El brote de Aranda alcanza 230 casos activos, con una edad media de 35 años

El 92,2 por ciento de los casos no presenta sintomatología y solo dos casos han precisado ingreso hospitalario.

El delegado territorial de la Junta de Castilla y León en Burgos, Roberto Sáiz, ha confirmado este jueves que según el último informe disponible a fecha de 6 de agosto, hay un total de 230 los casos confirmados en infección activa por COVID-19 en Aranda de Duero.

 

Roberto Sáiz ha señalado además que del total de casos confirmados, el 51,7 por ciento son mujeres y el mayor número se ha notificado en el grupo de edad de 30 a 39 años, con una edad media de 35 años. El 92,2 por ciento de los casos no presenta sintomatología y sólo dos casos han precisado ingreso hospitalario.

 

Teniendo en cuenta estos datos, el delegado territorial ha señalado que también se ha evaluado la evolución de los contagios en los últimos días en el municipio burgalés, porque si el 1 de agosto no se notificaba ningún caso en Aranda, en los dos últimos días se han declarado 62 y 91 casos activos nuevos.

 

De esta forma, la incidencia acumulada de casos COVID-19 por fecha de diagnostico de los últimos siete días, es de 675 casos por 100.000 habitantes, frente a la incidencia de la semana previa de 24 casos. La tasa de incidencia es de 27,75 en los últimos 14 días, lo que multiplica por seis a la del resto de la provincia.

 

Roberto Sáiz ha confirmado además que la progresión del virus es importante, y la mayor parte de los brotes corresponde al ámbito familiar, a celebraciones familiares y a reuniones de amigos.

 

De esta forma ha vuelto ha insistir en la necesidad de la responsabilidad individual y social de las personas, haciendo hincapié en el mantenimiento de la distancia de seguridad, el uso de mascarilla y el lavado de manos.

 

El delegado territorial de la Junta ha señalado que la evolución epidemiológica de la pandemia en Aranda de Duero ha incidido en la necesidad de tomar estas medidas más restrictivas, como el cierre de la movilidad, restringiendo la libre entrada y salida de personas en el municipio en los próximos 14 días.

 

A esta se suman otras medidas como la suspensión de las visitas en los centros residenciales de personas mayores, y la salida de residentes al exterior, la limitación a diez personas en las reuniones en espacios tanto públicos como privados, o la suspensión de las actividades de las peñas y otros colectivos.