Épico calvario de Jesús Nazareno

La procesión más carismática y numerosa cumple con su particular calvario de más de siete horas en medio de una gran expectación: desde las cinco de la mañana hasta bien entrado el mediodía.

La procesión de Jesús Nazareno, más conocida como la de las cinco de la mañana, ha cumplido hace unos minutos su particular calvario, un épico recorrido de siete horas por Zamora en el que hasta 9.000 cofrades han acompañado algunos de los pasos más valiosos y emblemáticos de la Semana Santa zamorana. Un año más ha concitado la atención de numeroso público que ha seguido esta maratoniana representación del calvario de Cristo.

 

Esta es una de las procesiones de más fuste de la Semana Santa de Zamora. Y lo es gracias a las múltiples peculiaridades que la componen. La primera de todas ellas, y por la que recibe su apelativo de Vulgo Congregación, la numeroses corte de nazarenos que la acopañan, en número de hasta 9.000, por las calles de Zamora. La segunda, la hora a la que parte, las cinco de la mañana, que la ha dado fama noctámbula, pero que responde a la necesidad de evocar las horas de la pasión de Cristo, rayando el alba. 

 

Y es que la Cofradía de Jesús Nazareno evoca con sus numerosos pasos todas las estaciones de Cristo en su camino hacia el Calvario. Lo hace con una procesión tan maratoniana como la de la Vera Cruz que encabeza el popular 'Cinco de Copas'. Llamado así por la disposición de sus personajes, Jesús Camino del Calvario está compuesto por cinco figuras: Jesús Nazareno, imagen de vestir de autor anónimo, donada a la Cofradía en 1.802; el centurión que guía la escolta, el sayón que tira de la cuerda y los soldados fueron tallados en 1893 por el zamorano Justo Fernández. Este paso es el que abre el cortejo y su salida de San Juan de Puerta Nueva es uno de los momentos más esperados del ciclo procesional zamorano. Este año tampoco no ha decepcionado.

 

Detrás de él, La Caída, Redención (una pieza notable de Mariano Benlliure), Las Tres Marías, Jesús Nazareno, La Verónica, La Desnudez, La Crucifixión, La Elevación de la Cruz, La Agonía y, cerrando el desfile, la Virgen de la Soledad. Acompañándolos, hasta 9.000 nazarenos vestidos con una sencilla túnica negra de percal, caperuz romo, ceñida con cordón de esparto y decenario, medalla al cuello y una pequeña cruz de madera que porta cada nazareno.

 

La procesión ha discurrido por sus cauces habituales: a buen ritmo durante las primeras horas hasta la tradicional parada en las Tres Cruces para recuperar fuerzas con las típicas sopas de ajo. Y de nuevo en marcha para enfilar por la calle San Clara, donde se ha incorporado el público de mañana para seguir el cortejo y disfrutar de su paso por la Plaza Mayor. A partir de ahí muchos cofrades han ido retirándose quedando disgregados por las plazas cercanas, como la de la leña. La procesión ha llegado pasadas las doce de la mañana a su origen.