El coronavirus afecta al cerebro

DIEGO JALÓN

Alguien ha gritado '¡fuego!' en el gran teatro del mundo globalizado. Y todos hemos entrado en pánico, y corremos en tropel hacia la salida con la única idea de escapar sin pensar a qué precio. El 2020, cuidado con los bisiestos, nos ha traído un regalo envenenado, en forma de coronavirus, que como su propio nombre indica es un virus en forma de corona, como el del resfriado, que por cierto, también es un coronavirus. Explican los expertos que provoca síntomas típicos de la neumonía, como fiebre alta, tos seca, dolor de cabeza y dificultad para respirar. Pero lo que no explican los médicos eque afecta también gravemente al cerebro, sobre todo a los de los que no están infectados.

 

Porque, aunque de momento el coronavirus no parece muy peligroso, ha conseguido volver loco a medio mundo. Un mundo que, por otra parte, hace ya tiempo que perdió la razón y el sentido común, que no todo va a ser culpa de este nuevo patógeno. Los hechos, los datos y las evidencias científicas con los que contamos hasta ahora, ¿a quién le importan?, no parecen demasiado alarmantes. El virus, que se ha propagado desde la ciudad china de Wuhan, ha producido ya más de 500 muertes y 25.000 infectados (añada el lector alguno más en el tiempo que pase desde que esto se escribe hasta que se publica).

 

La cifra puede parecer alta o baja según se mire, pero lo lógico es ponerla en contexto. La tasa de mortalidad en China es de 7,11. Es decir que mueren cada año 7,11 chinos por cada mil. Si multiplicamos por los mil millones de habitantes, el resultado es que cada año se mueren más de siete millones de chinos por distintas causas. Los 500 que ha matado el virus no parecen muchos en estas magnitudes y latitudes.

 

Y por ponerlo en un contexto más español, aquí no hay muertos ni contagios, sólo un enfermo en la isla de la Gomera, que traía el virus puesto desde Alemania. En España mueren algo más de 9 de cada mil cada año, en torno a 400.000 personas. La mayoría, más de 340.000, de distintas enfermedades. Y más de 20.000 de trastornos mentales. Solo el año pasado murieron en España 6.300 personas de gripe y casi 1.100 en accidentes de tráfico, dos problemas con los que convivimos con naturalidad. Pero la que nos da miedo es un virus, que por mucha corona que lleve aquí no ha matado a nadie.

 

Según explican los científicos, la mortalidad asociada al virus es muy baja, cercana al 2%. Mata casi exclusivamente a personas con graves patologías previas o a enfermos de edad muy avanzada y tampoco es especialmente contagioso. Hemos tomado todas las precauciones y en ese sentido el sistema sanitario español, tanto en lo que respecta al Ministerio como a las comunidades autónomas, ha hecho sus deberes y trabaja con eficacia. Contamos con medios y personal preparado. Castilla y León ha dispuesto dos habitaciones de presión negativa para acoger a pacientes sospechosos o confirmados que hayan sido contagiados, como ha publicado este medio, y los grandes hospitales de las capitales, como el Río Hortega de Valladolid están preparados para atender a posibles enfermos. Así que deberíamos estar tranquilos y no dejarnos llevar por el pánico, al menos en cuanto a la amenaza del coronavirus se refiere, que otros motivos sí hay para no dormir.

 

Pero el mundo, y España también, están en pánico. Tanto que incluso suceden cosas buenas como que baja el petróleo, con lo bien que eso le viene a una economía como la nuestra. Y pese a esto, el miedo al virus puede ser más peligroso para la economía mundial que un ministro de consumo comunista. Ya se hacen notar las consecuencias y cada día son más los cerebros afectados. Desde el Mobile World Congress, al que grandes marcas anuncian que no acudirán y que va a prohibir a sus asistentes darse la mano, al comercio mundial, la producción industrial china, que es la fábrica del mundo, el transporte aéreo con compañías como Iberia que cierran rutas a China, o los cruceros varados y en cuarentena, pasando por el turismo, los deportes que ven suspendidos campeonatos mundiales y todo tipo de competiciones internacionales, e incluso los Juegos Olímpicos, que se celebran este año (bisiesto, ¿recuerdan?) en Tokyo y ya hay quien habla de suspenderlos.

 

Este estado de histeria colectiva no es el primero ni será el último, aunque estaría bien que recordemos el pasado e intentemos que la historia no se repita como en un permanente día de la marmota. Podemos por ejemplo acordarnos del SARS, ese síndrome respiratorio agudo, otro coronavirus, que nos volvió locos a todos en 2003 y finalmente mató a 700 personas en todo el mundo. O de cuando en Corea se detectó un brote de gripe aviar, el del virus H5N1 que finalmente se cobró 60 vidas, pero que también levantó una gigantesca polvareda mediática y obligó al sacrificio de 150 millones de aves. O del mal de las vacas locas, con más de 2 millones de reses a las que se dio matarile sólo en Gran Bretaña y que paralizó el consumo de carne en todo el mundo. De este murieron más, unas 200 personas en todo el mundo, cinco en España, tres de ellos en León.

 

El más letal de todos los virus al que nos hemos enfrentado en los últimos años, el del ébola, que sí que causa miles de muertos en el mundo y reaparece de forma periódica no nos suele preocupar, son muertos subsaharianos. Pero cuando llega a Europa también se monta un zafarrancho, aunque cuando se infectó una enfermera, lo que nos indignó es que las autoridades sanitarias obligasen a sacrificar a su perro mientras su marido estaba en cuarentena. Indiferencia ante el sacrificio de millones de vacas, manifestaciones por la muerte de un perro y la economía mundial en jaque por virus muy poco letales.

 

En un mundo con síndrome de planeta loco, qué razón tenía Descartes cuando explicaba irónico que “el sentido común es el bien mejor repartido en el mundo, porque nadie quiere más del que ya tiene”. Y cuánta falta nos harían unas hondonadas más de sentido común y unos cuantos miles de millones de cerebros sanos.  

Comentarios

Borja Pérez 02/04/2020 10:40 #2
Lo bordasteis....mamma mia...
Noemí 09/02/2020 20:57 #1
Creo que banalizas un tema muy serio y peligroso. Como finalmente no suspendan el Mobile de Barcelona se va a extender el virus por toda España. Pedro Sanchez o Ada Colau deberían ser responsables. Ya se sabe que hay muchos ingresos en juego pero la salud es más importante

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