Baltasar Lobo, Policía y parque de Bomberos miran a mayo; ORA, mercado y puente, para el relevo

El Ayutamiento de Zamora apurará los plazos para impulsar los trámites del nuevo parque de Bomberos y conseguir que las nuevas sedes de Policía y museo Baltasar Lobo estén operativas. La ORA, la reforma del Mercado de Abastos o la puesta en marcha del plan del puente de piedra, para la próxima legislatura.

Semana de balance para Rosa Valdeón, que ha echado la mirada atrás para dar cuenta de sus casi ocho años de mandato al frente del Ayuntamiento de Zamora. Una etapa compleja, primero por gobernar en minoría y después por la crisis económica, en la que se ha hecho más un trabajo de base que grandes y vistosos proyectos, además de la tarea para asegurar la sostenibilidad de los servicios básicos y el desarrollo de las ayudas sociales. Ahora, en el tiempo de descuento, el equipo de Gobierno apura para dejar encarrilados varios proyectos que se van a concretar con los últimos días de la legislatura o en los primeros meses de la siguiente, para la que también quedan varias cuestiones pendientes.

 

De lo que está a punto de ser realidad, la alcaldesa ha reconocido el parque de Bomberos. Es una vieja aspiración que, ahora sí, parece en disposición de hacerse realidad. Se van a hacer los trámites para poder licitar el contrato y el consistorio ya dispone de dos parcelas para su ubicación. También hay presupuesto.

 

Valdeón también espera que esté listo el doble traslado de Policía Local y Museo Baltasar Lobo a sus respectivas nuevas sedes, un movimiento concatenado que se ha complicado por la demora en resolver las obras de acondicionamiento del antiguo edificio del Banco de España como nuevo cuartel de la Policía. Cuando esté listo, se podrán marchar y dejar libre el antiguo Ayuntamiento, en la Plaza Mayor, para la colección Baltasar Lobo. La alcaldesa confía en que la parte técnica de este cambio quede lista antes de final de legislatura y en estar presente el día que los agentes locales estrenen su nuevo cuartel.

 

Mucho más avanzada esta la nueva sede de la Escuela de Enfermería. Ya han empezado las obras para la construcción de la nueva casa de la titulación universitaria más demandada en Zamora. Conseguirlo ha llevado casi toda la legislatura por una trammitación compleja en la que han intervenido Junta, Sacyl, Universidad de Salamanca y Ayuntamiento de Zamora y en la que ha habido que aclarar propiedad de terrenos, conseguir que la financiación europea disponible no se perdiera y licitar la obra, de ejecución municipal. Con todo, no estará terminada hasta finales de 2015, ya con la nueva legislatura. Falta también aclarar la gestión: la consejería de Sanidad quiere cederla a la Usal.

 

También quedan flecos en dos cuestiones que atañen a los dos mataderos de la ciudad. El actual debe ser enajenado, pero la licitación no ha tenido éxito; ahora la patronal zamorana pide un precio más bajo que los 750.000 euros fijados, ya rebajado del millón de euros que se estableció en su día, para conseguir que quede en manos zamoranas. El otro matadero, el antiguo, tiene que terminar sus muy prolongadas obras para convertirse en centro cultural. Está del todo listo, pero el largo parón por los pleitos judiciales obliga a reparaciones.

 

 

PARA LA PRÓXIMA LEGISLATURA

 

Quien herede el bastón de mando tiene algunas cuestiones heredadas a las que deberá dar solución. La primera, y quizás la más urgente, la ORA. El contrato de la zona azul de aparcamiento está sobradamente cumplido y, además, le hace falta una profunda actualización que supondrá subida de precios y cambios en tarifas, gestión de pagos... El actual equipo de Gobierno sabe que hace mucho que se tendría que haber abordado, pero nunca ha sido el momento adecuado.

 

También habrá que decidir qué hacer con el Mercado de Abastos. El estudio para su revitalización recomendó obras y un parking, cambios en el modelo de negocio... pero se interpusieron las catas para averiguar si bajo sus cimientos hay restos arqueológicos de valor y está parado. El espacio, privilegiado, necesita no solo un lavado de cara sino un cambio de orientación.

 

Está pendiente también la actuación sobre el Puente de Piedra, que tiene un plan de gestión y necesita una rehabilitación de cierto calado para devolverle su explendor y, especialmente, para seguir profundizando en el objetivo de convertirlo en escenario cultural, como se hizo en el pasado de manera exitosa. La actuación, que tiene marcadas unas ambiciosas pautas, se podrá llevar todo lo lejos que el presupuesto alcance porque incluye sacar a la luz uno de sus ojos, una nueva pavimentación, restauración de sus elementos estructurales e, incluso, reconstruir sus históricas y desaparecidas torres.

 

Otra cuestión que queda en el aire atañe también al Duero y a sus puentes, concretamente, al deseo de construir un nuevo paso. Pero eso es algo que es, de momento, solo una especulación.