El PP se pregunta: “¿Dónde están las mascarillas que el alcalde se comprometió a buzonear?”

E.P

Recuerdan que el primer edil anunció el reparto de 100.000 unidades en los domicilios de la capital durante el Pleno Municipal del pasado 29 de abril.

La obligatoriedad del uso de mascarillas como medio de protección frente a la COVID-19 entra en vigor hoy tras la publicación de la medida en el Boletín Oficial del Estado. Una obligación para todos los ciudadanos mayores de seis años, tanto en la vía pública como en cualquier espacio de uso público, abierto o cerrado, hasta que las autoridades sanitarias lo determinen.

 

Ante esta situación, los concejales del PP en el Ayuntamiento de Ávila se preguntan dónde estarán las mascarillas prometidas por el alcalde el pasado 29 de abril, cuando se comprometió -en el transcurso del Pleno y cuestionado por nuestra portavoz- al reparto de 100.000 unidades en los buzones de los domicilios de la ciudad”. Señalan los ediles que el alcalde, en su anuncio, “especificó que las mascarillas se enviarían a los abulenses ‘cuanto antes’, pero ese ‘cuanto antes’ significa que van tarde. Las encargaron tarde y las repartirán mucho más tarde todavía”, aseveran.

 

“Aparte, no hay que olvidar”, continúan los populares, “que el alcalde se refirió en los medios a las 100.000 mascarillas el 25 de abril, volvió a ellas en el citado Pleno para anunciar el buzoneo y comunicó que se habían comprado el 3 de mayo. Ya van 300.000 mascarillas si sumamos los tres anuncios, pero los abulenses no tienen ninguna y nos consta que se han registrado quejas formales de algunos vecinos en el Ayuntamiento por este motivo”.

 

La comparación con otros consistorios de la provincia “cae por su propio peso, cuando muchos llevan días o semanas repartiendo materiales de protección adquiridos por sí mismos, y aquí en la capital estamos a verlas venir”, argumentan los populares.

 

Aunque es probable que las mascarillas “lleguen algún día”, reconocen los concejales del PP, la gestión de este equipo de Gobierno “quedará marcada por el reparto de panfletos sin mantener la distancia de seguridad, de desayunos y de mascarillas que pagan otros. Es el resultado de la política de la improvisación, preocupada a diario solo por salir en cuantas más fotos, mejor. Llegan tarde a la supresión de la tasa de terrazas, llegan tarde a la puesta en marcha de ayudas directas a los más perjudicados por la crisis y llegarán más aún tarde al reparto de mascarillas propias”, sentencian.