La pútrida amalgama que nos envuelve
Cyl dots mini

La pútrida amalgama que nos envuelve

Parece ser que al mol honorable y a su familia, el clan de los pujolones, por fin la justicia va a pedirles cuentas, demostrándose que, tal vez, las altas esferas de la judicatura no estén tan acobardadas o vendidas como parece, ya veremos, cuesta creerlo, pero visto que a Juan Carlos I también le quieren buscar las vueltas, quien sabe, igual el asunto avanza algo, es de suponer que si las barreras del chantaje se van derribando el caso progrese, aunque, a este paso, acabarán poniendo la cebada al rabo de burro muerto.


Así que a Juan Carlos I le quieren buscar las cosquillas, no me parece mal, que esto de la inviolabilidad debería tener sus límites, ni a rey ni a sursuncorda se debe permitir todo, hombre, D. Juan Carlos, las putas y el pisito de la querida se los paga cada uno los suyos de su bolsillo, que seguro no tenías mal sueldo y además está feo que un rey se pluriemplee, que pagar con dinero ajeno sube el precio. ¿Qué coño tendrán algunas tías, literalmente hablando, para que alcance tan alta cotización? Mucho me temo que el asunto pase poco más que de la cortina de humo para cuyo fin se ha activado y mejor así, que ya están los buitres intentando implicar a Felipe VI para aumentar la tajada de carroña.

 


Como D. Juan Carlos siempre ha caído simpático, será por lo campechano, las fechorías hacían gracia a muchos y eran comprendidas por otros tantos, -si no, no sería un Borbón-, se decía-, -de casta le viene al galgo-.

 


Tuvo una tatarabuela, de la que el mismo decía lo puta que era, según algún cronista, sobre las costumbres licenciosas de la reina, existe una obra gráfica, satírica y expresiva hasta la plenitud, cuya autoría se atribuye a un tal Adolfo, si el de la poesía de las golondrinas y las madreselvas, con la que las niñas en edad de merecer se derriten y hacen charco, y a su hermano. Sobre el buen o mal gusto de la obra, que cada uno opine, pero que, “Los Borbones en pelota” no deja indiferente, ya se lo digo yo.

 


También su abuelo fue una figura, menos sibarita que él, eso sí, le gustaba disfrutar de las mozas mas lozanas de los lugares que visitaba, las cacerías en Gredos y la abundancia de bastardos en la zona, daban fe de ello, también, como él, completaba el serrallo con algún ejemplar de la farándula.
En fin, nadie es perfecto y los reyes menos, será porque pueden, la historia está llena de ejemplos a lo largo y ancho de este mundo y seguro que la prehistoria también.

 


Al vice, ni le van a echar con solución desinfectante a presión, a él y a su ralea, ni acabará en la cárcel, como se merece, y no por lo de la tarjeta, que ya aburre, por cosas mucho mas graves, de las que se habla poco, total, lo de la tarjeta si la ha hecho que la pague, pero cuando las cosas van de puta a puñetero, como que se sienten menos y no vean la pena que a mí me da la Dina.
Dije en una ocasión que Villarejo acabaría cayéndome simpático y cada día que pasa progresa mi sentimiento.

 

Parece como si en este país, el único que se enteraba de lo que estaba pasando fuera él. Soltadle ya ¡coño!, que hace una mente tan privilegiada desaprovechada, ponedle a trabajar, eso sí controlado, pero que trabaje, que ese hombre es una mina. No habéis dejado que suelten a los golpistas, puestos a elegir, mejor Villarejo a la calle, sus delitos son menos graves. Uno siente a veces que, si los golpistas dejaran el sitio para que lo ocuparan Marchena y sus jueces, hasta lo perdonaría. Espero que, algún día, se le pidan cuentas a Pedro Sánchez, por hacernos tragar con la pútrida amalgama que nos envuelve.

 


Y lo peor de la semana, el puto coronavirus no se quiere ir, el asunto pinta muy mal, descontrolado, con el agravante de que las consecuencias de las recaídas son mucho peores que en el primer contagio y que cuando llueve sobre mojado, cala más. Parece que no hubiéramos aprendido nada, nadie, ni gobierno ni ciudadanos, nos comportamos como si la situación no revistiera la gravedad que se vislumbra, mucho miedo a cortar por lo sano, pues hay un dicho popular que afirma que cuando no se arregla la gotera, se tiene que arreglar la casa entera, dios no lo quiera, pero todo apunta a que volveremos al estado de alarma. En vista de que aquí cada uno hacemos de nuestra capa un sayo, aflojan un poco la cuerda y salimos de estampida, pues que bien, si vuelven los días de dolor y llanto, no será porque no nos lo hayamos merecido.

 

No, si yo tampoco me hacino en discotecas y me pongo la mascarilla, pero eso no me hace inmune a las consecuencias de los actos de cocos vacíos que, si no quieren ser responsables voluntariamente, habrá que convertirlos a la fuerza, que pueden causar la muerte, menos comprensión y más mano dura y me da igual si son tontos o malos, el jarabe de palo doma y espabila.

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: