Con el coronavirus, no hacer chistes
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Con el coronavirus, no hacer chistes

Hubo un tiempo, cuando mandaba D. Francisco, que abundaban los paletos en la España, ahora vacía o vaciada, que no es lo mismo, pero de ambas formas se la denomina, vacía está, es un hecho, lo de vaciada depende de quien, cuando, en qué circunstancias nos lo cuenten y a quien haya que culpar.

 

Lo normal era que la alcaldía de los pueblos la ocupara algún cazurro, era el material con que se contaba. Que quede constancia de que no empleo los términos paleto y cazurro en sentido peyorativo, sino, mas bien en tono cariñoso y para describir una realidad. En tono cariñoso porque para los hombres elegidos, y digo hombres porque lo eran prácticamente todos, eran aquellos tiempos, y cuando alguien resultaba elegido, por dedocracia, era conveniente no rechazar el puesto.

 

Eran hombres, en su mayoría, poco instruidos y de escasa cultura, pero eso no quita para que fueran personas serias, de respeto y que ejercían su cargo lo mejor que sabían y lo mejor que podían, con resultados más que satisfactorios, dadas las circunstancias. Piensen en la obra de Lope de Vega, que contó cómo se las gastaban algunos alcaldes hace ya más de cinco siglos.

 

Ojalá ahora ocuparan las alcaldías hombres, o mujeres, como aquellos cazurros, que podrían ser cortitos, pero con la cabeza bien amueblada y buenas intenciones, que ejercían el cargo por obligación y sin remuneración de ningún tipo, pero si con los mismos problemas y disgustos que ahora, o más, anda que no había motivos, si hasta se pasaba hambre, aunque ahora nos quejemos más sobrándonos de todo. Pues sí, yo prefiero a un cortito, buena persona y ejerciendo su cargo con ganas, honradez y equidad, que a un pasado de listo, interesado y además zopenco, de los que, desgraciadamente, abundan entre quienes nos gobiernan.

 

Pensarán Vds. que, a qué viene la perorata anterior y que tiene que ver con el coronavirus, pues verán, de plena actualidad.

 

Cuentan, como un chiste, que un día, in illo témpore, el Sr. Gobernador, de visita en un pueblo de la España rural, durante una situación de epidemia, ¿les suena?, ¿y a que no a chiste?, ante las graves circunstancias por las que atravesaba el pueblo, le pregunta al Sr. alcalde si ha tomado las medidas oportunas, a lo que el alcalde contesta, si señor gobernador, ya he mandado agrandar el cementerio. Busquen Vds. el siguiente enlace.

 

Pensé, en principio, que la inoportuna publicación de tal noticia se debería a un descuido, ya que la medida se supone acordada hace tiempo, pero no, por si tenía alguna duda, se me despejó en el acto al comprobar que el último párrafo, puede que sea cosecha del periodista, pero me temo que no, dice textualmente: “ Las obras acometidas han tenido que determinarse de emergencia debido a la necesidad que se plantea en estos momentos en la ciudad”.

 

Cierto que dar posada al peregrino, y concretamente en el hotel Eterno, está entre las obras de caridad, yo diría que entre las de obligación para los consistorios, pero hombre, publicitarlo en estas circunstancias no parece muy oportuno. Esto lo dice Simón, “el único enterraor en el pueblo” no, el otro, el que sale todos los días por la tele, y de tele telele, le puede entrar al personal un ataque de pánico de risa histérica o solamente de risa, visto que el humor no se ha perdido a pesar de los muertos que llevamos.

 

Cuesta creer que, con la publicación en este momento, de semejante noticia, se pueda ganar alguna simpatía entre los ciudadanos.

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