Concierto homenaje de la OSCyL a Santa Teresa el 27 de marzo en Zamora

La Orquesta Sinfónica de Castilla y León escoge 'Las siete últimas palabras de Cristo en la cruz' de Haydn como parte de los actos conmemorativos del nacimiento de Santa Teresa.

La Orquesta Sinfónica de Castilla y León (OSCyL) se sumará a los actos conmemorativos del V Centenario del nacimiento de Santa Teresa con un concierto protagonizado por 'Las siete últimas palabras de Cristo en la cruz', de Franz Joseph Haydn, que interpretará el jueves, 26 de marzo, a partir de las 20.00 horas en la Sala Sinfónica del Centro Cultural Miguel Delibes. La orquesta ofrecerá este concierto, además, en Zamora (el viernes, día 27) y en León (el sábado, día 28).

 

El concierto estará dirigido por el maestro británico Paul Goodwin y con la elección de esta obra, encargada al compositor austriaco por el Oratorio de la Santa Cueva de Cádiz, se busca "subrayar la importancia que tenía para la santa la mortificación del cuerpo como vía para alcanzar la plena libertad de espíritu", han informado a Europa Press fuentes de la Consejería de Cultura.

 

La pieza consta de una introducción a la que siguen siete sonatas que se corresponden con cada una de las Siete Palabras. Las entradas, a cinco euros, están a la venta en las taquillas del CCMD, en el Centro de Recursos Turísticos de la Acera de Recoletos y en www.auditoriomigueldelibes.com.

 

La composición de 'Las siete últimas palabras de Cristo en la cruz' data del año 1787. Tradicionalmente, se ha dicho que fue fruto de un encargo que hizo a Haydn el canónigo de la Catedral de Cádiz. Sin embargo, recientes investigaciones sitúan el encargo en el Oratorio de la Santa Cueva, al frente del cual estaba el sacerdote José Sáenz de Santamaría, marqués de Valde-Iñigo. Él fue, junto con Francisco de Paula María de Micón, marqués de Méritos, el artífice del encargo, han señalado las mismas fuentes.

 

Por aquel entonces, la música de Haydn ya era sobradamente conocida en España, donde despertaba un gran entusiasmo. La pieza debía servir de acompañamiento a la práctica religiosa del llamado Ejercicio de las Tres Horas, que se llevaba a cabo el Viernes Santo en el Oratorio de la Cueva de la Iglesia del Rosario.