)

 

Los autores del estudio, Ana Paula Pillat y colegas, observaron, tras analizar los 12 estudios experimentales seleccionados (de 110 evaluados), que cuando personas con criterios de Fragilidad, de diferentes grupos etarios, incluyendo los de 65 a 94 años de edad, seguían  programas de actividad física en los que se combinaban diversos tipos de ejercicios (aeróbicos, de fuerza, equilibrio, entre otros), mejoraban aspectos funcionales, como la fuerza de agarre de la mano, la fuerza de las extremidades inferiores, movilidad, rendimiento físico, masa muscular, equilibrio, marcha y longitud de zancada. Además, también experimentaban significativas mejoras en aspectos relacionados con la calidad de vida, como una reducción de la incidencia de caídas, con menor temor a caerse, y de salud global.

 

Por otra parte, se observaron relevantes ganancias en aspectos cognitivos: incremento de la velocidad de procesamiento, mejora de la memoria de trabajo y de la planificación y desempeño ejecutivo.

 

Tales efectos saludables se consiguieron practicando actividad física dos a tres veces a la semana, con una duración de 30 a 45 minutos por sesión, en las que se iba gradualmente incrementando la intensidad del esfuerzo físico (de un 60% a un 80% de repeticiones máximas), a fin de reducir el riesgo de lesiones en un colectivo humano con hábitos predominantemente sedentarios.

 

Efecto preventivo de Fragilidad por parte de la actividad física. Cuando personas mayores de 65 años siguen  programas de actividad física en los que se combinan diversos tipos de ejercicios (aeróbicos,  de fuerza, equilibrio, entre otros), mejoran aspectos funcionales, como la fuerza de agarre de la mano, la fuerza de las extremidades inferiores, movilidad, rendimiento físico, masa muscular, equilibrio, marcha y longitud de zancada.

 

Programa de actividad física multicomponente que revierte la fragilidad y mejora el estado mental, la comunicación social y el estado de ánimo de ancianos frágiles

 

En abril del 2016 se publicó en una revista especializada (The Journal of Post Acute and Long Term Care Medicine) un excelente estudio experimental español, llevado a efecto por investigadores de varios hospitales universitarios de Valencia (El Clínico y el de la Ribera) y del Instituto de Salud Carlos III, cuyo objetivo fue comprobar si un programa de ejercicio físico combinado era capaz de revertir la fragilidad y mejorar los estados cognitivo, emotivo y social,  los marcadores biológicos de fragilidad, con respecto a un grupo control, también de ancianos frágiles sedentarios. (37)

 

Vamos a analizarlo brevemente.

 

Muestra

 

Los participantes, 100 personas de ambos sexos, procedentes de dos centros de atención primaria de Valencia (Sollana y Carcaixent), tenían en común dos características: eran sedentarios, con una velocidad de marcha inferior a 0,8 segundos por metro, y frágiles (poseían tres criterios de los cinco del fenotipo de fragilidad física de Fried,11 antes descrito).

 

Intervención

 

Los integrantes de la muestra fueron asignados (por aleatorización) a dos grupos: uno, el de intervención, cuyos miembros (51 personas de 79,5 años de media), realizaron una combinación de ejercicios aeróbicos, de fuerza, propioceptivos y estiramientos, supervisados por profesionales (8 fisioterapeutas y enfermeras), en sesiones de 65 minutos, cinco semanales, durante 6 meses; el otro, el grupo control, cuyos miembros (49 personas, de 80,3 años de media), asistieron al programa usual de atención primaria de su centro.

 

Resultados

 

El 31,4% de los que siguieron el programa físico multicomponente se beneficiaron con una reducción de la Fragilidad (si, al menos, asistieron al 50 % de las sesiones), en tanto que todos los del grupo control siguieron con Fragilidad.

 

También los integrantes del grupo control mejoraron significativamente el test de Barthel, que mide las actividades básicas de la vida diaria (comer, levantarse, vestirse, arreglarse, deambular, escalones, etcétera), así como la escala de Lawton y Brody, que mide actividades instrumentales de la vida diaria (capacidad para utilizar el teléfono, hacer compras, preparación de la comida, aseo de la casa, lavado de ropa, uso de medios de transporte, manejo de sus asuntos económicos y control de su medicación), con respecto a los incluidos en el grupo control.

 

Los resultados en las pruebas que evaluaron el equilibrio y la marcha (prueba de Tinetti) también fueron significativamente superiores en los que recibieron la intervención, con respecto a los controles, que mostraron un claro deterioro de estos dos parámetros a la conclusión de los 6 meses de la investigación.

 

En cuanto al estudio mental, se pudo apreciar una mejor puntuación en pruebas que evalúan la función cognitiva (el Mini-Examen del Estado Mental: MMSE), una reducción de la puntuación de tets de depresión (Índice Geriátrico de Depresión de Yesavage) y un incremento de la calidad de vida (Escala de calidad de vida EQ-5D).

 

Estos investigadores también apreciaron un aumento de la red social de los sujetos frágiles objetos de la intervención, un logro muy loable y rentable, pues puede reducir el aislamiento social y, por ende, la gran vulnerabilidad social inherente a gran parte de las personas mayores con fragilidad.  

 

Con respecto a los marcadores biológicos asociados al fenotipo de Fragilidad, observaron cómo los que siguieron el programa de actividad física redujeron el denominado Dímero-D y la oxidación proteica, ambos aumentados en personas frágiles. También comprobaron que la masa grasa de los sujetos frágiles se redujo significativamente con respecto a los del grupo control.

 

La práctica regular de actividad física, a lo largo de la vida, incrementa la esperanza de vida en buena salud, reduciendo el riesgo de Fragilidad, así como de enfermar prematuramente.

 

Asociación inversa entre fragilidad y actividad física: estudios publicados durante el 2020 y 2021, coincidiendo con la pandemia de la COVID-19.

 

De entrada, es preciso decir que, como era esperable, la Fragilidad es un factor de mal pronóstico de la COVID-19, pues incrementa sensiblemente la mortalidad, comportándose como un verdadero factor predictivo de mortalidad entre los que sufren esta pandemia.

 

Entre los diversos estudios que han demostrado tal hecho, merece destacar la revisión sistemática y metaanálisis llevada a efecto por Xiao Ming y colegas (Hospital clínico de Beijing), publicada el 27 de marzo del 2021 (BMC Geriatrics ), (38) pues en una gran muestra, 23.944 pacientes afectos de COVID-19, perteneciente a 15 estudios prospectivos, observaron que los pacientes con Fragilidad que se infectaron con el SARS CoV-2, tenían un mayor riesgo de muerte que los que no sufrían síndrome de Fragilidad: el doble de riesgo (HR: 1.99 (95% CI: 1.66–2.38) and 2.48 (95% CI: 1.78–3.46).

 

Cuando los evaluados eran los pacientes más graves, los hospitalizados, el riesgo de muerte entre los diagnosticados de Fragilidad era casi el triple con respecto a los que no la sufrían: HR (2.62 (95% CI: 1.68–4.07).

 

En cuanto a los estudios originales, revisiones y metaanálisis de estudios experimentales y observacionales que han evaluado la asociación entre Fragilidad y actividad física, publicados en los últimos 20 meses, a continuación, resumiré dos de los más relevantes.

 

En agosto del 2020, poco tiempo después de actualizarse las guías de actividad física de la OMS39, se publicó una revisión sistemática de revisiones de estudios experimentales y observacionales prospectivos (revisión umbrella) cuyo objetivo fue apreciar un posible efecto preventivo de fragilidad y sarcopenia por parte del ejercicio físico regular, en personas de 65 o más años. (40)

 

Pues bien, el metaanálisis (4 estudios experimentales) reveló cómo el ejercicio físico regular exhibe un significativo efecto preventivo de Fragilidad (diferencia de medias estandarizada: 0, 24; IC 95%: 0,04-0,43; P: 0,017; I2 = 57%, evidencia moderada).

 

En los 5 estudios observacionales analizados se obtuvieron resultados concordantes con los experimentales, pues también revelaron una asociación entre la práctica regular de actividad física y la reducción del riesgo de Fragilidad. Además, también apreciaron una reducción del riesgo de sarcopenia.

 

Posteriormente, en abril del 2021, se publicó (Journal of Clinical Epidemiology) una revisión sistemática de estudios epidemiológicos cuyo objetivo principal fue valorar la citada asociación entre Fragilidad y ejercicio físico, pero con la particularidad de analizar exclusivamente los ensayos que valoraron la actividad física mediante medidas objetivas (acelerómetro, recuento de pasos, transiciones posturales, gasto energético), a fin de aumentar la validez de los resultados. (41)

 

Los autores del estudio, Alec P.L Tolley y colegas (Universidad de Melbourne), tras revisar 23 artículos (18 cohortes), con 7.696 participantes (con 69,3 años de media; 56.9 %, mujeres), comprobaron cómo un menor nivel de actividad física total, moderada y vigorosa se asociaba con un incremento del riesgo de Fragilidad, al igual que un menor recuento de pasos y menor gasto energético. Lo contrario sucedía cuando el nivel de actividad física, medida objetivamente, era mayor: asociación inversa con la Fragilidad.

 

En varios de estos trabajos, los autores atribuyen este efecto preventivo de Fragilidad a la reconocida capacidad del ejercicio físico de neutralizar los radicales oxidantes (estimulando sistemas enzimáticos antioxidantes), así como a la mejora de la función mitocondrial. Entre otros mecanismos, destacaría el impacto favorable en la microbiota intestinal ejercido por la actividad física y, por supuesto, a su capacidad de proteger nuestro material genético, frenando el acortamiento acelerado de los telómeros, facilitando, así, que nuestra edad biológica sea menor que la cronológica.

 

En fin, para incrementar nuestra esperanza de vida en buena salud, más vale que adoptemos buenos estilos de vida, como la práctica regular actividad física, la Dieta Mediterránea y el consumo de café de especialidad, capaces, incluso, de reducir significativamente la citada Fragilidad, como volveremos a ver en el artículo del siguiente mes.

 

Bibliografía:

1. Clegg A., Young J., Iliffe S., Rikkert M.O., Rockwood K. Frailty in elderly people. Lancet. 2013;381:752–762. doi: 10.1016/S0140-6736(12)62167-9.

 

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3. Kojima G. Frailty as a predictor of future falls among community-dwelling older people: A systematic review and meta-analysis. J Am Med Dir Assoc 2015;16:1027–1033.

 

4. Kojima G. Frailty as a predictor of fractures among community-dwelling older people: A systematic review and meta-analysis. Bone 2016;90:116– 122.

 

5. Kojima G. Frailty as a predictor of disabilities among community-dwelling older people: A systematic review and meta-analysis. Disabil Rehabil 2017;39:1897–1908.

 

6. Kojima G. Frailty as a predictor of hospitalisation among communitydwelling older people: A systematic review and meta-analysis. J Epidemiol Community Health 2016;70:722–729.

 

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14. The effect of physical activity on mortality and cardiovascular disease in 130 000 people from 17 high-income, middle-income, and low-income countries: the PURE study.   Scott A Lear, PhD et al. The Lancet. Volume 390, ISSUE 10113, P2643-2654, December 16, 2017

 

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Comentarios

Jesús Mª Martinez Saiz 09/09/2021 12:30 #10
Muy interesante este artículo amigo Félix. No conocía este síndrome de la fragilidad. Es lógico que si se abandona la actividad a una determinada edad adulta se pierden muchas capacidades. Con este artículo ya puedo tener argumentos de base para poder explicárselo a persona muy cerca de mi para que pueda entenderlo y se animen a realizar actividad física más regularmente.
María Jesús Hernández 09/09/2021 11:23 #9
Félix al leer tu artículo entran ganas de levantarte y hacer el test de Equilibrio, el de Velocidad de marcha etc.y así realizar una evaluación de aspectos clínicos y cognitivos. Nos has informado, con diversos estudios científicos, de que la actividad física a lo largo de la vida reduce el riesgo de Fragilidad y aumenta la calidad de vida y evita ser un anciano frágil.Tendremos muy en cuenta este síndrome clínico-biológico caracterizado por una disminución de la fuerza muscular, el equilibrio y las reservas fisiológicas del adulto entrado en años. Mil gracias y ánimo para seguir con la misma ilusión.
Pedro Artola 05/09/2021 21:56 #8
Muy completo este articulo sobre la actividad física regular y su influencia en el síndrome de fragilidad'. Un beneficio más, además de todos los que nos has detallado en artículos anteriores para cuidar nuestra salud. Gracias por toda esta recopilación de información y ciencia.
Javier Gallego 05/09/2021 19:36 #7
Félix, no tenía ni idea de qué era el Síndrome de Fragilidad. Una vez más nos ilustras con conocimientos empíricos para mejorar nuestra vida actual y futura. Está claro que el ejercicio es bueno siempre. Yo creo que incluso es mejor, al menos igual, para la mente que para el cuerpo. Cuando vengo de nadar me siento optimista, alegre, hago proyectos. Muchísimas gracias por tu trabajo y tu claridad, no cabe duda de cual es la mejor forma de vivir para alcanzar una vejez larga y de calidad.
para Francisco 04/09/2021 18:56 #6
Francisco, tu lo has resumido en tres líneas. Has dicho lo mismo sin dar un mitin. Enhorabuena
Francisco 04/09/2021 07:09 #5
Claro, Félix, ese es tu secreto, y algunos ya lo sabíamos: Vida.sana, deporte, cuidar la alimentación.... Y ¡optimismo, MUCHO OPTIMISMO! Gracias por compartir todo lo que sabes, ¡que no es poco!
_Inmaculada Hernández 03/09/2021 12:18 #4
Félix tu artículo es muy instructivo y práctico, realizado, como siempre, con rigor científico y metodológico. Muy interesantes los conceptos de fragilidad física y multidimensional y las formas de ser medidas y sobre todo muy importantes las conclusiones obtenidas de los estudios de investigación que nos impulsan a practicar de manera regular la actividad física por lo que ella nos reporta: mayor esperanza de vida, mejor rendimiento cognitivo y calidad de vida. Es fantástico comprobar que el ejercicio físico permite que nuestra edad biológica sea menor que la cronológica. Félix muchas gracias y feliz comienzo de curso.
M 03/09/2021 08:19 #3
Excesivamente largo y tedioso. No es un artículo periodístico.
Roberto 02/09/2021 17:44 #2
Muy interesante, como siempre. Gracias por tus continuas aportaciones.
Carmen Gómez 02/09/2021 13:49 #1
Muy exhaustivo y claro, como siempre. Se aprende mucho leyendo estos artículos. Muchas gracias.

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