El embalse del Esla toca fondo y deja ver los restos de un antiguo accidente ferroviario

El embalse del Esla está al 8,8% de su capacidad, prácticamente vacío: alberga poco más de 100 hectómetros cúbicos cuando tiene capacidad para más de 1.100 en total. Bajo los pilares del viaducto Martín Gil han aparecido los ocho vagones que cayeron al embalse en 1964.

El embalse del Esla, en Ricobayo, lleva meses agonizando. Donde debería haber una gran masa de agua, hace tiempo que no es más que un minúsculo cauce seco. A día de hoy, la cuenca del Duero está al nivel de reservas más bajo de los últimos 27 años. Al paso por el puente de la Estrella se pueden observar todos sus pilares y un pequeño puente que habitualmente está cubierto por el agua. En Montamarta el humedal bajo su ermita está completamente seco cuando a estas alturas empiezan a llegar muchas aves. Y ahora le ha tocado el turno al viaducto Martín Gil, bajo cuyos pilares han aparecido los ocho vagones que cayeron al embalse en el trágico accidente de 1964.

 

Esta oba es una de las más destacadas de la ingeniería ferroviaria. Construído entre los años 1934 y 1942, rivaliza incluso con los que se han levantado para la línea de alta velocidad. Pasa sobre el embalse de Ricobayo a la altura de Manzanal del Barco y los trenes que circulan sobre él salvan así la superficie del embalse. Sin embargo, tras meses de sequía el lecho del embalse está seco y deja ver los pilares del puente. A día de hoy, está al 8,8% de su capacidad con 105 hectómetro cúbicos: hace un año tenía seis veces más. Es uno de los embalses más vacíos de Castilla y León.

 

El viaducto Martín Gil, en una imagen de Grupo Tren Zamora.

 

Sin agua, han aflorado algunos vestigios. El más importante, los restos del tren que se accidentó en este puente en 1964, que ha mostrado TVE en un reportaje emitido en el Telediario y al que corresponden estas imágenes. Una noche de octubre de 1964, el tren de mercancías con destino a Zamora circulaba cargado con más de cien kilos de material pirotécnico cuando sufrió un accidente. Se produjo una fuerte explosión que afectó a pilastra justo al finalizar el arco del viaducto. Ocho vagones cayeron al fondo del embalse, salvándose la locomotora y el resto de vagones. Hubo heridos y falleció un mozo de tren.

 

Los restos de esos ocho vagones quedaron bajo las aguas y rara vez han asomado porque el embalse ha gozado durante décadas de buena salud hídrica. Hasta este año, excepcionalmente seco, cuando está a menos del 10% y ha dejado ver buena parte de su fondo porque en sus 5.725 hectáreas no hay más que esos poco más de 100 hectómetros cúbicos cuando puede albergar 1.145 en total.