El Alzheimer en los tiempos del COVID-19

Colaboración de la Policía Nacional de Ávila.

Carta abierta sobre la situación actual de la Asociaicón de alzheimer de Ávila.

Impartir un taller de memoria. Esa fue mi penúltima tarea en el Centro de Día de Afávila. La siguiente, llamar a todas las familias para decir que cerrábamos por causa de fuerza mayor. Fuerza Mayor. Dos palabras que siempre he asociado a un estado de guerra. Y es que esto es algo así, es una guerra. Una guerra contra el olvido, pero ahora en casa. Hijos, esposas, maridos, cuidadores… que luchan a diario contra el Alzheimer pero ahora más solos que nunca. Una guerra solitaria en la que, desde la retaguardia, unos cuantos intentamos hacerles llegar refuerzos.

 

Privados de salir a la calle y sin comprender por qué, muchas personas que padecen esta enfermedad han perdido de repente sus rutinas, sus terapias, sus compañeros, sus profesionales, sus paseos, ver a sus nietos, sus amigos… Ellos que viven al día, porque en el Alzheimer el pasado se pierde y el futuro se difumina, ven que su presente es una sucesión de segundos, de minutos, de horas en casa.

 

Mientras tanto, los maridos, las esposas, hijos e hijas, hermanos, sobrinas, y demás cuidadores también han perdido sus rutinas, sus periodos de respiro de la tarea de cuidado. Se enfrentan a una situación que su familiar no comprende y que a ellos les cuesta mucho manejar. Agotan los recursos para pasar el día de una manera activa, quieren que su familiar esté atareado, entretenido, estimulado, pero sobre todo tranquilo y feliz.

 

Ahora bien, estos cuidadores, ahora en solitario, también sienten miedo, incertidumbre, cansancio, soledad, hastío y desesperanza por la situación en la que vivimos. A todo esto hay que añadir el tener que atender a otra persona 24 horas al día pero ahora privados de sus ayudas y recursos habituales: esos hijos que van a casa a echar una mano, ese centro de día, esos talleres de memoria… El COVID-19 ha paralizado esto, ha detenido el devenir del tiempo en su curso normal y ha transformado los minutos en horas y las horas en días. Horas y días llenos de nada que hacer, llenos de miedo y soledad.

 

Y desde nuestra impotencia por no poder dar ese cobijo, consuelo, ayuda en nuestro centro de día seguimos trabajando con los medios que disponemos y buscando nuevas opciones y alternativas.

 

Teléfono, el gran aliado

 

El teléfono se ha convertido en ese aliado para dar asistencia psicológica, para mantener un contacto continuado con las personas que acudían a nuestro centro y sus familias , para orientar sobre el manejo de tantas situaciones complicadas que se pueden dar en el día a día , para acompañar.

 

La creación de recursos sencillos en internet, en forma de videos, infografías, fichas de estimulación, las videollamadas, los encuentros en plataformas “on line” nos permite de una manera diferente continuar con las actividades que se realizaban en el centro.

 

Tenemos que agradecer a la Policía Nacional de Ávila que nos haya ayudado en esta labor, repartiendo nuestro material en algunos domicilios: tablets, pedaliers y material de estimulación que ayudará a las familias en estos días de confinamiento con recursos materiales adaptados. De casa en casa, no solo han acercado material deportivo e informático que ayudará al acceso a otros recursos, si no que han dejado a las familias la sensación de no estar solos en este camino.

 

Seguimos trabajando en la búsqueda de recursos internos, ayudas, subvenciones, financiación, que nos ayuden en esta incertidumbre económica que nos sobrevuela. Seguimos mirando el futuro con esperanza. Estas son algunas de las cosas que seguimos haciendo aquí, desde la retaguardia, mandando refuerzos, infundiendo ánimo, ofreciendo consuelo, proporcionando herramientas para el bienestar emocional y para el manejo de situaciones complicadas, gestionando duelos, aliviando la soledad.

 

Aún así el tiempo pasa, aún no vemos el momento de poder abrir, las necesidades de las familias aumentan a medida que pasa el tiempo y, poco a poco, vamos regresando a la vida cotidiana. Muchos cuidadores se irán reincorporando a sus rutinas, a sus empleos. Desde AFÁvila vemos la imperiosa necesidad de poner en marcha un Servicio de Ayuda a Domicilio Especializado, de una atención directa en estos momentos en que no pueden dejar solos a sus familiares.

 

Las frases “Está mucho peor” “Ha perdido mucho en este mes” “No quiere hacer nada, solo dormir” “ Se enfada y quiere salir de casa, no sé qué hacer” son ya demasiado habituales y nos duelen en el alma.

 

Pero aquí seguiremos, dure lo que dure esta situación, no dejaremos de luchar por ellos, a quienes la memoria se les escurre entre los dedos, y por sus héroes que día a día les cogen esas manos y les regalan su vida.

 

Susana Martín. Psicóloga de Afávila.