Al final del camino

Javier Lacalle y Daniel De la Rosa momentos antes el último Pleno Municipal./ F.L.

La dejadez del Equipo de Gobierno al no redactar los presupuestos municipales pone de manifiesto que entramos en periodo electoral. 

Es mentira eso de que las legislaturas duran cuatro años. Tras los primeros 100 días de rigor las medidas ya toman un sentido electoralista. Pasado el ecuador, ya se habla de si el candidato repetirá o se le busca sustituto. Y el último, obviamente, va enfocado a ganar votantes para los comicios que se aproximan. Los partidos políticos son como los equipos de fútbol que en la celebración de un título ya están pensando en el siguiente. 

 

Ha llegado un punto en el que nuestros representantes ya no disimulan en hacernos creer que las decisiones que toman son por nuestro bien y no para captar nuestro voto. Solo así se explica que el Equipo de Gobierno Local, con el alcalde Javier Lacalle a la cabeza, ni siquiera haga amago de redactar un documento tan importante para una ciudad como unos Presupuestos. 

 

El Ejecutivo Municipal está claramente en el ocaso, en el final del camino, y no le importa disimularlo. Con la mitad de los concejales enfrentados contra la otra mitad, eligiendo bando entre Carolina Blasco y Salvador de Foronda, el alcalde está inmerso en echar su currículum dentro del Partido Popular para 'cazar' otro cargo y no tener que comerse el marrón de rehacer el equipo de nuevo. Una especie de Zidane a la burgalesa, solo que sus propios compañeros no querían que siguiera. 

 

Se da, por tanto, la circunstancia de que la ciudad no tendrá Presupuesto para el año 2019. Tampoco lo tuvo este año, pero se plantearon unas mnodificaciones que prácticamente supusieron un documento nuevo y se comprometieron inversiones plurianuales en previsión de que el último ejercicio de mandato iba a ser sabático. Una actitud, ésta, del 'me da igual todo', pero no en el sentido suicida, sino ese que tienen los ancianos de 90 años que cruzan en rojo a sabiendas que, si viene un coche, terminará parando. 

 

En esa analogía, nosotros, los votantes, somos quienes llevamos el volante y es más que probable que para el 26 de mayo nos hayamos olvidado de tan tremendo desdén. También saben esto el resto de partidos. Imagina -y los no adscritos de Podemos- están pensando en cómo rearmarse para los comicios locales; Ciudadanos no estuvo, no está y tampoco se le espera en el Ayuntamiento. Para completar la ecuación falta un PSOE que jugó al despiste enseñando sus cartas. 

 

Los socialistas claman al cielo por la ausencia de Presupuestos, dándonos a entender que de verdad les importa algo que salgan o no las cuentas adelante. Con el 80% de las partidas comprometidas al tratarse de inversiones plurianuales, la ciudad no va a paralizarse. Por eso pusieron unos condicionantes inasumibles a la hora de apoyar el documento, conscientes de que el PP nunca las aceptaría. 

 

Dicha jugada es tan previsible que funciona. El PSOE no podía apoyar unos presupestos 'populares' en un año electoral, aunque el mismísimo Daniel De la Rosa redactara el mismo todas y cada una de las inversiones. El 'no' estaba asegurado y eso sirve como un arma arrojadiza de aquí a las Elecciones. 

 

Salvo sorpresa mayúscula, la actualidad municipal va a ir perdiendo una fuerza que irá ganando de manera incontrolable el periodo electoral. A partir de ahora solo se hablará de propuestas que harán. Pero no ahora, mañana. Que Dios nos coja confesados. 

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: