El Santo Entierro más genuino de Zamora en Bercianos de Aliste

Los vecinos amortajados protagonizan el Viernes Santo de Bercianos de Aliste, procesión declarada patrimonio inmaterial que se conserva casi invariable desde hace siglos.

La localidad zamorana de Bercianos de Aliste revivirá este Viernes Santo una de las procesiones más emotivas y sobrecogedoras, la del Santo Entierro, donde los cofrades visten las mortajas blancas con las que serán enterrados cuando mueran. La procesión alistana, la primera que fue declarada patrimonio inmaterial, se ha convertido en los últimos años en un símbolo de la autenticidad de las procesiones en Zamora, llenas de devoción y austeridad. De hecho, es uno de los ritos más genuinos que se conocen porque se conserva casi invariable desde hace siglos. Así lo contó el periodista de TRIBUNA Félix Oliva en el año 2014.

 

La celebración comenzará de madrugada con un Vía Crucis en el que sólo participan mujeres, mientras que ya entrada la tarde los vecinos son convocados al son de la matraca y se van congregando entorno a la Cruz y la Dolorosa que han sido instalados al comenzar el día en medio del pueblo. Entonces se procede al 'descendimiento' de Cristo, de brazos articulados, al que despojan de los clavos y de la corona de espinas, para posteriormente depositarlo en una urna de cristal.

 

Entonces comienza la procesión donde los cofrades, que visten sus mortajas blancas y llevan velas y un rosario, portan a hombros la imagen del Cristo mientras que los hombres del pueblo lucen las típicas capas alistanas y la virgen Dolorosa, portada a hombros, cierra el desfile. La comitiva la completan mujeres vestidas de negro y con mantones del mismo color.

 

El desfile llega hasta el Calvario, ubicado en la cumbre de un pequeño montículo cercano, donde se entonan las 'Cinco llagas', se hace la reverencia ante las cruces y se regresa de nuevo al pueblo cantando el Miserere, mientras que posteriormente, al caer la noche se realizará la procesión de la Soledad con la Dolorosa, hasta llegar a la iglesia, donde se entonará la Salve.

 

Se trata esta de una de las procesiones que más despierta el interés de los turistas y no está muy claro cuál es su origen aunque se cree que el uso de las mortajas con la que los bercianos serán amortajados cuando mueran fue una promesa que hicieron cuando el pueblo se libró de una peste.