El Lunes Santo de Zamora es de cruces y silencio

Jesús en su Tercera Caída, con sus cruces y el himno a los caídos, y el Santísimo Cristo de la Buena Muerte, en su silencioso paso por calles empedradas, protagonizan el Lunes Santo.

El canto del himno a los caídos en la procesión de 'Jesús en su tercera caída' y el desfile procesional del 'cristo de la Buena Muerte', iluminado en su recorrido por antorchas que portan los cofrades, protagonizan este Lunes Santo en la capital zamorana.

 

FECHAS, RECORRIDOS Y HORARIOS DE LAS PROCESIONES DE ZAMORA 2018

 

El primero de los desfiles, 'Jesús en su tercera caída', partirá a las 20.30 horas desde la iglesia de San Lázaro, con los pasos 'Jesús en su tercera caída', de Quintín de Torre (1947), 'La Despedida', de Enrique Pérez (1957) y 'Virgen de la Amargura', de Ramón Abrantes (1959).

 

Los cofrades de esta hermandad visten túnica y caperuz de raso negro y una capa de raso blanco y portan un hachón rematado en farol con vela con el anagrama de la Hermandad en los cristales. El desfile se dirigirá por la avenida de la Puebla, Feria, Riego, San Torcuato, Benavente, Santa Clara, Sagasta, Renova y plaza Mayor, donde se vive uno de los momentos más emotivos de este desfile, cuando el coro entona el himno a los caídos mientras los tres pasos son mecidos, tras lo que tiene luga una oración por los hermanos fallecidos.

 

Los cerca de 2.000 cofrades que participan en la procesión portan el cuantioso pertrecho que caracteriza a la hermandad. Por delante, y como es tradición, un buen número de cruces de los más variados estilos, todas obra del escultor zamorano José Luis Coomonte, portadas algunas por un solo cofrade, y otras a los hombros de varios; destacan la Cruz de Yugos y una gran Corona de Espinas realizada con rejas de arados.

 

Después, los tres pasos que procesiona la hermandad, 'Despedida de Jesús y su Madre' , inspirado en varios temas pictóricos de El Greco, 'Jesús en su Tercera Caída'  y la 'Virgen de la Amargura'. Y portando todos estos elementos y acompañando la procesión, un innumerable ejército de hermanos vestidos de negro, con capa blanca, portando sus hachones en forma de farol.

 

 

Santísimo Cristo de la Buena Muerte

 

El Lunes Santo se cierra con la procesión de la Hermandad Penitencial del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, una de las ocasiones más señaladas en la Pasión zamorana. Y no es para menos, porque reúne elementos consustanciales a la Semana Santa de Zamora como el silencio, la solemnidad de las calles del casco histórico y el cántico 'Jerusalem, Jerusalem'.

 

La iglesia de San Vicente Mártir es, a la medianoche, punto de partida de una de las procesiones más reconocidas del ciclo, la del Cristo de la Buena Muerte. De los cerca de 400 nazarenos que participan, ocho de ellos portan al Cristo de la Buena Muerte, única talla de Zamora que desfila en una posición peculiar, inclinado unos grados merced a unas andas especiales.

 

Como siempre, el encanto de esta procesión reside en su recorrido por las calles del casco antiguo. La salida por la plaza del Fresco, el paso por la Plaza Mayor, la bajada por Balborraz... son escenarios idóneos para ver la talla del Cristo de Juan Ruiz de Zumeta. El silencio no se rompe en ningún momento y alcanza un nivel sobrecogedor en la Plaza de Santa Lucía, donde se entona el motete 'Jerusalem, Jerusalem' en honor al Cristo de la Buena Muerte antes de iniciar, ya de madrugada, el camino de regreso al templo de origen.