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Zamora

El lío de Madrid, el temor de Castilla y León

EDITORIAL

La falta de unidad para atajar el aumento de casos en Madrid provoca un descontrol en el que la comunidad tiene mucho que perder.

Publicado el 28.09.2020

A estas horas, Madrid puede estar confinada al 100% o intervenida por el Gobierno, si no ambas cosas. Los dos escenarios son el resultado de muchos días de decisiones tomadas a destiempo y sin un criterio claro por parte del gobierno de la comunidad y del ejecutivo central, que desde hace semanas han jugado sin disimulo a hacerse la guerra con la gestión del Covid. Una guerra irresponsable en la que da igual quién empezó las hostilidades, porque lo que importa es lo que perdemos todos, que es mucho.



 



Buena parte de lo que pasa en España pasa por Madrid, y Castilla y León es una de las comunidades con más vínculos con la capital nacional. Son miles los nacidos en nuestra tierra que han acabado haciendo vidas laborales y familiares en Madrid, y que regresan siempre que pueden, igual que son muchos los madrileños que han estudiado en nuestras universidades o que hacen turismo en la región. De hecho, los universitarios están de regreso y esta semana se reincorporan a las aulas en Salamanca, por ejemplo, y mientras muchos madrileños han seguido visitando sus segundas residencias en Segovia, Ávila...



 



Este fenómeno, el de la conectividad de Madrid con Castila y León, ha sido una de las principales preocupaciones del gobierno regional. En lo más duro del estado de alarma se señaló un traslado de casos de Madrid a las provincias más afectadas y de nuevo, hace unos días, la Junta ha pedido controlar esa movilidad. Un control en el que no se criminaliza a nadie, solo se evidencia que el virus viaja con nosotros y que muchas veces ha sido la movilidad lo que lo ha propagado. Control que no significa prohibición, sino una vigilancia que falta en trenes, autocares y transporte en general.



 



Ahora la situación vuelve a ser grave, pero no lo es por los ciudadanos, sino por sus dirigentes. Madrid y el Gobierno central han demostrado una total falta de unidad para diseñar una estrategia que permita atajar el aumento de casos y controlar la pandemia. La nula sintonía viene de lejos y la foto de Sánchez y Ayuso no ha sido más que un espejismo que no duró ni 48 horas y que no ha hecho más que empeorar las cosas. Esta falta de unidad, que es lo único que la sociedad pide, llega en el peor momento.



 



En cuestión de días, se ha pasado de las palabras de apoyo a las de alerta, y eso no puede ser. Si la situación de Madrid era mala, hace tiempo que se tenía que haber actuado, pero en su lugar se han seguido perdiendo días preciosos en el intento de frenar la expansión del virus. Y el problema de fondo no es la guerra política en sí, que ya es muy triste, sino el daño que se hace.



 



En primer lugar, a la salud, de los madrileños y de todos los españoles, porque esta enfermedad nos ha demostrado que no conoce fronteras. Quizás ha sido un error tratarla como si fuera a respetar limites provinciales o regionales que solo nosotros vemos y han faltado medidas más contundentes y más homogéneas. Eso ya se verá cuando toque analizar la gestión. Pero lo que ya podemos decir que ha sido un error es esperar a que las cifras estuvieran disparadas. Ahora solo queda temer lo peor, y en eso Castilla y León tiene mucho que perder.


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