El embalse del Esla, el más vacío de toda la cuenca del Duero

Aspecto del embalse del Esla, a la altura del puente de la Estrella, en el mes de mayo. Foto: F. Oliva

El embalse de Ricobayo está a sólo el 23% de su capacidad con una cuarta parte del agua que tenía hace un año. La situación se veía venir desde Primavera.

La falta desde hace meses de precipitaciones está convirtiendo la actual sequía en la más pronunciada que ha vivido la cuenca del Duero desde hace años, también en uno de los embalses de Zamora, el del Esla. El Duero y sus afluentes son una de las cuencas más afectadas por la falta de agua y aunque todavía no llega a los niveles de Júcar y Segura, su situación está entre las más preocupantes del país.

 

Una semana más, la reserva hidráulica del Duero ha vuelto a perder agua. Según los datos del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, la cuenca del Duero está en el 47,1% de su capacidad total, y sigue bajando una semana más pese a las precipitaciones. Acumula 3.534 hm³, por debajo de la mitad de su capacidad total (7.507) y casi al 50% de lo que tenía hace un año (6.787 hm³). Hace un año a estas alturas, el 28 de junio de 2016, sus niveles estaban al 90,4% (hace dos veranos superaba el 70% en agosto). Durante abril perdió 250 hectómetros cúbicos y tenía 4.000, así que entre mayo y junio ha perdido otros 500. Desde que en marzo alcanzó su tope (4.242 hectómetros cúbicos) no ha dejado de caer.

 

 

La reserva hidráulica española está al 53,5% de su capacidad total. Los embalses almacenan actualmente 29.928 hectómetros cúbicos (hm³) de agua, disminuyendo en la última semana en 750 hectómetros cúbicos (el 1,3% de la capacidad total de los embalses). La semana pasada la cuenca del Duero tenía 3.681 hm³ acumulados, con lo que ha perdido 147 hm³, una quinta parte del total nacional.

 

Eso se refleja en el estado de los embalses zamoranos, aunque en general la situación es buena, con una excepción: el del Esla. Este embalse contiene actualmente sólo 275,76 hm3 y está a sólo el 23% de su capacidad; hace un año tenía 942 hm3, casi cuatro veces la cantidad que ahora contiene. Su situación es la peor de toda la cuenca, junto con la del embalse salmantino de Almendra que está al 38%. El resto están mejor: Agavanzal, Villalcampo, Castro, Valparaíso... rozan o superan el 90% de capacidad sobre su volumen.

 

La situación empieza a ser preocupante para el conjunto de la cuenca del Duero. Todavía no se van a producir restricciones al consumo de agua para humanos, pero sí se han puesto en marcha medidas de excepción en el caso de la agricultura. Desde mayo se han impuesto las denominadas medidas de racionalización para el riego con un calendario de turnos por márgenes,  y con unos márgenes para no llegar a los mínimos de agua embalsada. Y en el Alto Tormes (Tormes aguas arriba del embalse de Santa Teresa y sus afluentes), todos los riegos con tomas directas o en pozos en el aluvial ubicados en la zona se suspenderán cuando los caudales circulantes por el Tormes en el Barco de Ávila (estación del SAIH de Barco de Ávila) sean inferiores a 200 l/s.