"En Zamora tenemos más de 300 parroquias y no podemos pensar en llevarlas como se hacía en los '40"
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"En Zamora tenemos más de 300 parroquias y no podemos pensar en llevarlas como se hacía en los '40"

El nuevo obispo de Zamora califica la ley de la Eutanasia como "la cultura de la muerte": "parece que se dice que una ‘muerte digna’ es provocarla". Una entrevista de Juanma de Saá / ICAL.

Fernando Valera, nuevo obispo de Zamora. Foto: Ical

Fernando Valera Sánchez (Bullas, Murcia, 1960) recibió la ordenación episcopal el pasado día 12 de diciembre y, a pesar de la frenética actividad que mantiene para conocer cuanto antes la realidad de la Diócesis de Zamora, transmite una clara sensación de tranquilidad. El nuevo obispo de Zamora apuesta por el diálogo a ultranza; expresa un gran optimismo, a pesar de los indicadores socioeconómicos de esta zona de España, confía en el futuro de las vocaciones y se muestra dispuesto a aprender, especialmente desde el punto de vista del medio rural.

 

¿Qué queda de aquel joven que ingresó en el Seminario Mayor San Fulgencio, en Granada?

Queda la misma fe. Muy evolucionada y muy marcada por la historia, las heridas del camino y lo arañazos de las zarzas, pero queda la ilusión y el deseo de seguir al Señor y el convencimiento de ser de Jesús.

 

¿Qué le dejó más poso? ¿La impronta jesuita como alumno de la Facultad de Teología de Granada o la franciscana, como profesor de la Pontificia Universitá Antonianum, en Roma?

Mi formación, como tal, fue en los jesuitas. La impronta jesuítica ha sido más en el marco del acompañamiento interior y los ejercicios espirituales y forjarme interiormente en esa espiritualidad.

 

¿Cree que tener demasiados glóbulos rojos fue una bendición para llegar hasta aquí o habría preferido que eso no le impidiera seguir de misionero en Bolivia?

(Sonríe). La voluntad de Dios es la voluntad de Dios y Él se valió de aquello para que mi misión fuese así. Volví de Bolivia un 1 de octubre, el día de Santa Teresita del Niño Jesús, patrona de las misiones. Eso fue una impronta para mí: ‘Fernando, te toca vivir esta experiencia misionera, allá donde el Señor te ponga’.

 

¿Por qué le interesó de forma especial el filósofo lituano Emmanuel Lévinas?

Un profesor de muchos sacerdotes en Murcia, os dio Antropología en sus primeros años y él estaba haciendo su tesis doctoral por ese autor y nos la inculcó. Al decidir sobre el proyecto de tesis, decidí que sería sobre Lévinas. Es apasionante toda su filosofía, esa relación del otro, la alteridad, el respeto y la subjetividad, como espacio de encuentro del ser humano.

 

La provincia de Zamora tiene 303 parroquias, atendidas por solo 82 curas, con una minoría menor de 65 años. Hay dos alumnos en el Seminario Mayor y 43, en el Menor. ¿Qué planes tiene para impulsar las nuevas vocaciones?

Vengo a aprender, a escuchar y que el Espíritu nos diga por dónde quiere llevarnos. Yo no soy tan negativo como parecen indicar las cifras. Nosotros tenemos en la Diócesis de Zamora una media de sacerdotes mayor que la de todo el sur de España, incluso de curas jóvenes. La dificultad es que tenemos más de 300 parroquias y no podemos pensar en llevarlas como se hacía en la década de 1940. En eso, Zamora sabe más que yo y voy a aprender y a buscar la mejor respuesta. Trabajaré todo lo que pueda con el equipo del Seminario, todos los sacerdotes, laicos y familias en a Pastoral Vocacional.

 

La religiosidad popular es algo  muy hermoso. Una procesión en la calles una catequesis gráfica y viva y debemos cuidar a la gente que participa y a sus dirigentes, Ahí me van a tener el primero

 

La religiosidad popular tiene una especial relevancia en Zamora. ¿Qué espera de las cofradías y qué les va a pedir?

Yo vengo a pedir poco, aunque los sacerdotes tengamos fama de pedir mucho, Primero, voy a compartir y a que me cuente su experiencia. La religiosidad popular es algo  muy hermoso. Una procesión en la calles una catequesis gráfica y viva y debemos cuidar a la gente que participa y a sus dirigentes, Ahí me van a tener el primero.

 

¿Ha cambiado el concepto de ‘esperanza’ en clave de coronavirus?

En esta circunstancia, la esperanza siempre es una virtud teologal, una gracia que Dios nos concede. He estado cerca de gente que ha pasado la COVID-19, cuidándola y la esperanza nos ha mantenido, como una mirada donde el Señor sabe de nuestra historia, incluso en la enfermedad y en la muerte. Este es un lugar en el que servir al Señor, amarle y servirle y amarle en los demás.

 

¿Qué idea sobre la esperanza puede transmitir a las personas que no son creyentes?

Les pido que se abran a la humanidad y al servicio y la entrega al otro. En el camino, nos iremos encontrando y Dios puede tenderles la mano. Si lo hace, que la cojan y descubran que el amor de Dios es algo apasionante.

 

En este contexto, niega que provincias despobladas y envejecidas como Zamora tengan un porvenir oscuro.

Desde luego, cuando has vivido el sufrimiento de cara, se te ha muerto de desnutrición un niño en los brazos y cuando has visto la pobreza radical de la gente, te das cuenta de que somos unos privilegiados, incluso en las dificultades. Es verdad que hay mucho sufrimiento y el nuestro es, sobre todo, el social y el de la enfermedad pero tenemos muchos medios sanitarios, económicos y de protección social. Tenemos posibilidad y capacidad de salir hacia delante.

 

Durante la ceremonia de su ordenación episcopal, el administrador diocesano se mostró reivindicativo con las instituciones. ¿Qué espera de nuestros responsables públicos, en todos los ámbitos?

Espero conocerles, saludarles, escucharles y recordarles que, en todo lo que podamos y en mi persona, nos van a encontrar trabajando por la Diócesis de Zamora y por esta provincia a favor del ser humano.

 

Creo que se está asumiendo en el ámbito político y, a veces, cultural y social, que las cosas se solucionan descartando a los débiles, a los más frágiles

 

El Gobierno de España ha tramitado en plena pandemia la Ley para regular la eutanasia. ¿Cómo valora esa rapidez y el propio proyecto legislativo sobre la eutanasia?

En primer lugar, es la cultura de la muerte. He sido profesor de la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, sobre el Espíritu Santo, y una de las cosas que trata la neumatología hoy en este problema ecológico, cultural y social es que la crisis religiosa y espiritual de esta sociedad y de este mundo tiene su componente en una ecología muy herida y en una cultura de la muerte. Creo que se está asumiendo en el ámbito político y, a veces, cultural y social, que las cosas se solucionan descartando a los débiles, a los más frágiles, que no tienen posibilidades y eso debe hacer que nos cuestionemos como sociedad si no estamos construyendo un mundo sobre arena.

 

¿Qué significa que la sociedad interiorice un concepto como el de ‘derecho a una muerte digna’?

Es que parece que se dice que una ‘muerte digna’ es provocarla cuando, en realidad, ayudar a morir dignamente es ayudar a morir en el amor, en los cuidados hasta el final y en evitar el sufrimiento. Pedimos, por favor, una Ley de Cuidados Paliativos, antes que ir a lo fácil. Cuando estamos viendo la tragedia de que nuestros mayores mueren, parece que la respuesta, ahora, es ayudar más. Vamos a paliar el sufrimiento.

 

¿Cómo interpreta la reforma educativa, también gestionada en medio de la pandemia?

Parece que, en vez de servir a la sociedad, se está en esa ingeniería social para responder a cuestiones más de plano ideológico que de servicio a la humanidad. Yo he echado de menos en todo este período democrático que los grandes partidos se pongan de acuerdo una ley educativa. La sociedad tiene derecho a que no haya una nueva ley cada cinco o seis años. Además, hay que salvar el derecho de los padres a elegir la educación, que es un derecho constitucional. En las concreciones, hay un choque en las autoridades con este derecho. Se quiere teledirigir esa educación

 

¿Cree que llegará a ser una realidad ese ‘pacto educativo global’ que preconiza el papa Francisco?

Nosotros trabajamos en esperanza y el Papa sabe qué marco está proponiendo: ‘Vamos a servir en la educación y vamos a dar respuestas educativas que ayuden a los más pobres, que integren y que den oportunidades a todos’.

 

¿Qué piensa que va a influir más negativamente en las relaciones entre la Iglesia y el Estado? ¿La eutanasia, la asignatura de Religión o la financiación?

No hay que plantear las relaciones contra algo o alguien. La Iglesia tiene que estar a favor del ser humano. Evidentemente, tenemos una propuesta moral y educativa pero todo lo que sea para servir, en lo que yo represento, nos van a tener al lado, trabajando por todo y por todos.

 

Está claro que apuesta por el diálogo.

Me he forjado en la escucha a las personas y los diez años que llevo de director espiritual, acompañando a muchos sacerdotes, me han hecho una persona capaz de ponerse a caminar con el otro, a ayudarle y compartir y, cuando hay que coger la cruz, aquí estoy para llevarla. Aunque el Señor ha sembrado el trigo, todos tenemos trigo y cizaña porque viene el maligno y echa su simiente pero tenemos que ayudar a hacer crecer el trigo y que la cosecha sea abundante. Ya vendrá el tiempo de la siega, cuando el Señor separe el trigo de la cizaña.

 

¿Considera que se valora adecuadamente la gestión de organizaciones como Cáritas y el papel asistencial que desempeña la Iglesia?

Hay una valoración muy positiva de la Iglesia. No soy catastrofista. Creo que hay un buen juicio y que, cuando las personas nos sentamos a hablar de tú a tú, somos capaces de entendernos y de llegar a acuerdos. En la Iglesia, he aprendido que hay que dialogar hasta el final y ponerse en el lugar del otro y ver también la realidad desde sus ojos.

 

España ha salido de situaciones muy malas. Nuestros padres vivieron el esfuerzo de salir de la pobreza en España y ¿cómo no vamos a hacerlo nosotros?

 

El último informe Foessa ya hablaba, antes de la pandemia, de 8,5 millones de personas en exclusión social. ¿Tenemos solución como sociedad?

Yo creo que sí. España ha salido de situaciones muy malas. Nuestros padres vivieron el esfuerzo de salir de la pobreza en España y ¿cómo no vamos a hacerlo nosotros? Las cifras pueden indicar una cosa pero las personas están ahí y no debemos descartar ninguna generación ni a los inmigrantes ni a nadie.

 

En ese sentido, ¿qué opina de la idea del vicepresidente de la Junta de facilitar en zonas despobladas el arraigo de inmigrantes?

No conozco esa idea porque no la he leído pero sí he estado cerca de los inmigrantes. He ido a Extranjería con ellos, les he acompañado en el proceso de regularizar su situación y de buscar trabajo. Cuando ves a una persona en ese camino y con ese deseo de salir hacia delante, nosotros estamos ahí para ayudar, Las formas las tienen que dar los políticos y nosotros tenemos que acompañar. Necesitamos construir pequeñas historias de encuentro, que es donde está nuestra experiencia de Dios.

 

Los populismos y toda polarización y manipulación de los sentimientos sociales siempre me parecen algo negativo. Esos son los caminos fáciles

 

¿Cree que es peligrosa para la convivencia la gran polarización política de la sociedad?

Los populismos y toda polarización y manipulación de los sentimientos sociales siempre me parecen algo negativo. Esos son los caminos fáciles. El camino complicado es construir con base en la fe y en las raíces de esa nación maravillosa que es España.

 

¿Ve incómoda para la Iglesia católica la aparente proximidad de grupos políticos como VOX?

Nosotros no debemos tener ninguna asignación política, sino defender el plano moral de la sociedad, en el ámbito de la moral personal, social, de la justicia y del bien del ser humano. A veces, es más el interés desde algunos sectores que la propia realidad. La Iglesia ha servido muy bien a la nación española con una neutralidad evidente.

 

¿Qué desea a la sociedad zamorana en esta Navidad?

Que abráis las puertas al Señor, que encendáis una luz en vuestros corazones y en vuestras vidas. Que vuestras familias vivan ese encuentro amoroso que el Señor nos trae y que la ternura de Dios en un niño que nos nace, que es el Dios con nosotros, sea el estilo de encuentro y servicio y de hacer felices a los demás.

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