El Centro de Orientación Familiar recibe en la cuarentena más de un centenar de solicitudes de información

Obispado de Ávila.

Las mismas que durante todo un año normal

En plena cuarentena, el Centro de Orientación Familiar de la diócesis cumple su primer lustro. Cinco años ayudando a las familias abulenses a solventar sus conflictos, y que ha visto incrementadas de manera espectacular las solicitudes de información durante esta crisis sanitaria.

 

El hecho de que en 2015 surgiera este centro dentro de la estructura organizativa de la diócesis se debe a la necesidad de ayudar a las familias en diversas situaciones. “Teníamos el Tribunal Eclesiástico, veíamos el sufrimiento de las familias en diversos ámbitos (en catequesis, en pastoral juvenil, en otras delegaciones), y nos dimos cuenta de que existía esa necesidad. Le hicimos una propuesta a Don Jesús, nuestro obispo en aquel momento. Y así pudimos crear este servicio gratuito a las familias dentro de la organización de la propia curia diocesana”.

 

Nos lo cuenta Caridad López, su directora técnica, que explica también cómo las competencias del centro se han ido ampliando a lo largo de estos cinco años. “Iniciamos en una doble vertiente. Por un lado la atención primaria a las familias, en cuando a orientación y mediación familiar, y también a través del acompañamiento. Y por otro, la vertiente evangelizadora del centro", asegura.

 

"Según fue pasando el tiempo, fuimos ampliando esas disciplinas; empezamos a tener presencia en los cursos prematrimoniales, desarrollamos también un proceso formativo para los docentes del colegio diocesano “Pablo VI”, a quienes ofrecimos herramientas para lograr una buena mediación escolar, creamos asimismo el dicho centro la unidad de mediación escolar, …”,admite.

 

Cada año se realizan unas 180 solicitudes de ayuda individuales (el conteo se realiza por personas, no por familias). No todas ellas finalizan en un proceso de acompañamiento, “porque hay muchas que sólo requieren de una única consulta, o porque los temas que plantean no son los que se trabajan en el centro”. En total, cada año se atienden a unas 60-70 personas. Las familias que requieren esta ayuda son de muy diversa consideración: desde matrimonios con hijos, monoparentales, o abuelos que tienen problemas a la hora de ver a sus nietos.

 

Eso sí, se trata de un servicio de mediación, donde la terapia queda descartada. “En el COF tenemos muy claro cuál es nuestra actividad, cuál es el servicio que queremos prestar, y sobre todo tenemos muy claro cuál es la barrera de lo que somos y no somos. Nosotros no somos un centro sanitario, no ofrecemos una terapia psicológica. Lo que ofertamos es un servicio de orientación, de mediación o de acompañamiento".

 

Esto se hace a través de una serie de profesionales titulados. Todos cuentan con la titulación requerida por la Junta de Castilla y León y por parte del Estado. Porque, explica Caridad, “la Junta es muy estricta en cuanto a los requisitos formativos de los mediadores familiares. Todos los trabajadores y voluntarios de nuestro centro cumplen con estos requisitos, ya que tenemos un objetivo profesional muy claro: no se trata de personas que, de buena fe, quieran ayudar, sino que, además de querer ayudar, tienen una formación académica muy amplia”.

 

ATENCIÓN A FAMILIAS DURANTE LA CUARENTENA

Cuando se decreta el Estado de Alarma el día 14 de marzo, la directora del Centro comienza a recibir whatsapp y llamadas de personas muy angustiadas por la situación; personas que ya estaban en un momento de crisis familiar o personas que esta situación les genera un gran nivel de ansiedad. Y nos solicitan ayuda. En este momento, yo me doy cuenta de que, evidentemente, no íbamos a poder seguir trabajando con esa presencia física y esa cercanía con las familias a la que estábamos acostumbrados. Y le planteo a nuestro Vicario General la posibilidad de que me autoricen a trabajar de forma telemática. Así comienza esta atención a distancia, bien a través de llamadas de voz, o bien a través de videollamadas por Skype”, matiza.

 

Algo que sorprendió a los propios profesionales del Centro fue la gran cantidad de solicitudes de atención que recibieron en el inicio de la cuarentena. De hecho, en los primeros 10 días se superaron las 70 solicitudes de información, cuando lo normal es que en un mes se reciban en torno a 20 – 25 solicitudes. A lo largo de este último mes se han seguido recibiendo más solicitudes (no tantas como los primeros diez días, pero sí a un ritmo de unas 10 – 15 semanales). Por tanto, y atendiendo a los datos que hemos señalado más arriba, en el mes y medio que llevamos de cuarentena, el COF ha recibido casi tantas solicitudes de ayuda que durante todo un año normal.

 

A día de hoy, tres profesionales están activados, más la propia directora del centro, y están recibiendo a las familias telemáticamente. “Lo que hemos hecho ha sido ir gestionándolo todo para llegar de una forma efectiva a todas las familias. Estas solicitudes de información se van ordenando en función a la importancia que tiene el tema que se plantea. Hay personas que tienen una situación más complicada, y otras que simplemente demandan unas pautas. Los casos más delicados se tratan como prioritarios, y llevan asimismo un seguimiento semanal para ver su evolución”, destaca Caridad.

 

¿Y qué tipo de ayuda requieren las familias que se ponen en contacto estos días con el Centro? Pueden clasificarse en tres áreas:

 

  • Conflictos familiares: entre cónyuges, entre padres e hijos, o conflictos a la hora de ver modificada la estructura familiar (cuando las familias han tenido que hacerse cargo de sus mayores, y no saben cómo reestructurar esa estructura en un momento tan complejo).
  • Problemas con los adolescentes. Es ésta una etapa difícil en general, y en esta situación lo es aún más. “Los adultos tenemos capacidades y recursos para enfrentarnos a las adversidades, y aún así nos vemos superados muchas veces por la realidad que estamos viviendo, así que imaginemos cómo tiene que ser para un adolescente. Todo un polvorín de hormonas, al que se le ha privado de todo lo que para él era fundamental”.
  • Personas que viven en soledad esta cuarentena, lo cual genera situaciones de angustia y sufrimiento.

 

En cuanto se detecta una solicitud de información, se activa todo el engranaje del Centro de Orientación Familiar. “Intentamos primero reconocer el caso, ubicarle en una de estas tres áreas, se designa cuál va a ser el profesional que le va a atender, y se le va dando pautas y recomendaciones para que pueda ir solventando estas situaciones”, finaliza.