El 'espíritu Nieto' vuelve a Zamora con las motos clásicas

Salida de una de las tandas de la V Exhibición de Motos Clásicas de Zamora.
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La V Exhibición de Motos Clásicas, la primera en su circuito Ángel Nieto, concita la atención de numeroso público y aficionados.

El simbólico circuito urbano Ángel Nieto ha acogido este fin de semana la quinta edición de la Exhibición de Motos Clásicas de Zamora, una cita que nació por la ilusión que siempre le pone la AMZ y que se ha convertido en imprescindible. La exhibición afrontaba este año su primera edición tras la sacudida que supuso la muerte del '12+1' el año pasado pocos días antes de las fechas señaladas para la cita zamorana. La ocasión sirvió entonces para hacer uno de los más sentidos homenajes de cuantos recibió el 'maestro Nieto' en toda España, con la presencia de su pareja e hijo pequeño, sus familiares zamoranos y amigos con Valentín Requena.

 

Este 2018 se estrenaba la denominación del circuito urbano de La Hiniesta como 'Ángel Nieto', uno de los múltiples tributos que se anunciaron hace un año al campeón por parte de las autoridades zamoranas, como la medalla de Oro de la provincia o el título de hijo predilecto; otras, como la posibilidad de tener un museo del campeonísimo en su tierra no se han podido cumplir. Pero el más importante, el que se le hace en el asfalto, va a perdurar.

 

La exhibición zamorana no tiene carácter competitivo, lo que no quiere decir que se ruede despacio, y este año incluso ha habido un accidente 'duro', con hospitalización, en los entrenamientos. Lo mejor es la variedad de máquinas. No faltan las Bultaco, Montesa y Ossa de la época de Nieto, pero también hay clásicas más recientes, de marcas japonesas, y exquisiteces como las que trae el salmantino Manolo Cachorro, este año a lomos de una Maico, una JJ Cobas de gran Premio, una de las míticas Honda RC 30 o Suzuki RGV 250.

 

El recuerdo a Nieto estuvo ahí, y si el año pasado fue con la familia y una Derbi 50 RAN (Réplica Ángel Nieto) de testigo, este año se lanzó un acelerón al cielo que seguro escuchó. Hubo también homenaje a un piloto zamorano de los años '70, Javier Vicente Álvarez. Las exhibiciones de pit bikes, una exposición de clásicas o las 'food truck' redondearon la propuesta, que tuvo el respaldo de numeroso público.