El Obispo de Astorga se defiende de las críticas por el caso del párroco de Tábara: "No encubría a nadie"

El obispo de Astorga, Juan Antonio Menéndez. Foto: EP

Obispo de Astorga, responsable del nuevo protocolo contra la pederasita en la Iglesia española, confía en "erradicar" los casos de abusos a menores porque "uno solo, es un grito de dolor al cielo".

El Obispo de Astorga y presidente de la Comisión sobre la actuación de derechos contra menores creada por la Conferencia Episcopal (CEE), Juan Antonio Menéndez, ha expresado su deseo de "erradicar totalmente" los casos de abusos a menores porque "uno solo, es un grito de dolor al cielo". Menéndez ha expresado, en una entrevista en la COPE recogida por Europa Press, su voluntad de "colaborar con las autoridades civiles" para esclarecer aquellos nuevos casos que puedan registrarse en el seno de la Iglesia católica.

 

"Los casos de hace 40 años están prescritos, pero hay que colaborar en todo aquello que sea requerido; cuando se tenga noticia de uno reciente ha de comunicarse a la autoridad civil y colaborar para esclarecer los hechos", ha indicado Menéndez, que ha sido designado por la Conferencia Episcopal para presidir la comisión que la Iglesia española impulsa para elaborar una nueva normativa para la prevención y protección de las víctimas de pederastia.

 

En su opinión, es algo "necesario y urgente" proteger a los menores "de manera fuerte" y la "Iglesia tiene que ser pionera por mandato evangélico".

 

Menendez ha rechazado, de nuevo, las críticas recibidas por haber silenciado supuestamente el caso de abusos en el Seminario de La Bañeza y ha mencionado la "investigación exhaustiva" que ordenó iniciar al tener conocimiento de otros posibles sucesos. "No encubría nadie, sino todo lo contrario", ha indicado el obispo.

 

El obispo de Astorga fue el encargado de gestionar el caso de José Manuel Ramos Gordón, el expárroco de la localidad zamorana de Tábara, acusado de dos casos de abusos a menores. El obispo Menéndez ha recibido críticas por su gestión de estos casos ya que, en su día, no apartó al cura de la parroquia zamorana por un caso de abusos en el seminario de La Bañeza; el caso sólo se conoció cuando el cura había sido trasladado, según la versión oficial, al obispado para hacerse cargo del área de patrimonio. El traslado se hizo mientras, sin que saliera a la luz pública, se analizaba su caso y posterior condena eclesiástica: el cambio de cargo fue la manera de evitar sospechas.

 

Ramos Gordón era sacerdote de la Diócesis de Astorga y ha sido suspendido por diez años por un caso de abusos sexuales a menores en el Colegio Juan XXIII de Puebla de Sanabaria (Zamora) entre los años 1981-1984; ha sido castigado con privación del ejercicio público y tendrá que residir en ese tiempo en un monasterio o convento fuera de la Diócesis astorgana. Ya fue suspendido por otro caso en un colegio de La Bañeza, caso que le costó su salida de la parroquia de Tábara donde había ejercido durante dos décadas sin que se conociera su pasado.

 

Menéndez ha recordado, asimismo, que en la diócesis de Astorga se aprobó un protocolo en el que "hay 16 normas y recomendaciones para el trato con los menores de manera que se evite cualquier tipo de delito". Pero entiende que, además, es necesario "hacer formación permanente de las personas de manera que se respete la vida y la integridad física".

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