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Para profesionales

Raúl García Díaz
Reflexiones y consejos para verdaderos profesionales, independientemente del puesto y del sector en el que trabajen.

Ocúpate en dejar puntos que conectar en el futuro

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En época de crisis los gurús tienen un mantra favorito que repiten continuamente a toda persona  que se encuentra en una situación laboral complicada: «hay que reinventarse», aunque nunca digan cómo. Ojo, no es que esté en descuerdo con el consejo. Es más me parece un consejo acertado, el problema es que la reinvención profesional no es algo que se pueda hacer de la noche a la mañana. Imagínate por un momento que hubieras trabajado durante los últimos veinte años como formador para empresas. Es decir, te has dedicado a impartir programas formativos desplazándote a las empresas para impartirlos presencialmente. Un día llega el coronavirus y cierran las empresas y las que no cierran prohíben la entrada de toda persona ajena. Ahora reinvéntate, campeón. Pues si no te preocupaste por ir dejando puntos que conectar hacia atrás, probablemente te sea imposible.

 

He vuelto a visionar, no hace muchos días, el discurso que dio Steve Jobs en la universidad de Stanford en 2005 a los recién graduados, seis años antes de morir. Y en ese discurso es donde habla de los puntos y cómo se conectan hacia atrás. Si no has visto aún el video, merece la pena. Te dejo aquí el enlace.

 

No voy a destripar la totalidad del discurso, el video dura 14 minutos y 27 segundos, solo la primera parte (que como todo buen discurso tiene tres partes). En esa primera parte cuenta cómo hizo cosas en su vida, mientras buscaba aquello a lo que le gustaría dedicarse, que no tenían a priori ningún sentido. Pero como él mismo afirma en el discurso: «...muchas cosas con las que me fui topando al seguir mi curiosidad e intuición resultaron no tener precio más adelante».

 

Estoy seguro de que tú también has experimentado eso mismo: aprendizajes que realizaste hace años, que en aquel momento no reconociste como transcendentales, se convierten en algo absolutamente clave más adelante en tu vida. En mi caso, recuerdo que cuando mis padres compraron el primer ordenador, decidí aprender mecanografía con él. Era más bien un pasatiempo. Ahora gracias a ese aprendizaje en estos momentos estoy escribiendo sin necesidad de mirar al teclado y a una velocidad mucho mayor de la que tendría si tuviera que mirar las teclas y escribir con dos o cuatro dedos. Supongo que algo habrá tenido que ver esa habilidad aprendida en mi adolescencia en que en los últimos años haya escrito un libro y más de cien artículos. Pero ese no era mi plan en aquel entonces. Lo prometo.

 

En otro momento, Steve dice: «No puedes conectar los puntos hacia adelante, solo puedes hacerlo hacia atrás. Así que tendrán que confiar en que los puntos se conectarán alguna vez en el futuro». Hace siete años, poco después de nacer mis hijas, decidí hacer cada año una presentación seleccionando los videos que les había grabado, un resumen del año. Así que empecé a utilizar Final Cut Pro, un software de edición de videos. Hace tres años, más o menos, compré un croma, esa tela verde que se utiliza para la grabación de videos y además compré un micrófono de solapa. Todo esto lo hice como hobby, para grabar mis propios videos. Por pura curiosidad y disfrute personal. Cuando llegó el coronavirus, sin saberlo, estaba preparado para reinventarme. Si no hubiera sido curioso e inquieto y no hubiera dejado esos puntos en el pasado para poder unirlos hacia atrás en el mes de marzo de 2020, hubiera sido imposible que me hubiera reinventado. Ahora hago videos formativos para las empresas a las que impartía las formaciones presenciales. Y tengo una plataforma online para poder alojar materiales en video, en audio y escribiendo (sin mirar al teclado).

 

Hace dos años escribí un artículo que titulé: «Tengo 44 años». En él reflexionaba sobre el tiempo que aún me quedaba de vida profesional y que podían pasar muchas cosas. Dos años después me he tenido que reinventar a mí mismo y a mi empresa. Y aún me quedan muchos años por delante de vida laboral. Estoy absolutamente convencido de que me tendré que reinventar de nuevo y varias veces. Mientras, seguiré dejando, como miguitas de pan, puntos que conectar hacia atrás cuando llegue el momento.

 

Estoy seguro de que a ti también te ha pasado lo mismo. Seguro que siempre has sido curioso y has aprendido cosas simplemente por el placer de aprender, sin un objetivo claro (por eso lees este blog). Es decir, has seguido el consejo final de Steve Jobs: «Be hungry, be foolish». Y más tarde esos aprendizajes te han servido. ¿Recuerdas alguno de esos puntos que dejaste en tu vida para conectarlos hacia atrás en el futuro?

 

Gracias por leer.

Raúl García Díaz es director de la consultora de recursos humanos Entrepersonas

www.entrepersonas.com

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