Perspectiva de familia

Blog de José Javier Rodríguez Santos

Al principio no era así…

Atardecer detail

Tengo una cierta inquietud. No creo que pueda equivocarme si afirmo que, últimamente, solemos tener la ‘mirada’ perdida, difusa, desorientada. Y no me refiero a estar con los ojos disipados en el infinito. No, apunto, más bien, a que no estamos siendo capaces de mirarnos a los ojos, a buscar un diálogo sincero y a respetar la dignidad que surge en cada encuentro entre personas. Me explico.

Al principio no era así. Ahora lo que está de moda, lo que se impone, es el marxismo de género, el enfrentamiento, la dicotomía, la dialéctica de la res-publica, cuyo motor único es la diferencia-enfrentada, la búsqueda de un enemigo que justifique la actuación política y social. Por un lado ‘las derechasss’, por el otro ‘las izzzquierdas’; Unos son fascistas, y los otros nacionalistas; aquellos socialistas y estos neoliberalistas; en este barrio republicanos, en el de enfrente monárquicos; los de aquí pobres y oprimidos obreros, y los de más allá ricos privilegiados que explotan a todo el género humano… Es decir, la dialéctica del enfrentamiento que utilizamos cuando carecemos de razones para el diálogo y de corazón para el encuentro: argumento ad hominem.

 

Al principio no era así. La última batalla dialéctica, más dolorosa porque la vivimos sin percatarnos de ella, es la que está haciendo más mella en los corazones de muchas personas. Una polémica que ha penetrado la vida de nuestras ciudades y radica en el enfrenamiento entre mujeres-hombres. Esta dialéctica nos conduce irremediablemente a la muerte social, humana y personal. La prueba más evidente es que España registró en 2018 la cifra más baja de nacimientos en 20 años, el mínimo desde 1941, cuando el INE comenzó la serie estadística. No son palabras mías, fue el titular del El País del 11 de diciembre de 2019 [1]. La construcción de una familia, que se produce mediante el encuentro, la entrega y la acogida entre un hombre y una mujer y que ha sido lo que “hasta ahora” ha venido sosteniendo a la sociedad, se está desmoronando sin paliativo alguno. Una bomba atómica de género ha dinamitado el fundamento natural de la sociedad. Y, ¿qué hacemos?, nada, quedarnos en el sopor, en el adormilamiento, en el sueño de Peter Pan. José Antonio Marina lo ha descrito de forma muy certera en un reciente artículo publicado en El Mundo [2]: la esclavitud ideal es aquella en la que el cautivo desea serlo, renuncia a su libertad sin darse cuenta de que la ha perdido: pan y circo. “Si soy feliz ¿para qué quiero ser libre?” en palabras de Skinner. Sí, repito, muchos estamos dormidos, somnolientos, en un sopor del que no deseamos, ni queremos despertar, en un coma vegetal sin posibilidad de reanimación. ¡Que nadie, ni nada, se atreva a programar un despertador!

 

Al principio no era así. En el momento de dar a luz, la madre acoge a su hijo en brazos y le ‘mira’, ‘le ‘mira bien’, y en esa mirada le reconoce como carne de su carne y le muestra el don de su dignidad personal. En esa unidad originaria que se descubre en el encuentro natural, humano y personal entre madre e hijo se fundamenta el ser de toda la persona. El misterio de esa mirada fue la que despertó a Abby Johnson al descubrirse a sí misma en la mirada que su hijo le devolvía y, como un rayo de luz, reconoció la dignidad de todos aquellos que habían muerto entre sus manos: personas únicas, irrepetibles y con una capacidad de amar y donación infinitas.  

 

Al principio no era así. No hemos sido arrojados a la existencia, vivimos aquí para el encuentro, para la unidad, para construir en cada relación un nosotros de personas que se miran, se respetan y buscan el bien común. No estamos solos en el mundo y, precisamente por esta realidad evidente, no estamos llamados al enfrentamiento dialéctico entre clases: los poderosos (ricos, empleadores… hombres) y oprimidos (pobres, empleados… mujeres). Esa el la gran tragedia del ser humano y por ello no se siente satisfecho. El sentido de la felicidad está en la construcción, no en la destrucción.

 

Al principio no era así. El enfrentamiento, las desavenencias y pugnas han roto el corazón humano que ha perdido su inocencia primera, aquella capacidad del ser humano que reconoce al otro como un compañero, como un hermano, como un amigo que está ahí para acogerme y acompañarme. El otro no es un lobo, un enemigo depredador que coarta mi libertad. Sin embargo, la bandera de ideológica del enfrentamiento marxista que se ha erigido como pauta de las relaciones humanas, pretende también dominar las relaciones entre sexos. Pero, al principio no era así, había complementariedad, encuentro, acogimiento y de ahí surgía, nacía, la vida a raudales.

 

Entonces, si al principio no era así, ¿todo está perdido? No, y digo rotundamente no. Cuando miramos nuestro en interior y descubrimos quienes somos (no quienes nos gustaría ser o cuál es nuestro curriculum vitae o nuestro historial de errores…); cuando miramos a los demás como compañeros de viaje, como personas que construyen mi felicidad; cuando no destruimos y vamos dejando huella en un camino que otros detrás seguirán, a pesar del abatimiento y la desolación del camino…. Descubrimos que todos nos podemos sentar en la misma mesa y compartir el pan.

 

Sí, yo he encontrado la esperanza en unos grupos de personas que, de forma silenciosa, con esfuerzo, tesón y servicio constituyen una gran esperanza para la sociedad. Un gran número de personas que intentan acompañar a todos aquellos que sufren en su corazón, a todos aquellos que han perdido la seguridad, a aquellos que ya no anhelan nada en la vida. Yo los he hallado y he visto cómo eran las cosas al principio. Ojalá tú también puedas encontrarlo.

 

Notas:

[1] https://elpais.com/sociedad/2019/12/11/actualidad/1576066654_423281.html Consultado el día 13 de diciembre de 2019.

[2] Marina, J.A. (2019) ¿Está la libertad sobrevalorada?, El Mundo, 22/11/2019 Edición impresa. Edición digital en https://www.elmundo.es/opinion/columnistas/2019/11/22/5dd6a05521efa03f6f8b46af.html y en https://biografiadelahumanidad.com/genealogia-del-presente/esta-la-libertad-sobrevalorada/ Consultado el día 13 de diciembre de 2019.

 

Comentarios

pitter 29/07/2020 18:35 #2
la culpa es de los políticos...y del gobierno. Qué mierda
Vicente 26/12/2019 18:02 #1
Reflexión profunda y serena. No todo está perdido. Si fue así al principio -la naturaleza, la esencia, el ser- puede volver a serlo. Sólo hay que querer.

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