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Recetas para educar

Juan Carlos López
Entusiasmo por la educación y por la vida

Problemas

Solucionar problemas detail

El post de Juan Carlos López en Tribuna Valladolid.

En la vida nos encontramos a veces con problemas: una enfermedad grave es un problema, que se muera un ser querido, que nos quedemos sin trabajo y tengamos que mantener una familia, o que nos desahucien. Pero muchas otras cosas son simplemente “circunstancias a resolver” como nos apuntaba Victor Küppler. Cuando las circunstancias a resolver, las magnificamos y las ascendemos a la categoría de problemas, lo que estamos reclamando a voces es que no sabemos lo que es un verdadero problema, y puede que la vida con su generosidad “nos lo explique por las malas”, y nos regale un problema gordo, para que lo entendamos mejor. Terribilizamos mucho, según Rafa Santandreu, muchos tiene la enfermedad de la terribilitis y necesisitis ( exceso de necesidad superflua)

 

Hace unos días una amiga mía que trabaja en un banco me hablaba sobre la oferta que les hacia su banco para jubilarse con un ERE o algo así. Se quejaba de que eran 10.000 los que querían acogerse a ese ERE en muy buenas condiciones y solo podían ser elegidos 3.200.

 

Yo, le comentaba que cuidado con esa queja, que era una circunstancia pero no era un problema, ya que si tenía salud, tenía familia, tenía trabajo, tenía su casa y coche pagados, no me parecían muchos argumentos para quejarse y  que mientras tanto se debía cuidar pues a ver si le llamaba el verdadero JEFE y le aplicaba el “ERE definitivo de la vida”.

 

Og Mandino propone coger cada día el periódico y leer las esquelas, diciéndonos dos cosas: una, yo estoy mejor que los de las esquelas, y dos, un día va a estar ahí mi nombre. Pues ya que nadie sabemos cual será nuestro último día, y es una buena idea disfrutarlos con toda la intensidad que seamos capaces.

 

Bucay, cree que para disfrutar de cada día, es importante no creer que el tiempo es infinito. Nadie tiene un contrato con la vida. Yo diría que sí, tenemos un contrato firmado con la vida, pero no nos hemos leído la letra pequeña, y en ella pone que el contrato se rescindirá cuando una parte lo decida, y esa parte no somos nosotros.

 

La vida verdadera se gasta en efectivo aquí y ahora, el pasado es un talón sin fondos, y el mañana una promesa de pago, nos señalaba el citado psicólogo. No sirve de nada postergar la zambullida en la piscina de la vida

 

Lo que está claro es que nuestras decisiones tienen unas consecuencias, a veces nos quejamos de éstas últimas cuando estaban cantadas. Siempre recuerdo a un compañero que en los concursos de traslados decía “que mala suerte he tenido que me han dado lo que he pedido”.

 

Muchas veces nos pasamos poniendo despertadores en la vida y luego nos asustan cuando suenan. Comemos bazofia de jóvenes, nos emborrachamos, alimentamos barrigas cerveceras, nos fumamos estancos enteros durante años y al cabo de 15 años, plof una enfermedad grave: ¡ay, qué sorpresa!

 

Llenamos nuestra mente con pensamientos negativos, y con el paso del tiempo, ¡ay qué depresión!

 

“As you sow , so you reap” , dicen los ingleses.

 

Sí, lo sé, hay veces que pasan cosas incompresibles sin tener una causa definida, eso solo lo sabe el JEFE.

 

Sería bueno despertarnos con una sonrisa, es una condición necesaria y suficiente para que la probabilidad de cosechar alegrías durante el resto del día se multiplique por infinito, también eso nos apuntaba el psiquiatra Argentino. No olvides que todo empieza cada día, cada día es una oportunidad para aprender o hacer lo que no conseguiste el día anterior.

 

Esta claro que el resultado del día dependerá en gran medida de la actitud y buen humor de la primera hora del día. Cada día es único e irrepetible y estaría bien no arruinarlo.

 

No vivas  el mismo día una y otra vez y pienses  que eso es la vida, haz algo que le dé sentido.

 

La mejor manera de conseguir la sonrisa matutina es ser agradecido con las cosas que se tienen. ¿No sabes qué agradecer? Si piensas que el dinero es lo más…, ¿Cuánto vale vivir en dónde vives y no en un país en guerra? ¿Cuánto vale el amor de tu familia? ¿venderías tus ojos por un millón de euros o tus manos por 10 millones?

 

Yo cada mañana agradezco por poder caminar, dado que un día no pude. Por la sonrisa de las personas que me regalan en los paseos por el canal, por la familia, los amigos, la salud, el lugar donde vivo.

 

Nuestra alegría debe nutrirse de “jugar la partida de la mejor manera posible”, aunque no tengamos las mejores cartas. Cuenta Victor Küppler que su mujer escandinava cuando juega a las cartas y estas son malas, las tira y rebusca otras mejores. En la vida hay que jugar con las que nos ha tocado.

 

Anxo Pérez comparte que “del roble aprendí que cuando la vida te dé tanto sol, como lluvia, viento, como nieve, uno debe hacer una única cosa: seguir creciendo”. Es decir, tenemos que aceptar las alegrías y permitir que aniden en nosotros y superar las penas cuando lleguen, no permitir que se queden mucho tiempo y recuperar la serenidad. No dejemos que cualquiera eche a perder nuestra fiesta de la vida.

 

Vive con amabilidad, al igual que nuestras palabras son la expresión verbal de nuestros pensamientos, nuestras acciones son la manifestación de nuestras creencias. Podemos lograr que el mundo sea mejor, persona a persona. Vive lo mejor que puedas y trabaja de igual forma.

 

Sí, construye una vida hermosa para ti, para quienes amas. Sí, se feliz y pásalo bien, siempre siguiendo tus principios y no los que te sugieren la sociedad. Haz que tu vida trascienda, que sea útil, y sea de utilidad al máximo numero de personas. Es la forma en que cada uno de nosotros puede pasar del reino de lo común a las alturas de lo extraordinario, escribía Robin Sharman en uno de sus libros.

 

Escoge bien las influencias que te rodean. Es señal de sabiduría el decidir pasar tiempo en lugares que te cargan de energía y relacionarse con esas personas que elevan nuestro espíritu. Tanto en el trabajo como en la vida, esos amigos y conocidos positivos nos ayudarán a ser la versión mejor de nosotros mismos.

 

La verdadera felicidad no la da la acumulación de objetos, la verdadera felicidad la da la capacidad de disfrutar placeres sencillos. La felicidad duradera nos la da las consecuencias de nuestros actos, no la cantidad de nuestros ingresos. La valía personal es más importante que el patrimonio personal.

 

La verdadera realización es un producto del valor que generamos y de nuestras contribuciones para mejorar el mundo, no del coche que conducimos ni de la casa que compramos. Eso nos decía el autor de “El monje que vendió su Ferrari”.

 

Para conocer la grandiosidad de alguien, tienes que ver la fuerza con que esa persona influye en generaciones venideras.

 

¡Ah! Es verdad que comenzamos hablando de problemas. No olvides que si es un problema, tiene solución, sino será otra cosa. Y que lo difícil es lo que puedes conseguir hoy, lo imposible lo que puedes conseguir mañana.

Comentarios

Roberto Serna 29/10/2019 12:01 #2
Estos artículos van mejorando cada vez. Buena reflexión sobre los placeres sencillos. Mi enhorabuena.
Anxo 15/10/2019 13:00 #1
Gracias amigo. Buen artículo. Anxo Pérez

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