El Zamora CF cae ante el filial del Real Valladolid y sigue sin puntuar en 2015

El Zamora CF suma su tercera derrota consecutiva en un partido en el que no logró sacar partido a su iniciativa. El equipo rojiblanco, demasiado contemporizador por minutos, no tuvo reacción al mazazo del gol del filial pucelano, que logró mucho con muy poco.

ZAMORA CF - 0

REAL VALLADOLID B - 1

 

 

Zamora CF: Miguel, Carrillo, Dani Mateos, Fran Ochoa (m. 69, Sergi Mut), Kurbus, Salva Rivas (m. 78, Cristian), Aarón Aguado (m. 72, Carlos Branco), Rodri, Arkaitz, Carlos de la Nava, Alberto Prada.

 

Real Valladolid B: Dani Hernández, Carmona, Brian, Ramiro, Fran No, Dani Espinar (m. 59, Anuar), Ángel, Toni, Dani Vega (m. 73, Juanjo), Javi Navas, Jorge Hernández (m. 86, Sekou).

 

Goles. 0-1, m. 76: Ángel remata de cabeza un centro largo y el balón se cuela por la escuadra derecha de Miguel.

 

Árbitro: Leandro Carbajales, auxiliado en las bandas por Mata y Seoane (Col. Asturiano). Amonestaron al local Dani Mateos (m. 35), Carrillo (m. 40), Branco (m. 81) y a los visitantes Ramiro (m. 7), Carmona (m. 32), Fran No (m. 63), Anuar (m. 90).

 

Incidencias: partido disputado en el estadio Ruta de la Plata de Zamora ante unos 1.100 espectadores. Encuentro de ayuda al club.

De nuevo el partido arrancó bajo el signo del control férreo de las acciones que Aguirre ha decretado para su equipo esta temporada. La consigna es evitar al máximo los riesgos y por eso este Zamora CF sale muy a la expectativa y con una única misión: demostrar la solidez de una defensa muy asentada y de una medular que, esta vez con Ochoa y Salva Rivas, no le va a la zaga. Y como fuera que al Real Valladolid B no le incomodaba la propuesta, fue muy poco lo visto en los primeros minutos. 

 

Más de 25 minutos tardó el partido de salir del sopor al que Aguirre y De la Barrera lo habían condenado. Repentinamente el Zamora CF decidió imprimir ritmo a sus acciones con Ochoa de jefe de operaciones y con Carlos de la Nava como referente arriba. Una llegada de Arkaitz hasta la línea de fondo no encontró rematador y acabó en las manos del portero rival. Y otra de Prada la malogró Aarón con un pase al espacio que no aprovechó nadie. Pero al menos el Zamora ya hacía algo con el partido.

 

El más destacado en el planteamiento ofensivo de los rojiblancos, Carlos de la Nava, tuvo la más clara en el minuto 34 al rematar un saque de esquina desde la derecha, pero se encontró con la respuesta del meta Dani Hernández, que también atajó un segundo intento en el primer rechace. La ocasión sirvió para que el Zamora CF incrementara su dominio hasta dejar la participación del filial pucelano en testimonial. Mención especial para el trabajo en la banda derecha de Mateos y Arkaitz, dueños y señores de su parcela, por la que llegó casi todo el peligro. A pesar de ello, el Real Valladolid B tuvo la suya en un remate de cabeza al larguero, que luego se decretó en fuera de juego. Y en una llegada que Javi Navas remató dentro del área obligando a Miguel a una gran intervención.

 

Pero la más clara la tuvo un hasta entonces casi desaparecido Jorge Hernández. El de Sanzoles aprovechó una mala entrega de Salva Rivas que los blanquivioletas convirtieron en una contra fulgurante, ejecutada en un cambio de velocidad de Jorge que le sirvió para plantarse ante Miguel y picarla: solo un acto de grandes reflejos del meta evitó que fuera el 0-1. Alivio y al descanso.

 

La segunda parte comenzó por los mismos derroteros de control del juego, pero se veía a los equipos más necesitados de acción en la tarea de sacar algo en claro del partido. Con la niebla y la lluvia sobre el Ruta de la Plata, el Zamora dio primero con un remate de cabeza flojo a centro de Prada, y que Carlos de la Nava intentó cazar tras un primer rechace. Respondió el Real Valladolid en una contra rápida que terminó con recorte y disparo de Javi Navas que Miguel detuvo.

 

Pasados unos minutos, el Zamora cejó en su empeño y perdió empuje, pero todavía Rodri engancha un balón suelto en la frontal y su disparo sigue alto. Falta de fuerza, el Zamora notó entonces el aumento de la actividad del rival que sacó un gran rendimiento de lo poco que hizo. El gol fue, de todas formas, un mazazo inesperado, premio en un acción muy aislada: un centro muy elevado que Ángel cazó de cabeza en un remate con mucha parábola que se coló suavemente por la escuadra contraria que defendía Miguel.

 

Quedaban diez minutos para enmendar lo sucedido, y no faltaron intentos. Un centro chut de Branco, un remate de cabeza de Carlos de la Nava... pero no sirvieron para darle la vuelta a un partido que el Real Valladolid B pudo rematar con el segundo a tres minutos del final y que se llevó con un esfuerzo inteligente, dominando los minutos decisivos.

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