El socavón de Cardenal Cisneros, el último problema de una travesía con controversias de todos los colores

La titularidad estatal del tramo provoca desde hace años encontronazos con el Ayuntamiento a cuenta del mantenimiento de la travesía y de proyectos como su conversión en bulevar.

El gran socavón que se ha abierto este viernes por la noche es el último suceso de una avenida, Cardenal Cisneros, que acumula buena parte de los problemas de tráfico de Zamora y que está en el centro de una controversia que enfrenta desde hace años a administraciones de todos los 'colores' políticos en el Ayuntamiento y el Estado por culpa de su titularidad y mantenimiento.

 

Este sábado por la tarde el enorme agujero que se abrió a última hora del viernes ya había sido tapado. Durante todo el día, operarios trabajaron para determinar el alcance del derrumbe bajo la acera. Al final, el hueco, que empezó siendo de poco más de cuatro metros, totalizaba 16 y ha obligado a estrechar unos 100 metros de uno de los dos carriles en dirección al puente de los Tres Árboles. Ahora lo importante es determinar hasta dónde llega, una vez parece que el terreno bajo la calzada no está afectado.

 

Ahora toca determinar de quién es la responsabilidad de lo ocurrido, lo que en el caso de Cardenal Cisneros remite a una polémica de años. El motivo, las disputas entre el Ayuntamiento de Zamora y el Ministerio de Fomento, titular de la travesía que atraviesa la capital. Esa controversia está ahora muy viva entre el actual equipo de Gobierno municipal y el Estado; hasta ahora, no había sido posible acordar nada con el ejecutivo del PP, como tampoco fue posible cuando consistorio y gobierno estatal fue de color 'popular'.

 

 

Lo que sí ha servido a lo largo de los años es como arma de ataque electoral por la falta de compromiso y los incumplimientos cruzados. Cuando la alcaldía era del PP, se exigió al gobierno socialista de turno, en 2010, apoyar la conversión en bulevar. Hubo incluso proyecto (la imagen sobre estas líneas) para ampliar aceras y zonas verdes y pacificar el tráfico. La falta de acuerdo provocó muchas críticas que se acayaron cuando el PP llegó a la Moncloa y seguía gobernando también Zamora. Cuando la alcaldesa popular dejó de reclamar la conversión, los socialistas zamoranos empezaron a exigir que se hiciera. Todavía el año pasado estaba entre las principales exigencias de los socialistas para Zamora.

 

Por su parte, el actual equipo de Gobierno con el alcalde de IU a la cabeza han llevado su disputa a otro terreno: el de las aceras. Fomento defiende que sólo la calzada es de su titularidad y, tras años en mal estado, se han hecho reasfaltados. Por contra, se niega a hacer un proyecto de arreglo. De hecho, cuando llega alguna reclamación y se le pide procede a arreglar las baldosas una por una: sólo se actúa en la que ha causado la caída de turno.

 

Su última petición tiene que ver con uno de los grandes problemas de la travesía, la velocidad de circulación. El Ayuntamiento destina allí habitualmente un radar que ha sorprendido en ocasiones a coches a alta velocidad. Pero la circulación por encima de los 50 km/h de máximo teórico es habitual, a pesar de los semáforos. Hace un año, el consistorio pidió a la DGT más medidas de seguridad y poder implantar carril bici en la calzada.