Paisanaje
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Paisanaje

Vidal Holgado

Hubo un tiempo, hace ya muchas décadas, en que era habitual encontrarse por los caminos rurales unos personajes peculiares, eran los mendigos o como eran definidos entonces, pobres de pan pedir, que recorrían los pueblos demandando limosna, que consistía frecuentemente en un chusco de pan duro y un trozo de tocino salado, solamente si había sobrado algún torrezno del almuerzo recibían algún manjar, no eran tiempos de abundancia y la cicatería y necesidad de los hogares no favorecía excesos de caridad.


En la Moraña, entre otros, era muy popular Luisito el de Pozaldez, personaje entrañable donde los haya que, para hacerse merecedor de la limosna, ejercía de juglar y saltimbanqui puerta a puerta. Creo que en su pueblo lo han nombrado hijo predilecto, merecido y acertado, dada su gran humanidad y las penurias sufridas. Eran otros tiempos, ahora el gremio existe, pero es distinto, se ejerce más por vicio que por necesidad, es más urbano que rústico, el campo no da para mucho, se hace más difícil el camuflaje y entre los jetas vividores abunda mala gente.


Otro personaje, muy popular, era Faustito, del que desconozco su filiación, que también recorría los pueblos con su chaqueta vieja tamaño tres cuartos, sus alforjas y su cayado. Faustito la palmó una noche a la intemperie en los pinares de Cabrillas y se le encontró D. Eutimio a la mañana siguiente.
D. Eutimio era el párroco de Pedro Rodríguez y Cabizuela, hacia el camino hacia este último, en su borriquillo, para oficiar la santa misa y al llegar al pueblo avisó a las autoridades que, inmediatamente pusieron el suceso en conocimiento de la Guardia Civil, quien activó el protocolo correspondiente.


Trasladaron, en presencia del juez de paz, a Faustito al pueblo y debido a que estos sucesos eran muy infrecuentes y más de gente sin allegados, la cochambre de depósito anexo al cementerio estaba en ruina absoluta, por falta de mantenimiento, así que decidieron llevar el cadáver a la escuela de niños, que ocurrencias, entonces, en cualquier pueblecito había dos escuelas, la de niños y la de niñas, que la educación no era mixta, por imposición del ministerio, y cualquiera de ellas tenía mas escolares que la mayoría de los CRAS actuales.


A la mañana siguiente se presento el médico forense, para realizar la obligatoria autopsia, dadas las circunstancias del óbito, y debía andar escaso de instrumentas o se le había olvidado alguna herramienta, así que se encontró con dificultades, pero el Sr Macedonio, a la sazón alcalde del municipio, se fue para su casa y volvió con las tijeras de podar la viña que, en manos del funcionario, demostraron la misma eficacia cortando costillas que sarmientos. El forense debió certificar la muerte de Faustito por edema pulmonar y no por miseria que, además de ser una desgracia, también puede ser mortal. Según manifestación de uno de los testigos, ya lo dijo el forense, donde no debemos tener líquido, Faustito tenía dos calderos.


Historias como esta y otras de parecido calado, deberían contarse en las escuelas, perdón, hoy colegios, les estamos privando de la utilidad de una enseñanza imprescindible, ya está bien de burbujas protectoras a nuestros niños, que no las necesitan y pueden soportar la realidad mejor que tanto zangolotino malcriado, botellonero y guarreador de espacios público, sin atisbo de educación y que se convertirá en un adulto sin principios ni valores, en un inútil que se cree que el bienestar de que disfruta ha caído del cielo. Saldrían mejor preparados para enfrentarse a los desafíos que la vida les presentará.


Estamos en pleno desarrollo de la segunda ola del coronavirus y no al borde, dentro ya del caos y hay mucha gente culpando a la juventud por su veleidad, irresponsabilidad y egoísmo.
Otros afirman que la irresponsabilidad de la juventud no es su culpa y tienen razón, se les ha maleducado y para colmo, dicho que el virus no mata jóvenes, así que ¿qué esperáis? ¿Qué ellos solitos den ejemplo de civismo?, alguno habrá, la excepción de la regla, pero si hay cantidad de adultos dando malos ejemplos, empezando por destacados miembros del gobierno y altos representantes y funcionarios públicos.


Nunca me han gustado las campañas de la DGT con imágenes de victimas de tráfico despachurradas, pero si las repiten, habrán llegado a la conclusión de que son efectivas. Lo que hay que hacer es abrir todos los telediarios y programación telebasura con la imagen de cientos de ataúdes y algún que otro joven en la UCI, entubado y pasando las de Caín y no anunciar que se va a recurrir a los influencer para concienciar a los jóvenes, bueno, que se va a esperar de alguien que lleva meses desbarrando, errando, mintiendo y además con la imagen de un alucinado. Lo que hay que hacer es mostrar la realidad en todos los medios, iniciar la transmisión de los más importantes eventos deportivos y culturales con las imágenes de los muertos, mostrarlas en las pantallas de las discotecas y Karaokes y hasta contarlo en los púlpitos.


Que soy un exagerado, pues vale, yo creo que no, que solo pertenezco a ese grupo de gente que piensa que, cuando te metes, o te meten, en una guerra, desde el primer día hay que ir con toda la artillería, si al principio te dejas los cañones gordos en casa, lo mas probable es que te den de leches y cuando quieras usarlos ya no puedas y acabes muerto o esclavizado.

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