Clemente y sus consecuencias

El caso Clemente ha revolucionado el panorama político en Castilla y León. Su inesperada salida del Partido Popular tuvo, de inmediato, una lectura en clave estratégica porque era impensable pensar que una persona de su raza política se iba a quedar de brazos cruzados. La ex presidenta de las Cortes escenificó su dimisión con un arrebato contra Alfonso Fernández Mañueco, foco de sus críticas y blanco en la diana de sus frustraciones. Se pueden discutir diferentes formas, incluso el escenario elegido por la expresidenta para anunciar su marcha, pero nadie del entorno habitual se ha llevado las manos a la cabeza ante esta reacción porque, de un modo u otro, el desencuentro era conocido.

 

Otra cosa son las consecuencias; las inmediatas y las posteriores. En las primeras, era lógico pensar en un alineamiento popular alrededor del atacado Fernández Mañueco. Es algo normal en una formación como el PP acostumbrada a guardar las formas externas. Sin embargo, resulta sonrojante ver que estos tiempos electorales ablandan el corazón y potencian los intereses. Hemos escuchado mensajes de unidad y apoyo al presidente regional del PP de compañeros, algunos con cargos de relevancia que, más bien, hasta ahora han venido pensando en sentido contrario y expresando esa disconformidad en otros círculos. Pero esto forma parte de una jungla que, con listas de por medio, ofrece escenarios de todo tipo.

 

Las consecuencias posteriores tienen otro análisis. Lo normal es que Silvia Clemente supere la criba de las primarias ante Francisco Igea. Cuenta con el aparato del partido de Ciudadanos, el mismo que le apoyó con abrumadora mayoría en el Comité Ejecutivo para dar el visto bueno a su fichaje. A partir de entonces, comenzará la verdadera era de Clemente en su nueva formación, más allá de blusas corporativas o cuentas de Twitter. Ciudadanos ha incorporado a un auténtico animal político que afronta esta situación como un reto personal, agraviada por sus cuentas pendientes con el PP y consciente de, si los números cuadran, disponer de la verdadera llave que puede resultar determinante en la confección del nuevo mapa político de la Comunidad.

 

Silvia Clemente ya ha comenzado a desplegar su agenda de trabajo para recabar apoyos por toda Castilla y León y sumar, sumar como objetivo prioritario pensando en llegar a las elecciones de mayo con las máximas garantías de convertirse en la pieza fundamental de un puzzle que tiene muchas cosas que encajar. 

 

Los candidatos conocidos ya saben que deben contar con esta nueva opción. Por eso, unos están contentos y otros disimulan su indiferencia. En el fondo, todos son conscientes de estar en el medio de un auténtico torbellino con consecuencias impredecibles. Y esto no ha hecho más que empezar.