El culto a la Congregación deja sin dormir a media Zamora

La multitudinaria procesión acapara madrugada y mañana del Viernes Santo. Miles de personas en las calles participan, como cofrades (1.100 más incorporados) o espectadores, de uno de los desfiles más queridos de Zamora.

El baile del 'Cinco de copas', las sopas de ajo, el paso por la Plaza Mayor, miles de cofrades de todas las edades y una Zamora que no duerme por su Semana Santa. La Procesión de Jesús Nazareno, la 'Vulgo Congregación', lo tiene todo para ser uno de los desfiles más queridos y apreciados por zamoranos y visitantes. La multitudinaria procesión monopoliza la madrugada y toda la mañana del Viernes Santo, y desde la tarde del Jueves Santo ya se ven pequeñas cruces negras y simples túnicas negras. Este año más todavía, porque la cofradía ha vaciado sus listas de espera: 1.100 aspirantes han podido procesionar este año.

 

La procesión arranca a las 5.00 horas de la mañana con el emblemático baile del 'Cinco de Copas', el alarde que los cofrades realizan en el templo de San Juan como punto de partida de la Procesión de Jesús Nazareno, popularmente conocida como la de 'Las Cinco de la Mañana'. Ha sido el arranca que miles de nazarenos que, vestidos con túnica negra y capirote del mismo color sin caparazón, salen por las calles de la ciudad portando sobre su hombro izquierdo una pequeña cruz de madera. Y junto a ellos, miles de espectadores de una Zamora que no duerme se agolpan en las calles para ver el paso de la procesión.

 

Once pasos son los que desfilan en esta procesión, entre los que destacan 'La Caída', del imaginero zamorano Ramón Alvarez, del año 1866; 'Las tres marías y San Juan'; 'Jesús Nazareno' de Antonio Pedrero, 'Verónica', 'Desnudez', 'Crucifixión', 'La Elevación de la Cruz', de Aurelio de la Iglesia Blanco, de 1900, 'La Agonía', de Juan Tuiz de Zumeta (1604) y 'La Virgen de la Soledad' Igualmente, forman parte de este desfile 'Camino del Calvario', de Justo Fernández, y conocido este paso como 'Cinco de copas' por la disposición del grupo escultórico donde aparece Jesús que carga con la cruz y escoltado por un centurión, un sayón y dos soldados.

 

Tras su baile, un largo recorrido por toda la ciudad que obliga a la tradicional parada en las Tres Cruces para reponer fuerzas. Sopas de ajo, chocolate y churros, este año, menos necesarios para recuperarse del frío, pero sí para reponer fuerzas, aunque la madrugada ha sido fría, mucho más que las calurosas horas de los días de esta Semana Santa.

 

La fase final, la reunión de cofrades y pasos en la Plaza Mayor, ha sido un baño de masas. Miles de personas se han reunido en torno al perímetro delimitado para las imágenes y los esforzados cofrades, todavía en buen número a pesar de las 'deserciones' que se producen a partir de la hora del desayuno en las Tres Cruces.