El embalse del Esla sigue vaciándose y es el más 'seco' de la cuenca del Duero

Situación actual del embalse del Esla, visto desde el puente de La Estrella. Foto: F. Oliva

El embalse de Ricobayo está sólo al 22,5% de su capacidad y almacena 270 hm3: el año pasado superaba los 875. La falta de agua ha cambiado la fisonomía del embalse.

El embalse del Esla, en Ricobayo, sigue vaciándose una semana más y a pesar de las recientes lluvias. Según los últimos datos de la CHD, su volumen de agua embalsada es de 270,35 hm3, y está al 22,5% de capacidad, todavía un poco por debajo de su nivel de la semana pasada, cuando tenía sólo 275. Baste decir que el año pasado por estas fechas almacenaba 875 hm3 de agua. De este modo, ahora ocupa con agua poco más de una sexta parte de su volumen total que es de 1.200 hm3.

 

Eso se puede apreciar en las fotos de esta información, tomadas este domingo. La vegetación ha tomado buena parte del lugar que habitualmente ocupa el agua y los pilares del puente de la Estrella aparecen totalmente desnudos. Lo que suele ser un embalse lleno de agua es ahora un río con poco caudal. Se pueden ver incluso puentes interiores del embalse que habitualmente están cubiertos. El volumen de agua se reduce a ojos vista cada semana.

 

A pesar de las últimas lluvias, su volumen no para de bajar. Su situación sigue siendo la peor de toda la cuenca, junto con la del embalse salmantino de Almendra que está al 39,7%, casi igual que el también zamorano de Cernadilla. El resto están mejor: Agavanzal, Villalcampo, Castro, Valparaíso... rozan o superan el 90% de capacidad sobre su volumen.

 

Según los últimos datos del ministerio, la reserva total embalsada en la cuenca del Duero es de 3.355 hectómetros cúbicos (hm³) de agua, muy lejos de su capacidad total de más de 7.500 hm³ y también de los niveles de hace un año (6.503 hm³) y medio de la última década (5.872 hm³). Hace una semana el volumen embalsado era de 3.435 hm³ son lo que ha perdido 80 hm³ a pesar de las últimas lluvias.

 

La situación empieza a ser preocupante para el conjunto de la cuenca del Duero. Todavía no se van a producir restricciones al consumo de agua para humanos, pero sí se han puesto en marcha medidas de excepción en el caso de la agricultura.