El Santo Entierro de Bercianos remonta el cadáver de Cristo a su Calvario alistano
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El Santo Entierro de Bercianos remonta el cadáver de Cristo a su Calvario alistano

La cofradía de Bercianos de Aliste cumple la tradición del Viernes Santo que se ha convertido en seña de identidad de Zamora. Un sol abrasador y hermanos amortajados acompañan a Cristo en el impresionante vía crucis del Santo Entierro.

La procesión del Santo Entierro ha cumplido con su cita en Bercianos de Aliste, donde se ha llevado a cabo uno de los ritos más valiosos histórica y culturalmente de la Semana Santa zamorana, pero también uno de los que más sobrecoge a propios y extraños, que acuden en buen número a presenciar una ceremonia sin parangón.

 

La ocasión ha venido pintada con las galas de ser la primera en la que la cofradía ha obtenido el reconocimiento de su declaración como Bien de Interés Cultural, todo un aval sobre lo que acontece en este remoto punto de la provincia, al que estos días mira buena parte del mundo. De hecho, entre los centenares de fotógrafos aficionados y profesionales los había de las más prestigiosas agencias internacionales que servirán la Pasión de Bercianos a los más prestigiosos medios internacionales.

 

El punto neurálgico ha sido la iglesia parroquial de esta pequeña localidad, que ha hecho de su cofradía y sus procesiones santo y seña. De hecho, este Jueves Santo ya se había celebrado la procesión del Santo Cristo o La Carrera, en la que los cofrades visten la icónica capa alistana, que da nombre a la popular procesión de las 'Capas pardas'. Pero lo que hoy tocaba era el Levantamiento de la Cruz y Crucifixión, el Desenclavo y Descendimiento de la Cruz y el Entierro de Cristo.

 

Una de las características que otorga no solo el sabor, sino el valor histórico, cultural y antropológico a la procesión es el tipismo de sus gentes. Así ha sido siempre, porque son los curtidos rostros de las gentes alistanas los que han visto y guardado la tradición, y los que han conseguido que se conserve casi invariada desde sus orígenes, allá por el siglo XVI. Caras como las voces de mujeres que han entonado las primeras letanías a su Cristo, sentadas en el corralito que se forma con los bancos de la iglesia. En el centro, la urna y la virgen, que será portada por jóvenes de la localidad, que también han accedido al círculo.

 

Desde el interior de la iglesia de San Mamés también se ha oído el 'Gloria' entonado por los cofrades. Poco a poco, también han ido llegando los hermanos de la cofradía, hoy vestidos con las mortajas que portarán, en un futuro, cuando sean enterrados. Su entrada ha hecho brillar más si cabe una tarde calurosa, de sol de justicia y prácticamente despejada.

 

Después, ha llegado el turno del sermón, a cargo de Fernando Lorenzo Martín, un párroco que ejerce en la comarca (es el de Valer y Sarracín), invitado por el titular y que conoce la dureza de su clima y sus gentes, y que ha denunciado incluso el abandono que sufre por parte de las instituciones. Tras sus palabras, el acto del descendimiento, que ha guiado desde e púlpito: primero quitar el cartel 'INRI, luego el clavo derecho, el izquierdo, el de los pies, la corona... todo ello se deposita en una urna de cristal.

 

Con la participación de dos ayudantes, ha sido el momento de descender lentamente la image de Cristo, primorosamente recogida por los hermanos para depositarla en la urna en la que, acto seguindo, se ha iniciado la procesión. Estandartes, cruces, hermanos amortajados con velas, Cristo portado en su urna, la Virgen, autoridades y, al final, el numerosísimo público han formado el cortejo que ha tomado el camino del cercano monte que se convierte en un Calvario alistano. El papel de las cruces de Bercianos, fundamentales, donde se entonan las 'Cinco llagas', se hace la reverencia ante las cruces y se regresa de nuevo al pueblo, cumplida un año más una representación entre las más peculiares del mundo.