Cinco lugares que no debes perderte si vas a hacer turismo en Zamora

Cuando hacemos una escapada de fin de semana a alguna parte de la geografía española es fundamental llevar los deberes hechos de casa, y es que contamos con dos factores importantísimos que debemos tener en cuenta para no perdernos nada de nada: la limitación del tiempo y los cientos de lugares interesantes que hay en la zona.

Obviamente, nuestra ciudad protagonista no podía ser menos. Zamora esconde secretos y lugares desconocidos por muchos y que deben salir a la luz. Turismo rural, monumentos, naturaleza pura, historia o su gastronomía son, a rasgos muy generales, lo que podemos descubrir en esta zona de Castilla y León.

 

Al planificar la ruta y todo lo que queremos ver no podemos olvidarnos del alojamiento y, para visitar los diferentes puntos de Zamora que te vamos a presentar en este artículo, una gran elección para alojarnos es acudir a una de las muchas casas rurales zamoranas que encontraremos en localidades cercanas a las que queremos visitar.

 

Hay determinados puntos que no debemos perdernos. Vamos a explorar la provincia a buen paso pero con calma porque ya lo dice el refrán: “Zamora no se ganó en una hora”.

 

 

1- Parque Natural del Lago de Sanabria

 

Nos detenemos en el lago glaciar más grande de la Península Ibérica. Dicen que según la hora del día y estación del año provoca distintas sensaciones por sus colores y ambientes, así que es cuestión de comprobarlo.

 

Los alrededores del Lago son ideales para hacer senderismo y cruzarse con un roble melojo o un acebo. A las orillas de los ríos que transitan por el parque y que forman otras lagunas, también podremos toparnos con abedules y alisos. Ah, si nos detenemos un poco más y observamos con detalle, es posible que vislumbremos alguno de los seres vivos que pueblan la zona: desde el águila real, pasando por la nutria, el gato montés, o incluso el emblemático lobo, protagonista de muchas leyendas de Sanabria.

 

2- Arte visigodo en San Pedro de la Nave

 

A pocos kilómetros de Zamora nos topamos con la iglesia de San Pedro de la Nave, construida en el siglo VII y perseguida por las aguas del embalse de Ricobayo, que amenazaban con tragársela. El peligro terminó cuando en 1930 fue trasladada piedra a piedra hasta El Campillo, lugar en el que sigue actualmente. Es una de las pocas iglesias visigodas que se conservan y las escenas que pueden vislumbrarse en sus capiteles no tienen desperdicio.

 

En definitiva, una pieza única que no debe perderse ningún visitante. Su horario entre marzo y septiembre es de 10:00 a 13:00 y de 17:00 a 20:00 (domingos por la tarde cerrado).

 

3- Naturaleza en los Arribes del Duero

 

La parte zamorana de este Parque Natural es espectacular visualmente, además de mágico por la cantidad de leyendas que circulan entre la población. Además de su vegetación única en Europa, aquí habitan muchas especies animales como el buitre leonado, el zorro o el erizo.

 

En cuanto a las misteriosas leyendas, queremos explicaros una de ellas, para entrar en materia. Cuentan que en uno de los acantilados conocido como “el del dos”, en el que las mujeres solteras que no alcancen a verlo, no se casarán. ¿Y qué pasa con las casadas? Según cuentan, la mujer que no consigue vislumbrarlo es porque su marido le engaña. ¡A ver cuántas horas echamos mirando la pared!

 

4- Fermoselle y el Castillo de Doña Urraca

 

Precisamente en los Arribes del Duero está Fermoselle, un pueblecito con mucho encanto por su situación natural y por su riqueza arquitectónica. En este lugar, el visitante se topará con ermitas e iglesias, la mayoría de estilo románico. Destaca, entre todos sus monumentos, el Castilla de Doña Urraca, una fortaleza que se ha convertido en un mirador único para contemplar el Duero y tierras portuguesas.

Este castillo lleno de historias albergó precisamente a Doña Urraca, primera mujer en ser reina en España y que utilizó esta morada como lugar de retiro. Sin duda, una buena excusa para visitar una localidad típica con muchos escondites por descubrir.

 

5- Torre del Reloj en Toro y el vino para construirla

 

Sí, sí, habéis leído bien. Si nos acercamos a la localidad zamorana de Toro, es imprescindible visitar la Torre del Reloj, uno de los edificios más visibles desde cualquier punto del municipio. Se construyó en el siglo XVIII y cuentan que en vez de agua utilizaron vino para hacer la argamasa y es que Toro es tierra de vinos y muy buenos, por cierto. Por eso es imprescindible visitar esta torre y a partir de aquí, dejar que el paseo peatonal nos lleve por los bares típicos. Así podremos degustar esos grandes vinos, además de productos autóctonos como jabalí al tinto, bacalao a la tranca o el más que conocido arroz a la zamorana.

 

Con esto, los visitantes de Zamora ya tienen parte del trabajo hecho, así que a seguir planificando para conseguir un viaje redondo a una de las zonas con más encanto de Castilla y León.