Delirios febriles infantiles: ¿son peligrosos?

Madre cuida de su hijo con fiebre en la cama GETTY IMAGES

La fiebre es una reacción natural del cuerpo provocada por una infección vírica o bacteriana que se produce para activar las defensas.

Junto a la sensación de frío o escalofríos, el dolor de cabeza o muscular y la pérdida de apetito, entre otros síntomas, la fiebre alta también puede causar en los niños episodios de delirios.

 

"Los niños mayores con ebre, en algunas ocasiones, pueden tener episodios cortos de delirio", conrma a Infosalus la responsable de la web de información para padres de la Asociación Española de Pediatría, EnFamilia, la pediatra Victoria Rodríguez de la Rúa que, sin embargo, agrega que estos episodios no son muy frecuentes.

 

Los delirios en estos casos "se producen por una inadecuada actividad cerebral porque la ebre puede hacer más vulnerable al cerebro y se altera el proceso normal de envío y recepción de señales del mismo", expone la experta.

 

En concreto, los delirios febriles infantiles provocan un estado de confusión en los niños. "No saben dónde están, pueden aparecer asustados y gritando", especica la experta. Pero, sobre todo, lo que presentan los niños en un estado de delirio febril son alucinaciones visuales. "Por ejemplo, imágenes que no son reales. Muy frecuentemente ven animales en la habitación", especica la doctora Rodríguez de la Rúa. Estos episodios "asustan mucho a las familias", indica la experta.

 

Pero la responsable de EnFamilia llama a la calma en este sentido. "En general, son autolimitados y benignos", especica la doctora Rodríguez de la Rúa. "Si todo parece un delirio simple por la ebre, los padres deben permanecer tranquilos", agrega la experta.

 

Los motivos de alarma relacionados con los delirios infantiles y que sí deben hacer que los padres acudan al pediatra se concretan en si los episodios "se mantienen en el tiempo, aparecen signos de alarma o bien aparecen sin estar febril el niño", resume la experta, que sitúa a las causas metabólicas como razones principales en este caso.

 

La pediatra sí considera importante que los padres vigilen "estrechamente a su hijo como siempre hay que hacer con todo niño febril". Lo que los padres tienen que hacer en este sentido es tranquilizar al niño y no intentar razonar con él. "Deben hablar e intentar tranquilizar a su hijo, sin intentar razonar con él", resume la doctora Rodríguez de la Rúa.

 

Otra cosa importante es que velar por la seguridad del menor, es decir, evitar "que se haga daño en esos momentos de confusión", según la responsable de En Familia. Lo importante es que no aparezcan "signos de alarma, como que el episodio de delirio se mantenga en el tiempo, aparezcan manchas rojas en la piel que no desaparecen a la presión, rigidez en el cuello, la columna o convulsiones", enumera la experta.

 

LA FIEBRE NO SE TRATA

La doctora Rodríguez de la Rúa recuerda que la ebre es un síntoma, no una enfermedad y que no es necesario tratar la ebre en sí, sino el malestar que produce. En este contexto, EnFamilia especica que no hay que utilizar medicamentos con el único objetivo de reducir la ebre y proporciona una serie de recomendaciones farmacológicas para ayudar a los niños cuando la sufren.

 

En primer lugar, no es aconsejable combinar o alternar ibuprofeno y paracetamol y, además, no se deben dar los dos a la vez. "Se ha extendido la práctica de utilizar paracetamol e ibuprofeno de forma alterna para disminuir la ebre. Sin embargo, no hay pruebas de que alternarlos sea más ecaz para disminuir la temperatura o el malestar", puede leerse en la web.

 

Pero es que, además, "esta práctica de alternarlos o combinarlos aumenta el riesgo de que se produzcan confusiones a la hora de administrarlos y se produzcan más efectos secundarios", agregan los expertos de EnFamilia, que agrega que se pueden alternar únicamente si el malestar es intenso y persiste o recurre antes de la dosis siguiente.