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Zamora

Anpba asegura que aún "queda mucho sufrimiento animal por erradicar" tras la "eliminación" del Toro de la Vega

Los "enmaromados", también llamados "ensogados" y "toros de cuerda" en distintas regiones de España, son animales que, atados por los cuernos y presa de un "estrés inimaginable".

Publicado el 20.03.2019

La Asociación Nacional para la Protección y el Bienestar de los Animales (Anpba) ha manifestado su "satisfacción" por la erradicación del 'Toro de la Vega' de Tordesillas, si bien apunta que todavía queda "mucho sufrimiento animal por erradicar" y pone como ejemplos la celebración del toro enmaromado de Benavente (Zamora) y el toro de fuego de Medinaceli (Soria).

 

Para la asociación, según recoge un comunicado remitido a Europa Press, tal y como expone el fundamento de derecho quinto de la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (Tsjcyl) de 30 de abril de 2018, ahora confirmada por el Supremo, "existe un cambio social sobre el tratamiento que han de recibir los animales, que se traduce en normas jurídicas incompatibles con algunas tradiciones".

 

La lucha de ANPBA ante los Tribunales ha conseguido la erradicación de festejos taurinos de "sufrimiento animal" como lo era el 'Toro Enmaromado de Astudillo', que siguió los mismos pasos del 'Toro de la Vega'. Sin embargo, aún queda mucho sufrimiento animal por erradicar como son los espectáculos con toros y vacas enmaromadas realizados aún en Castilla y León en Benavente (Zamora), Palazuelo de Vedija y Villafrechós (Valladolid).

 

Los "enmaromados", también llamados "ensogados" y "toros de cuerda" en distintas regiones de España, son animales que, atados por los cuernos y presa de un "estrés inimaginable", son obligados a hollar las calles, a tirones de cuerda o casi arrastrados, en Andalucía, Aragón, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Cataluña, la Rioja y la Comunidad Valenciana.

 

Asimismo, en los espectáculos con 'toros de fuego', como el realizado en Medinaceli (Soria), también llamados en otras zonas de España 'toros embolados', les colocan artilugios en la cabeza terminados en grandes bolas inflamables que son encendidas antes de soltar al animal para su profunda desesperación y pánico, los cuales siguen realizándose en Aragón, Castilla y León, Cataluña y la Comunidad Valenciana; o las aún numerosas 'becerradas' en las que pequeños becerros que aún mugen llamando a sus madres pueden ser banderilleados y muertos a espada, lamenta la asociación.

 

"En España existe una enorme asignatura pendiente que ha de solucionarse en lo relativo al uso de animales en espectáculos de sufrimiento y muerte, pues, como indican los Magistrados de la Sala de lo Contencioso del TSJ castellanoleonés, en la meritada Sentencia de abril de 2018, la tradición sin más no es un argumento para justificar la persistencia de determinados ritos que la sensibilidad social actual puede rechazar", concluye el comunicado.

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