Silueta original

Feliz con poco

Félix Martín Santos
@FMSFelizconpoco

Consumo regular de café: Prevención primaria de cálculos en la vesícula biliar y de sus complicaciones (colelitiasis sintomática)

A la luz de los conocimientos científicos actuales, el consumo regular de café se asocia con una significativa reducción del riesgo de desarrollar cálculos en la vesícula biliar (colelitiasis) y de sus temibles complicaciones: cólicos biliares, infección de la vesícula (colecistitis), cálculos en el colédoco (coledocolitiasis) y pancreatitis, entre otros procesos.

En las siguientes líneas vamos a explicar una serie de conceptos básicos para, luego, proceder a analizar los principales estudios científicos que han valorado el efecto preventivo de colelitiasis sintomática por parte del café.

 

¿Qué es y para qué sirve la vesícula biliar?

 

La vesícula biliar es una víscera hueca, con forma de pera, situada debajo de las costillas falsas derechas, en la parte alta del abdomen (hipocondrio derecho), cuya función es almacenar la bilis generada en el hígado, del que sale por el conducto hepático común, el cual la conducirá hasta el conducto cístico, el que verdaderamente la portará hasta la vesícula.

 

Cuando se consumen alimentos, especialmente grasas, la vesícula se contrae y elimina la bilis almacenada para incorporarla al conducto colédoco, resultante de la unión del cístico y del hepático, para, a continuación, llevarla al duodeno, donde desempeña un papel capital en la digestión de las grasas, pues las emulsiona (reduce la tensión superficial) en pequeñas partículas (microesferas), paso imprescindible para que las enzimas del páncreas (lipasas) las digieran plenamente, a fin de ser absorbidas posteriormente.

 

También por la bilis se elimina el exceso de colesterol y la bilirrubina, producto final de la degradación de la hemoglobina.

  

¿Qué son los cálculos biliares?

 

Son concreciones de colesterol o de bilirrubina, visibles en una ecografía abdominal, que se forman cuando la bilis no es capaz de mantener disueltas estas sustancias, bien por exceso de las mismas o porque la vesícula no se vacía adecuadamente, lo que hace que se concentre demasiado y, por tanto, que los solutos disueltos precipiten y se solidifiquen constituyendo los citados cálculos (litos o piedras).

 

En los países desarrollados el 75% de los cálculos biliares son de colesterol; como un 20% se deben a los denominados cálculos de pigmentos marrones, formados por sales de calcio de bilirrubina no conjugada; correspondiendo el 5% restante, a cálculos de pigmentos negros, cuyo elemento fundamental es el bilirrubinato cálcico, vinculados a cirrosis, pancreatitis y hemólisis crónica.

 

Factores de riesgo

 

Como se indica en una publicación de la Asociación Española de Gastroenterología (Aegastro) (1), los tres factores de riesgo fundamentales de colelitiasis son la edad avanzada, el sexo femenino y la obesidad. Los dos primeros, no modificables; el tercero, la obesidad, prevenible y tratable.

 

Bien cierto es que a medida que envejecemos, aumenta la prevalencia de cálculos, por incapacidad de la bilis de mantener disueltos los compuestos que porta.

 

Las mujeres también tienen más riesgo de desarrollar cálculos biliares, en relación con los estrógenos que producen o reciben.

 

La obesidad incrementa notablemente el riesgo de colelitiasis por asociarse a un incremento en la producción y excreción subsiguiente de colesterol a las vías biliares. Por ello, más vale que mejoremos nuestras prestaciones al respecto, dado que nos está engullendo una pandemia de obesidad y de síndrome metabólico.

 

Además, cuando se instaura una dieta de adelgazamiento, con una pérdida acelerada de peso, no es inusual que suframos un cólico biliar, a consecuencia de una eliminación masiva de colesterol por los conductos biliares.

 

Otros factores de riesgo tienen que ver con el embarazo, multiparidad y la administración de ciertos fármacos (estrógenos exógenos, anticonceptivos orales, ceftriaxona, entre otros).

 

Importancia de la colelitiasis o litiasis biliar sintomática

 

La colelitiasis es una enfermedad importante porque reúne tres criterios: notable prevalencia (la sufren del 10 al 20% de personas en Occidente), grave y costosa (cuando se complica, obliga a hospitalización e intervención quirúrgica).

 

Aunque la mayor parte de las colelitiasis son silentes (el 75% con cálculos de colesterol en la luz de la vesícula), en torno a un 20% de las mismas se complican tornándose sintomáticas, usualmente por cólicos biliares y, menos frecuentemente, por complicaciones más graves, como las derivadas de infecciones de la vesícula (colecistitis), o de obstrucciones del colédoco por cálculos biliares (coledolitiasis), infecciones de los conductos biliares intrahepáticos (colangitis), o de las graves pancreatitis, entre otras. (1)

 

¿A qué llamamos cólico biliar?

 

Es la complicación más frecuente y leve de la colelitiasis, que se produce cuando algún cálculo sale de la vesícula biliar para introducirse en el conducto cístico al que obstruye intermitentemente.

 

Se manifiesta con un dolor de inicio súbito, en hipocondrio derecho-epigastrio, que en la mitad de los casos se irradia hacia el hombro y paletilla derecha (escápula), que aumenta progresivamente durante 15 a 60 minutos, manteniéndose durante una hora o poco más, para, luego, desaparecer lentamente. Sin embargo, cuando el dolor no cede durante un tiempo superior a 5 o 6 horas, debemos sospechar que se haya complicado con una infección de la vesícula biliar (colecistitis).

 

Dado que el 65% de estos pacientes tienden a sufrir nuevos cólicos en los próximos dos años, con un riesgo significativo de complicaciones más graves (colecistitis, coledocolitiasis, colangitis, pancreatitis, fístulas colecistoentéricas, entre otras), se debe proponer la extirpación quirúrgica de la vesícula (colecistectomía) de forma diferida, usualmente con pequeña incisión por laparoscopia. (1)

 

Prevención primaria de colelitiasis

 

Como ya hemos referido en numerosos contenidos de este blog, las medidas de prevención primaria pretenden reducir la tasa de incidencia de una enfermedad, esto es, los casos nuevos. En el caso de las enfermedades crónicas se trata de modificar estilos de vida perniciosos, con objeto de adherirse a los pretendidamente saludables, o sea, evitar los factores de riesgo para adoptar los protectores.

 

Así, si queremos prevenir la colelitiasis deberemos prevenir y tratar su principal factor de riesgo modificable, la obesidad. Además, habrá que aliarse con otros posibles factores protectores, como podría ser el café.

 

En una reciente publicación (2 de julio del 2020) de la revista oficial de la Sociedad Americana de Nutrición (The American Journal of Clinical Nutrition), miembros de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard trataron este aspecto con su habitual solvencia. (2)

 

El objetivo de los autores del estudio, Janine Wirth, Edward Giovannucchi y colegas, fue investigar la asociación entre un grupo de estilos de vida, previamente definidos, y el riesgo de colelitiasis sintomática, así como estimar la proporción de casos potencialmente prevenibles, incorporando tales estilos de vida.

 

Los estilos de vida elegidos incluyeron una dieta saludable (con productos frescos y de temporada), consumo regular de café, actividad física, mantener un peso normal y no fumar.

 

Para ello, siguieron a 60.768 mujeres, de su clásica cohorte de enfermeras (Nurses’ Health Study,) y a 40. 744 hombres, de su cohorte de profesionales sanitarios varones (Health Professionals Follow-up Study), durante 26 años, al cabo de los cuales comprobaron que los que se adherían más a estos estilos de vida ( 6 puntos sobre 6) tenían un riesgo significativamente menor de sufrir colelitiasis sintomática que los de escasa adherencia (0 sobre 6): un 74% inferior, en las mujeres; y un 83% menor, en los hombres.

 

También apreciaron que el porcentaje de colelitiasis sintomáticas potencialmente evitables cuando se seguían plenamente estos estilos de vida fue del 62% y 74%, en mujeres y hombres, respectivamente.

 

Cuando evaluaron factores individuales, observaron que evitar la obesidad, manteniendo el peso dentro de límites normales (índice de masa corporal inferior a 25 kg/m2), lograba prevenir el mayor porcentaje de casos: en mujeres, un 33%; en los hombres, un 23%.

 

El consumo de café (≥2 tazas diarias) también se asoció con la prevención de una relevante proporción de colelitiasis sintomáticas en hombres y mujeres: 18% y 10%, respectivamente.

 

En las siguientes líneas vamos a analizar los principales estudios epidemiológicos observacionales prospectivos que han mostrado la capacidad preventiva de esta enfermedad por parte del café.

 

Estudios pioneros

 

En junio de 1999 se publicó en JAMA el fruto de una investigación de miembros de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, que reveló cómo el consumo regular de café se asociaba con una significativa reducción del riesgo de colelitiasis en varones, evaluada por ecografía abdominal o por colecistectomía (extirpación vesicular con objeto de evitar más complicaciones) (3)

 

Para ello siguieron a 46.008 hombres, profesionales sanitarios (Health Professionals Follow-up Study), de 40 a 75 años, durante 10 años, tras los cuales apreciaron una asociación entre el consumo de 2 a 3 tazas diarias de café y una reducción del 40% del riesgo de sufrir colelitiasis sintomática (Riesgo relativo: 0,60, IC 95%: 0.42-0.86) que ascendía a un 45% de disminución cuando el consumo era de 4 o más tazas diarias de café (RR: 0,55; IC 95%: 0.33-0.92), con respecto al no consumo del mismo.

 

Alfonso Aguado, maestro barista, preparando café de especialidad con la V60, cafetera de filtro, al igual que la Chemex, visible también en la foto (con filtro de acero; la V 60, con filtro de papel).

 

Estos favorables resultados se obtuvieron independientemente del modo de preparar el café (filtrado, espresso, instantáneo). Sin embargo, ni el café descafeinado ni el té consiguieron efecto alguno.

 

Como siempre, en estos estudios el aparato estadístico empleado fue muy riguroso (cálculo de riesgo relativo, análisis de múltiples variables con regresión logística, regresión de Cox, control de variables de confusión, entre otros). El consumo de café fue referido en encuestas de frecuencia de alimentos.

 

Los resultados de este importante estudio prospectivo concordaron con los de estudios longitudinales previos, de dos y cuatro años antes.(4,5)

 

Estudios en mujeres

 

Tres años más tarde, en diciembre del 2002, se publicó, en la revista oficial de la Sociedad Americana de Gastroenterología (Gastroenterology), un estudio prospectivo efectuado también por miembros de la citada Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, pero en esta ocasión se evaluó en mujeres la asociación entre el consumo de café y el riesgo de colelitiasis. (6)

 

Concretamente, tras evaluar a 80. 898 mujeres, de 35 a 59 años, durante 20 años, Giovannucchi y colegas observaron una asociación dosis-respuesta entre el consumo de café con cafeína y el riesgo de colecistectomía por colelitiasis sintomática: 9%, 22% y 28%, con una, dos a tres y más de cuatro tazas diarias de café, respectivamente, con respecto a los no bebedores de café. El café descafeinado, en cambio, en absoluto modificó el riesgo.

 

“Estos datos sugieren que el consumo de café con cafeína puede desempeñar un papel en la prevención de colelitiasis sintomática en mujeres”, concluyeron los autores.

 

Revisión sistemática y metaanálisis de estudios observacionales

 

En agosto del 2015 se publicó en una revista de prestigio (Alimentary Pharmacology and Therapeutics) el primer metaanálisis de estudios observacionales (5 prospectivos), de autoría china, que investigó la asociación entre el consumo de café y el riesgo de colelitiasis sintomática, incluyendo un análisis dosis-respuesta. (7)

 

Los resultados también resultaron boyantes para los amantes del café, dado que un mayor consumo del mismo se asoció con una reducción del 17% del riesgo de colelitiasis, comparado con un menor consumo.

 

En el análisis dosis-respuesta, comprobaron que cada taza de café consumida se asociaba con una reducción del 5% de colelitiasis sintomática. Así, con 2 tazas se redujo un 11%, en tanto que con 5 tazas diarias la disminución del riesgo citado fue de un 19%, ascendiendo hasta un 25% de descenso en los que bebían 6 o más tazas diarias de café.

 

Sin embargo, llamó la atención que estos resultados, apreciados en las cohortes globales y en la estratificación en mujeres, no se observaran en varones. No obstante, este dato debe tomarse con mucha cautela, dada la alta heterogeneidad de las cohortes de hombres evaluadas en este metaanálisis, según señalan los autores del mismo.

 

Alfonso Aguado, experto barista, preparando un café de especialidad con la aeroprés (cafetera de filtro)

 

El consumo de café protege contra la colelitiasis sintomática en la población general: estudio de aleatorización mendeliana

 

En enero del 2020 se publicó en una revista de calidad contrastada (Journal of Internal Medicine) una investigación, de autoría danesa, que tuvo como objetivo evaluar una posible asociación causal entre el consumo de café y la reducción del riesgo de colelitiasis sintomática, mediante el empleo de un diseño de aleatorización mendeliana. (8)

 

           ¿Para qué sirve la aleatorización mendeliana?

 

Este tipo de estrategias logran controlar con bastante fiabilidad tanto las diversas variables de confusión cuanto la denominada causalidad inversa, la cual nos invalidaría los resultados, dado que implica que el supuesto factor protector o causal, en este caso, el café, no sería la causa de sufrir menor colelitiasis, sino la consecuencia o efecto. Así sucedería si los pacientes que han sufrido uno o más cólicos biliares dejaran de tomar café, por temor a acentuarse el dolor, al provocar esta bebida una mayor contracción de la vesícula biliar, que a pesar de ello resultaría infructuosa, dado que no conseguiría expulsar la bilis a la vía biliar por estar obstruido el conducto cístico. Si esto fuera cierto, serían muy pocos los sujetos con colelitiasis sintomática que beberían café, bastante menos que los que no la padecieran.

 

Pues bien, la aleatorización mendeliana lograría evitar tales sesgos, debido a la existencia, desde el momento de la concepción, de una serie de genes aleatorios (polimorfismos genéticos), que se asocian inequívocamente con, por ejemplo, un mayor consumo de café [CYP 1A1/A2 (rs2472297), en cromosoma 15; y el gen AHR (rs4410790), en cromosoma 7]. (9,10) Si, además, se asociaran con una mayor reducción del riesgo de colelitiasis sintomática, podríamos colegir con bastante fiabilidad que tal reducción del riesgo se debe a un mayor consumo de café.

 

Método y resultados de este trabajo danés

 

Los autores de este estudio, Nordestgaard y colegas, contaron con dos muestras muy representativas de la población general, pues sumaron 114.200 personas de ambos sexos: una, aportó 104. 493 individuos (The Copenhagen General Population Study: CGPS); la otra (the Copenhagen City Heart Study CCHS) aportó 9.727 personas.

 

Inicialmente comprobaron, tras seguir, durante 8 años, a los 104.493 sujetos de la primera muestra, que los que consumían 6 o más tazas diarias de café tenían un riesgo significativamente menor de sufrir colelitiasis sintomática que los no bebedores de café: un 23% menor (HR) = 0.77 (IC 95%: 0.61–0.94).

 

Después de este estudio observacional prospectivo procedieron al análisis genético, en virtud del cual observaron que los sujetos que tenían dos variantes genéticas cercanas, antes mencionadas (CYP 1A1/A2 (RS2472297) Y EL GEN ahr (RS4410790), relacionadas con la metabolización de la cafeína, consumían gradualmente más café, a medida que atesoraban más alelos combinados de las mismas, hasta un 41% más en los que tenían los 4 alelos posibles con respecto a los que no tenían ninguno, también en los mismos sujetos de la muestra anterior.

 

Luego, apreciaron que el riesgo de desarrollar colelitiasis sintomática fue sensiblemente menor en los que poseían las variantes genéticas citadas (4 alelos versus 0): un 19% (HR: 0,81; IC 95%: 0,69-0,96), tras valorar, durante 38 años, a las 114. 220 personas de las dos muestras.

 

Finalmente, en el análisis dosis-respuesta, comprobaron que por cada taza de café consumida se apreciaba una reducción del 3% del riesgo de colelitiasis sintomática, en el estudio observacional prospectivo, en tanto que en el análisis genético (aleatorización mendeliana) la reducción del riesgo fue sensiblemente mayor: un 11% con cada taza de café bebida diariamente.

 

“Los resultados concordantes de ambos enfoques, el observacional y el genético, soportan la idea de que un alto consumo de café per se cause verdaderamente una reducción del riesgo de colelitiasis sintomática, aunque la magnitud de esta disminución del riesgo deba precisarse más. Dada la alta prevalencia y coste de esta enfermedad, un potencial efecto preventivo por el café tiene una considerable relevancia clínica y de salud pública”, concluyen los autores del estudio.

 

¿A qué puede deberse el efecto preventivo de cálculos biliares del café?

 

En principio, la cafeína y otras xantinas, excretadas en la vía biliar, podrían reducir la saturación de colesterol en la bilis, bien aumentando el flujo biliar o bien incrementando la concentración de ácidos biliares en la misma, tanto por aumentar su absorción intestinal como por incrementar su síntesis en el hígado, los cuales exhiben un reconocido efecto preventivo de colelitiasis, evitando que el colesterol precipite para constituir cálculos (11-14)

 

Otros constituyentes del café, como el cafestol, también podrían contribuir a reducir el riesgo de colelitiasis con cálculos de colesterol, por aumentar también la síntesis hepática de ácidos biliares.(15-17)

 

Por otra parte, sabiendo que un incremento de la concentración de bilirrubina no conjugada en la bilis aumenta el riesgo de cálculos biliares (18,1,9) el café podría reducir el riesgo de colelitiasis mediante la activación de la conjugación de bilirrubina en el hígado (20).

 

Otro posible mecanismo que explicara el efecto preventivo de colelitiasis por parte del café podría estar en relación con su reconocida capacidad de aumentar la motilidad de la vesícula biliar. (21,22)

 

También hay que incidir en que parte de este efecto preventivo se debe a que el café puede interferir con el efecto potenciador de colelitiasis ejercido por los estrógenos, (23) modificando su metabolismo y reduciendo excesivos niveles en sangre de los mismos. (24,25)

 

No deseo acabar este artículo sobre otro efecto saludable del café sin encuadrarlo en un contexto particular. Veámoslo, a continuación.

 

    Alfonso Aguado, consumado barista,  concentrado en la preparación de café con la aeroprés.

 

¿Por qué el consumo habitual de café es tan saludable?

 

El consumo regular de café es un estilo de vida muy saludable, comparable a la práctica periódica de actividad física y a la adherencia a una Dieta Mediterránea, porque contribuye a elevar la esperanza de vida en buena salud, reduciendo las tasas de muerte total y específica por las principales causas de enfermar y morir en el mundo, (26-34) protegiendo nuestro material genético (35-37) y, muy posiblemente, consiguiendo que nuestra edad biológica sea más joven que la cronológica. (38-40) Todo ello merced a su extraordinaria riqueza en fitoquimicos antioxidantes, incluida la propia cafeína, contenidos en el grano verde (polifenoles, flavonoides, entre otros) y, sobre todo, de los obtenidos durante el tueste (melanoidinas, fenilindanos, pirocatecol), los cuales activan moléculas celulares (factor eritroide nuclear dos: Nrf2) responsables de potenciar la codificación de proteínas antioxidantes, desintoxicantes y reparadoras de anomalías del ADN, al tiempo que inhiben a moléculas que activan sistemas proinflamatorios y prooxidantes (NF-κB). (41,42)

 

Más baristas, por favor

 

En fin, para que todos estos efectos saludables fructifiquen sería muy recomendable que la gente consumiera cafés de calidad, preferentemente de especialidad (más de 80 puntos en la escala de cata internacional), óptimamente tostados y preparados por baristas, tanto con cafeteras de filtro (Chemex, V 60, aeroprés y la de Sifón) como con las convencionales, a fin de obtener exquisitos cafés filtrados y espressos, respectivamente.  Y es que la excelencia alcanzada por estos profesionales, expertos en el arte del café (cata, tueste, preparación y servicio, conocimientos de caficultura, entre otros) bien merece esta rotunda y atrevida afirmación: “Buen barista, mejor salud”.

 

Dr. Félix Martín Santos

 

BIBLIOGRAFÍA

 

 

1.  Cálculos biliares y sus complicaciones. Carla Jerusalén, Miguel Ángel Simón* Servicio de Aparato Digestivo Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza *Departamento de Medicina, Psiquiatría y Dermatología. Universidad de Zaragoza. www.aegastro.es

 

2. A healthy lifestyle pattern and the risk of symptomatic gallstone disease: results from 2 prospective cohort studies. Janine Wirth, Amit D Joshi, Mingyang Song, Dong Hoon Lee, Fred K Tabung, Teresa T Fung, Andrew T Chan, Cornelia Weikert, Michael Leitzmann, Walter C Willett, Edward Giovannucci, Kana Wu.The American Journal of Clinical Nutrition, nqaa154, https://doi.org/10.1093/ajcn/nqaa154. Published: 02 July 2020.

 

3. A Prospective Study of Coffee Consumption and the Risk of Symptomatic Gallstone Disease in Men. Michael F. Leitzmann, MD; Walter C. Willett, MD; Eric B. Rimm, ScD; et alMeir J. Stampfer, MD; Donna Spiegelman, ScD; Graham A. Colditz, MD; Edward Giovannucci, MD. JAMA. 1999;281(22):2106-2112. doi:10.1001/jama.281.22.2106

 

4. Misciagna G, Leoci C, Guerra V.  et al.  Epidemiology of cholelithiasis in southern Italy, part II: risk factors.  Eur J Gastroenterol Hepatol.1996;8:585-593.

 

5.  Body Mass Index, Cigarette Smoking, and Other Characteristics as Predictors of Self-Reported, Physician-Diagnosed Gallbladder Disease in Male College Alumni. Timo Sahi, Ralph S. Paffenbarger, Jr., Chung-cheng Hsieh, I-Min Lee. American Journal of Epidemiology, Volume 147, Issue 7, 1 April 1998, Pages 644–651.

 

6. Leitzmann MF, Stampfer MJ, Willett WC, Spiegelman D, Colditz GA, Giovannucci EL. Coffee intake is associated with lower risk of symptomatic gallstone disease in women. Gastroenterology 2002; 123: 1823–30.

 

7. Zhang YP, Li WQ, Sun YL, Zhu RT, Wang WJ. Systematic review with meta‐analysis: coffee consumption and the risk of gallstone disease. Aliment Pharmacol Ther 2015; 42: 1365–2036

 

8. Coffee intake protects against symptomatic gallstone disease in the general population: a Mendelian randomization study. A. T. Nordestgaard  S. Stender  B. G. Nordestgaard  A. Tybjærg‐Hansen. Journal of Internal Medicine. Volume287, Issue1. January 2020. Pages 42-53.

 

9. Cornelis MC, Byrne EM, Esko T et al . Genome‐wide meta‐analysis identifies six novel loci associated with habitual coffee consumption. Mol Psychiatry 2015; 20: 647–56.

 

10. McMahon G, Taylor AE, Davey Smith G, Munafò MR. Phenotype refinement strengthens the association of AHR and CYP1A1 genotype with caffeine consumption. PLoS ONE 2014; 9: e103448.

 

11. Holstege A, Kurz M, Weinbeck M, Gerok W. Excretion of caffeine and its primary degradation products into bile. J Hepatol 1993; 17: 67–73.

 

12. Knodell RG. Alterations in bile flow and Na+K+ biliary excretion induced by theophylline and ethacrynic acid. Proc Soc Exp Biol Med 1978; 157: 306–11.

 

13. Reymann A, Braun W, Drobik C, Woermann C. Stimulation of bile acid active transport related to increased mucosal cyclic AMP content in rat ileum in vitro. Biochim Biophys Acta 1989; 1011: 158–64.

 

14. Gillies ME, Birkbeck JA. Tea and coffee as sources of some minerals in the New Zealand diet. Am J Clin Nutr 1983; 38: 936–42.

 

15. Qayyum F, Lauridsen BK, Kofoed KF, Nordestgaard BG, Tybjaerg‐Hansen A. Genetic variants in CYP7A1 and risk of myocardial infarction and symptomatic gallstone disease. Eur Heart J 2018; 39: 2106–16.

 

16. Ricketts ML, Boekschoten MV, Kreeft AJ et al . The cholesterol‐raising factor from coffee beans, cafestol, as an agonist ligand for the farnesoid and pregnane X receptors. Mol Endocrinol 2007; 21: 1603–16.

 

17. Boekschoten MV, Hofman MK, Buytenhek R et al . Coffee oil consumption increases plasma levels of 7alpha‐hydroxy‐4‐cholesten‐3‐one in humans. J Nutr 2005; 135: 785–9.

 

18. Stender S, Frikke‐Schmidt R, Nordestgaard BG, Tybjaerg‐Hansen A. Extreme bilirubin levels as a causal risk factor for symptomatic gallstone disease. JAMA Intern Med 2013; 173: 1222–8.

 

19. Vitek L, Carey MC. New pathophysiological concepts underlying pathogenesis of pigment gallstones. Clin Res Hepatol Gastroenterol 2012; 36: 122–9.

 

20. Kalthoff S, Ehmer U, Freiberg N, Manns MP, Strassburg CP. Coffee induces expression of glucuronosyltransferases by the aryl hydrocarbon receptor and Nrf2 in liver and stomach. Gastroenterology 2010; 139: 1699–710.

 

21. Lillemoe KD, Magnuson TH, High RC, Peoples GE, Pitt HA. Caffeine prevents cholesterol gallstone formation. Surgery 1989; 106: 400–6.

 

22. Douglas BR, Jansen JB, Tham RT, Lamers CB. Coffee stimulation of cholecystokinin release and gallbladder contraction in humans. Am J Clin Nutr 1990; 52: 553–6.

 

23. Cirillo DJ, Wallace RB, Rodabough RJ et al . Effect of estrogen therapy on gallbladder disease. JAMA 2005; 293: 330–9.

 

24. Wedick NM, Mantzoros CS, Ding EL et al . The effects of caffeinated and decaffeinated coffee on sex hormone‐binding globulin and endogenous sex hormone levels: a randomized controlled trial. Nutr J 2012; 11: 86.

 

25. Goto A, Song Y, Chen BH, Manson JE, Buring JE, Lui S. Coffee and caffeine consumption in relation to sex hormone‐binding globulin and risk of type 2 diabetes in postmenopausal women. Diabetes 2011; 60: 269–75.

 

26. Freedman ND, Park Y, Abnet CC, Hollenbeck AR, Sinha R. Association of coffee drinking with total and cause-specific mortality. N Engl J Med2012;366:1891–904.

 

27. Je Y, Giovannucci E. Coffee consumption and total mortality: a meta-analysis of twenty prospective cohort studies. Br J Nutr 2014;111:1162–73.

 

28. Association of coffee intake with total and cause-specific mortality in a Japanese population: the Japan Public Health Center-based Prospective Study.Saito E, Inoue M, Sawada N, Shimazu T, Yamaji T, Iwasaki M, Sasazuki S, Noda M1, Iso H, Tsugane S.

 

29. Circulation. 2015 Dec 15;132(24):2305-15. doi: 10.1161/CIRCULATIONAHA.115.017341. Epub 2015 Nov 16. Association of Coffee Consumption With Total and Cause-Specific Mortality in 3 Large Prospective Cohorts. Ding M, Satija A, Bhupathiraju SN, Hu Y, Sun Q, Han J, Lopez-Garcia E, Willett W, van Dam RM1, Hu FB.

 

30. Association of Coffee Consumption With Overall and Cause-Specific Mortality in a Large US Prospective Cohort Study. Loftfield E, Freedman ND, Graubard BI, Guertin KA, Black A, Huang WY, Shebl FM, Mayne ST, Sinha R. Am J Epidemiol. 2015 Dec 15;182(12):1010-22. doi: 10.1093/aje/kwv146. Epub 2015 Nov 27.

 

31. Association of coffee consumption with total and cause-specific mortality among nonwhite populations. Annals of Internal Medicine. 11 July 2017.

 

32. Ann Intern Med. 2017 Jul 11. doi: 10.7326/M16-2945. Coffee Drinking and Mortality in 10 European Countries: A Multinational Cohort Study. Gunter MJ, Murphy N, Cross AJ, Dossus L, Dartois L, Fagherazzi G, Kaaks R, Kühn T, Boeing H, Aleksandrova K, Tjønneland A, Olsen A, Overvad K, Larsen SC, Redondo Cornejo ML, Agudo A, Sánchez Pérez MJ, Altzibar JM, Navarro C, Ardanaz E, Khaw KT, Butterworth A, Bradbury KE, Trichopoulou A, Lagiou P, Trichopoulos D, Palli D, Grioni S, Vineis P, Panico S, Tumino R, Bueno-de-Mesquita B, Siersema P, Leenders M, Beulens JWJ, Uiterwaal CU, Wallström P, Nilsson LM, Landberg R, Weiderpass E, Skeie G, Braaten T, Brennan P, Licaj I, Muller DC, Sinha R, Wareham N, Riboli E.

 

33. Association of Coffee Drinking With Mortality by Genetic Variation in Caffeine Metabolism Findings From the UK Biobank Erikka Loftfield, PhD; Marilyn C. Cornelis, PhD; Neil Caporaso, MD; et alKai Yu, PhD; Rashmi Sinha, PhD; Neal Freedman, PhD. JAMA Intern Med. 2018;178(8):1086-1097. doi:10.1001/jamainternmed.2018.2425.

 

34. Coffee consumption and total mortality in a Mediterranean prospective cohort Adela M Navarro Miguel Á Martinez-Gonzalez Alfredo Gea Giuseppe Grosso José M Martín-Moreno Esther Lopez-Garcia Nerea Martin-Calvo Estefanía Toledo The American Journal of Clinical Nutrition, Volume 108, Issue 5, 1 November 2018, Pages 1113–1120. 23 November 2018

 

35. Eur J Nutr. 2015 Feb;54(1):149-56. doi: 10.1007/s00394-014-0696-x. Epub 2014 Apr 17. Consumption of a dark roast coffee decreases the level of spontaneous DNA strand breaks: a randomized controlled trial. Bakuradze T, Lang R, Hofmann T, Eisenbrand G, Schipp D, Galan J, Richling E.

 

36. Mol Nutr Food Res. 2016 Mar;60(3):682-6. doi: 10.1002/mnfr.201500668. Epub 2015 Dec 29. Coffee consumption rapidly reduces background DNA strand breaks in healthy humans: Results of a short-term repeated uptake intervention study. Bakuradze T, Lang R, Hofmann T, Schipp D, Galan J, Eisenbrand G, Richling E.

 

37. Eur J Nutr. 2019 Dec;58(8):3199-3206. doi: 10.1007/s00394-018-1863-2. Epub 2018 Nov 17. Consumption of a dark roast coffee blend reduces DNA damage in humans: results from a 4-week randomised controlled study. Schipp D, Tulinska J, Sustrova , Liskova A, Spustova V, Lehotska Mikusova M, Krivosikova Z, Rausova K, Collins A, Vebraite V, Volkovova K, Rollerova E, Barancokova M, Shaposhnikov S.

 

38. Coffee Consumption Is Positively Associated with Longer Leukocyte Telomere Length in the Nurses’ Health Study  J. Nutr.  July, 2016 146: 7 1373-1378; first published online June 8, 2016.      doi:10.3945/jn.116.230490. Jason J Liu, Marta Crous-Bou, Edward Giovannucci, and Immaculata De Vivo.

 

39.Caffeine consumption and telomere length in men and women of the National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES). Nutrition & Metabolism201714:10. January 2017. Larry A. Tucker.

 

40.Association between coffee drinking and telomere length in the Prostate, Lung, Colorectal, and Ovarian Cancer Screening Trial. Steiner B, Ferrucci LM, Mirabello L, Lan Q, Hu W, Liao LM, Savage SA, De Vivo I, Hayes RB, Rajaraman P, Huang WY, Freedman ND, Loftfield E. PLoS One. 2020 Jan 8;15(1):e0226972.

 

41. Pyrocatechol, a component of coffee, suppresses LPS-induced inflammatory responses by inhibiting NF-κB and activating Nrf2. Megumi Funakoshi-Tago, Yusuke Nonaka, Kenji Tago, Mika Takeda, Yuma Ishihara, Ami Sakai, Mari Matsutaka, Kenji Kobata & Hiroomi Tamura. Scientific Reports volume 10, Article number: 2584 (2020), 13 February 2020.

 

42. Health Effects of Coffee: Mechanism Unraveled? by Hubert Kolb,Kerstin Kempf , OrcID and Stephan Martin. Nutrients 2020, 12(6),1842;https://doi.org/10.3390/nu12061842.  20 June 2020

 

Comentarios

Rebeca Olmos Barrios 17/09/2020 08:54 #6
Está claro que la obesidad es mala compañera de vida, incluso para hacer piedras en la vesícula y cólicos. El café, sin embargo, parece muy beneficioso, también para reducir los cólicos biliares y sus complicaciones. Me ha quedado muy claro, pues lo explicas todo muy bien, y con mucha información científica. Las fotos del barista, haciendo café, muy buenas. A ver si tomamos más café de ese, de especialidad, preparado por esos profesionales. Gracias por tu trabajo, enseñas muchas cosas de interés y enganchas fácilmente al lector.
María Jesús Hernández 12/09/2020 11:52 #5
Comenzar el día con una buena taza de café nos mejora la concentración y la capacidad de aprendizaje, nos produce sensación de bienestar al estimular la liberación de dopamina y nos reduce temporalmente la fatiga. Es muy interesante la evaluación existente entre el consumo de café y la reducción del riesgo de colelitiasis sintomática por el efecto preventivo del café sobre esta patología. Un millón de gracias Félix por tu generosidad y por dedicarnos de esta forma tan altruista tu valioso tiempo. Feliz comienzo de curso.
Marisa Pérez 07/09/2020 14:00 #4
Excelente artículo. Está tan bien explicado y tan rigurosamente planteado, señalando las referencias científicas, que me anima a tomar más café. Aunque el problema es dónde conseguir cafés de especialidad preparados por baristas, de gusto y aroma tan exquisitos, porque los habituales suelen ser amargos. Enhorabuena por tu gran labor divulgativa.
_Inmaculada Hernández 05/09/2020 11:59 #3
Félix muy interesante tu exposición, muy bien estructurada, espléndida la explicación de los conceptos básicos y alentadoras las conclusiones de los estudios científicos. Uno mi voz a la tuya: "Más baristas, por favor" para que se convierta en un hábito, en un hecho cotidiano el poder disfrutar de un buen café, bien preparado y así poder percibir sus efectos favorables en nuestra salud. Si hacemos nuestros tus consejos y los llevamos a la práctica, seguro que nos sentiremos más jóvenes que lo que nuestra edad cronológica nos indica. Mil gracias por todo.
Juani Pérez Eguiluz 03/09/2020 13:25 #2
Tras leer este artículo, tengo un motivo más para seguir bebiendo mi bebida favorita. El rigor mostrado y la capacidad para llegar al lector son tan notables como para permitir disfrutar de la lectura desde el principio hasta el final. Tengo que contactar con buenos baristas, que buscaré a partir de ahora, cuando viaje y en mi entorno, al igual que los cafés de especialidad. Enhorabuena y muchas gracias.
Javier 03/09/2020 12:15 #1
Vaya lección de medicina más interesante, Félix, quedan aclarados muchos conceptos antes difusos para mí. Por supuesto, seguiré tomando café, que me encanta, y añado mi enésimo intento de perder peso, situación agravada durante el confinamiento..... Muchísimas gracias Félix por explicarnos en román paladino los beneficios que para nuestra salud aporta el café. Un abrazo, Javier

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: