Tendencia a la baja, inyección de optimismo
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Tendencia a la baja, inyección de optimismo

Nunca he creído en la existencia de espíritus que, desde otra dimensión, influyan y guíen el desarrollo de la vida mundana, al menos nunca hasta un nivel que condicionara mi actividad vital, curioso sí y hasta, algunas veces, sorprendido. Es lo que me sucede ahora con los dos personajes que nos bombardean a diario desde la televisión, contándonos que bueno, que las estamos pasando putas pero que no es para tanto, ahora mismo solo se mueren 250 al día, vamos, que ya casi lo podemos celebrar, nos ponemos de contentos cuando los oímos que nos dan ganas de bailar, claro que los hijos, hermanos y padres de los 250, seguramente no tendrán muchas ganas de fiesta.

 

Digo que no soy supersticioso, pero eso de que estos dos personajes, que salen para animarnos y nos meten en una depre que te mueres, se llamen, uno Salvador y el otro Simón, como el enterrador, será casualidad, pero uno no puede por menos que sufrir cierto desasosiego, ¿serán los hados del destino? o ¿será el mercenario hacedor de presidentes Iván Redondo, dando una de cal y otra de arena y poniendo una vela a dios y otra al diablo, la mano oculta que lo explique?, poniendo en práctica lo que dijo aquel, “si no puedes convencerles, confúndelos”, que creo que funciona de cine y en política de maravilla.

 

Lo del señor Simón es que no deja resquicio para superarlo, no se si será una eminencia en su campo, que creo que no, pero como comunicador da una imagen que no la supera ni Quasimodo en cuerpo y alma. Pero hombre de dios, no ha oído Vd. eso de “Agapito ponte corbata que así te ven así te tratan”, arréglese Vd. el pelo, aféitese y póngase una americana decente antes de aparecer en pantalla, ¿por qué se cree que las presentadoras de televisión están todas tan buenas y visten tan bien?, que, aunque funcione, debería intervenir Irene Montero y pedir la implantación de cuotas, joder, que los feos y feas, bien aseados, también tenemos derecho.

 

Últimamente me estoy hartando de oír que nos encaminamos a una nueva normalidad, ya no saben que inventarse para engañar al personal, ¿cómo es posible que se atrevan a llamarla normalidad y además nueva, cuando vamos terminar dando un salto atrás que nos situará en los años cuarenta del siglo pasado? Sí, ya se que exagero, que hoy se dispone de medios de producción que entonces no existían, pero cuidado, hay que contar con el factor humano, ese que siempre sale en cualquier sesión de coaching como el mejor capital de la empresa y que muchas veces solo es una mandanga que solo puede convencer a tontos, como si fuera una receta que sirviera para todo y para todos.

 

El factor humano, sí, nuestros abuelos y padres, que acababan de salir de una guerra, a los que, por cierto, en muchos casos, hemos dejado morir solos y semiabandonados en las residencias, no atendiendo la desesperada petición de ayuda de su personal, y también solos en su domicilio, el cargo de conciencia y la vergüenza debería durarnos décadas. Ellos tuvieron muy claro que salir adelante solo se conseguiría con trabajo y esfuerzo, ahora tenemos unos jóvenes, y no tan jóvenes, a quienes se ha vendido que tienen todos los derechos del mundo y muy pocas obligaciones, y se lo han creído, ¿cómo van a trabajar si se les ofrece una renta mínima solo por haber nacido? ¿Saben cuál era el lema en los años del hambre?, “joder y trabajar”, así lo hicieron y gracias a ellos disfrutamos de un bienestar que puede que el virus nos arrebate, si no lo ha hecho ya.

 

Que quede claro que no estoy en contra de que se establezca una renta mínima, pero ¿para todos?, ¿también para quien no la merezca y no la necesitaría si no fuera un espabilado y un vago? Cuando oigo la palabra universal detrás del anuncio de cualquier prestación pública, me digo, otra vez cometiendo injusticias y comprando votos. Por supuesto que hay que ayudar a quien queriendo trabajar no puede, pero no a quien ha hecho de parado o parásito una profesión y todos sabemos de qué hablo.

 

Cuando oigo que no se van a poder recoger las cosechas por falta de trabajadores, que, con cinco millones de parados, yendo para ocho o diez, se hable de traer emigrantes, me lo podrán explicar mil veces y no lo comprenderé. Y no se trata de que convirtamos a los parados en esclavos, argumento que te tiran a la cara a la mas mínima los defensores de vagos, quizá porque ellos también lo son.

 

Solo los desalmados tratan a sus trabajadores como esclavos y la solución es hacer que caiga sobre ellos todo el peso de la ley. Con la cantidad de gente que estaría encantada de poder complementar el exiguo paro, eso si lo cobran, con un sueldo, sin pérdida de derechos. Facilidades a todo aquel que quiera trabajar, mejor mantener la prestación a quien además trabaja que a quien pudiendo hacerlo se niega o busca subterfugios para no dar ni palo, que estamos en una situación de excepción y se debe actuar en consecuencia. Con las aulas cerradas, anda que no hay estudiantes a los que les encantaría sacarse un buen dinero cosechando tomates o naranjas, aunque solo fuera para sus caprichos, no es necesario deslomarse, tampoco tomárselo como quien caza mariposas, pero con tranquilidad y remuneración acorde con el resultado, hasta podría resultar una actividad lúdica. Mi generación, aprovechaba las vacaciones para trabajar en casa, era necesario contribuir a una economía familiar que hiciera posible sufragar los gastos de nuestra formación, y muchos que no tenían trabajo en casa, incluso sin necesitarlo, buscaban trabajo por cuenta ajena para conseguir unas perrillas que les permitiera darse algún capricho o hacerse algún viaje por Europa. Las becas no eran tan generosas como ahora y había que ganárselas, antes no era tan fácil conseguir una beca orgasmus.

 

Ha dicho la ministra Calviño que vamos a salir de la crisis en uve asimétrica. Si, en uve asimétrica, corniretorcida, supercalifragilisticoespiralidosa y chiripitiflaútica. No si estos han establecido como dogma de fe que todos los españoles somos tontos y actúan en consecuencia.

 

Van a empapelar a Mariano Rajoy, muy bien, se lo merece, no por andar de paseo, pero sí por la culpa que tiene del gobierno que sufrimos, dios escribe derecho con los renglones torcidos, que se fastidie, aunque creo que el fastidio va ser leve. Eso sí, no me digan que no es para descojonarse, creo que va a ser de las pocas cosas que haga este gobierno con algo de acierto, aunque por razones espurias. Se les ocurre cada cosa, ya no saben que inventar para distraer al personal.

 

Seguro que, si a la mayoría de Vds. les tuvieran que hacer un bypass coronario, preferirían que se lo hiciera el mejor cirujano cardiaco conocido. Entonces ¿por qué tenemos que tragarnos como presidente a alguien que ni siquiera se ha leído su tesis doctoral?, a unos ministros que, en su mayoría, tal bailan, ¿porque les han votado?, que en este caso más bien escasamente. Si para conducir un coche tienes que superar un examen, y no vale que te voten los vecinos, ¿Qué habría que exigir para conducir un país?

 

Han formado gobierno recurriendo a triquiñuelas que pueden ser legales, pero desde luego que, legitimidad poca. Un gobierno de España conseguido con el apoyo de todos aquellos que más la odian y que no desaprovechan oportunidad para conseguir sus fines importándoles un bledo si eso la destroza e incluso se alegrarían de la desaparición de una nación con 500 años de historia. Menos mal que, vistos los antecedentes, no lo van a conseguir. ¿Como va a beneficiar en algo a los españoles un gobierno así?

 

Por supuesto que yo tampoco me creo las cifras que da el gobierno, pero sí la tendencia, además, el deseo me hace crédulo. No es que debamos estar contentos cuando la cifra de muertos alcanza casi los trescientos diarios, todavía, pero al menos, la tendencia a la baja, así como el de nuevos contagios, supone una inyección de optimismo que necesitamos.

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