El castro de Rabanales y las pistas sobre una vieja tribu alistana y sanabresa

Excavaciones en el castro de la Encarnación de Rabanales. Foto: Dicyt

Las excavaciones en el castro de la Encarnación confirman su existencia prerromana, con un total de ocho castros en los que se han encontrado importantes restos romanos y prerromanos.

La primera campaña de excavaciones arqueológicas del Castro de la Encarnación, ubicado junto a la localidad de Mellanes, en el municipio de Rabanales (Zamora), revela el origen prerromano de este yacimiento. Los investigadores del ‘Proyecto Castrum Zoelarum, en busca de los orígenes’, a cargo de la Asociación Científico-Cultural Zamora Protohistórica, han encontrado indicios de que estuvo habitado en la Segunda Edad del Hierro, época inmediatamente anterior a la llegada de los romanos. Y que sus habitantes pudieron ser de la tribu de los zoelas, presentes en Aliste y Sanabria.


Este castro, que consta de unas 3,6 hectáreas, tiene una muralla que rodea todo el poblado y que en la actualidad está oculta en forma de montículo tras haberse derrumbado, a pesar de lo cual alcanza hasta 4 metros de altura en algunas zonas. En el interior no se perciben estructuras a simple vista. El trabajo, desarrollado a lo largo del mes de agosto por voluntarios procedentes de varias universidades, se centró en tres sondeos.


El primer sondeo se llevó a cabo en la muralla y permitió “definir la técnica interna” con la que fue construida, a base de lajas de pizarra. Los arqueólogos han comprobado que tenía varias estructuras asociadas que probablemente correspondieron a sucesivas reparaciones en el muro, según ha explicado a DiCYT Óscar Rodríguez, vicepresidente de Zamora Protohistórica.


Además, destaca un hecho poco común en las zonas amuralladas de un yacimiento como éste: el hallazgo de cerámicas, que en este caso son de una calidad que permite situarlas en la Segunda Edad del Hierro, es decir, una época muy próxima a los romanos, pero todavía anterior a su llegada, entre los siglos V y I a. C. 

 

Los resultados del segundo sondeo, que se llevó a cabo en el centro del castro, son igual de interesantes. “Encontramos una construcción que en principio tenía aspecto de cabaña, pero a medida que fuimos avanzando nos dimos cuenta de que probablemente se utilizó para almacenar grano, ya que está construida sobre piedra trabajada, lo que la aislaría del suelo, mejoraría procesos de secado y evitaría la humedad; además, hallamos bastantes molinos”, comenta Óscar Rodríguez. Asimismo, encontraron más cerámicas y elementos metalúrgicos entre los que destaca un cuchillo afalcatado.


El tercer sondeo se realizó en una zona llamativa porque presentaba un fuerte desnivel a pesar de situarse dentro del perímetro de la muralla. “Queríamos averiguar si se trataba de un desnivel natural y descubrimos que hay un muro interior que separa una plataforma elevada de una parte más baja”, comenta el arqueólogo. Además, en este lugar apareció un tipo de cerámica distinta, conocida como terra sigillata, de color rojizo, y característica de los romanos.


Esto no significa necesariamente que el castro estuviera habitado por romanos, sino que tuvo algún tipo de conexión con ellos. “Quizá sólo eran indígenas que mantenían algún tipo de comercio con los romanos”, señala el experto. Asimismo, es probable que sufrieran un proceso de aculturación, es decir, que asimilaran y se adaptaran a la cultura romana.

 


Los zoelas


Según la historiografía, en época prerromana la zona en la que se ubica el castro de la Encarnación sería territorio de los zoelas, una tribu que los romanos englobaron dentro de los pueblos astures y que habrían ocupado las comarcas de Aliste y Sanabria, en Zamora, y la zona de Braganza, en Portugal. De hecho, una hipótesis sitúa en Rabanales la capital zoela, llamada Curunda, aunque muchos historiadores se inclinan por otras ubicaciones, especialmente un yacimiento próximo a Braganza.


En cualquier caso, la excavación de Zamora Protohistórica, respaldada por el Ayuntamiento de Rabanales, la Fundación Fomento Hispania, la Universidad de Salamanca y Arbotante Arqueología e Innovación, confirma la importancia del municipio de Rabanales para el estudio de esta época, con un total de ocho castros en los que se han encontrado importantes restos romanos y prerromanos. De todos ellos, el yacimiento de El Castrico, muy próximo al pueblo actual, parece el de mayor entidad.


La excavación de la Encarnación contribuye ahora a aumentar el conocimiento de los historiadores. Los materiales encontrados serán limpiados, ordenados, analizados por laboratorios de las universidades de Salamanca y Complutense de Madrid y, finalmente, trasladados al Museo Provincial de Zamora, que es el encargado de custodiar este tipo de hallazgos.


 

Futuras campañas


Sin embargo, esto es sólo el inicio de un proyecto más ambicioso. “Nuestra labor se centra en la investigación, estamos aportando material patrimonial, pero el ayuntamiento está pensando en consolidar y poner en valor lo que vayamos encontrando, como la cabaña y las murallas”, comenta el representante de Zamora Protohistórica.


Asimismo, se plantea la construcción de un centro de interpretación que englobe todos los castros y pueda albergar alguna de las piezas encontradas, lo que tiene una interesante vertiente económica a través de la atracción de turismo en una comarca muy despoblada. De hecho, “todo el noroeste de la península ibérica tiene un patrimonio castreño muy rico”, asegura Óscar Rodríguez.


Por el momento, está previsto que haya al menos otras dos campañas de excavación, en los veranos de 2019 y 2020. A corto plazo, los arqueólogos esperan obtener más información sobre la muralla y excavar en mayor profundidad en el interior del castro.