Acoso, abuso y agresión sexual ¿qué los distingue?

La reciente sentencia contra los miembros de La Manada que han sido condenados por abuso sexual, pero absueltos de delitos de agresión sexual, centra el debate en la diferencia entre ambos tipos penales.

El delito de abuso sexual se trata de acceder al cuerpo de otra persona sin consentimiento y sin violencia física. Es lo que ocurre sobre los menores de edad, que no pueden prestar por ello ese consentimiento; con las personas con algún tipo de incapacidad y con aquellas que están bebidas o drogadas y que por tanto, no están en condiciones de autorizar esa actividad sexual.

 

En cuanto a la agresión sexual, se trata de acceder al cuerpo de la otra persona para una actividad explicitamente sexual, sin consentimiento y mediante la violencia. Su forma más grave es la penetración, pero no la única.

 

LAS PENAS VARÍAN  

 

 En el caso de la agresión sexual, la condena va de uno a cinco años de prisión si se trata de atentado contra la libertad sexual de una persona mediante la violencia o la intimidación. Si en ese atentado hay acceso carnal, la pena que prevé el Código Penal sube y se fija entre 6 y 12 años de cárcel.

 

Mientras, en el caso de abuso sexual, que se produce "sin violencia o intimidación y sin que medie consentimiento", las penas previstas van de uno a tres años o multa de 18 a 24 meses, salvo que se produzca acceso carnal, en cuyo caso, la mínima sería de 4 años de cárcel y la máxima, de diez.

 

No obstante, el Código Penal detalla una serie de circunstancias que en ambos casos agravarían las penas, como cuando la violencia o intimidación ejercidas revistan un carácter particularmente degradante o vejatorio, cuando los hechos se cometan por la actuación conjunta de dos o más personas o cuando la víctima sea especialmente vulnerable.

 

También se agrava la pena cuando para la ejecución del delito, el responsable se haya prevalido de una relación de superioridad o parentesco o el autor haga uso de armas u otros medios igualmente peligrosos, susceptibles de producir la muerte o lesiones graves.

 

Si se dan alguna de estas circunstancias, la pena por abuso sexual irá de cinco a diez años de cárcel y la pena por agresión sexual se fijará en una horquilla entre los 12 y los 15 años de cárcel. 

 

10.844 DELITOS EN 2016

 

En total, el Ministerio del Interior registró 10.844 delitos contra la libertad sexual en 2016, mil más que un año antes y una media de casi treinta al día. De ellos, 1.249 fueron agresiones sexuales con penetración, es decir, una violación cada ocho horas. 621 correspondieron a delitos de pornografía infantil; 368 a corrupción de menores o incapacitados y 8.606 aparecen clasificados como "otros".

 

Conforme explican a Europa Press en la Asociación de Mujeres Juristas Themis, "la regulación en el Código Penal es muy farragosa" y a veces estos delitos se solapan. Las penas tienen también una horquilla "muy amplia" en función de la situación de la víctima, de la gravedad del hecho y de otras circunstancias como su relación con el agresor, si la había.

 

Para las víctimas, sin embargo, no hay tanta diferencia. Conforme explica la psicóloga de la Federación de Mujeres Progresistas Yolanda Mateo, al final "se trata de delitos que dañan un aspecto muy íntimo de la persona" y que dejan secuelas de todo tipo, especialmente sobre la seguridad en uno mismo y la confianza en los demás.