España podría ejercer su derecho de veto en la cumbre para el Brexit del domingo

DAVID LOZANO

Pedro Sánchez asegura que el acuerdo presentado pone en duda la capacidad negociadora de España con el Reino Unido.

Contrariados. Así se siente el Gobierno de España, según el presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, con el acuerdo de salida de Reino Unido de la Unión Europea que se presentará el domingo en una cumbre en la que todos los países miembro de la unión deben ratificar el acuerdo.

 

Para Sánchez, el artículo 184 del documento "pone en cuestión la capacidad de España de negociar con el Reino Unido sobre el futuro de Gibraltar", algo que es inadmisible para el ejecutivo que lidera. "Somos un gobierno proeuropeísta, siempre hemos mantenido una actitud constructiva, sin bloqueos", aseguraba Sánchez.

 

El artículo 184 del tratado no excluye a Gibraltar de los futuros acuerdos que se tomen en cualquier materia entre Reino Unido y Europa, una de las líneas rojas del Gobierno en la negociación del Brexit, ya que el ejecutivo exige que las medidas acordadas solo se puedan aplicar al peñón si España da su consentimiento. "Es un punto esencial -señalaba Sánchez- y si no se resuelve de aquí al domingo España desgraciadamente tendrá que votar que no y ejercer su capacidad de veto. Porque esa es una cuestión que afecta a la esencia de nuestro país, a la esencia de nuestra nación", sentenciaba. "La actitud es constructiva, positica, pero esa negociación es algo que tenemos que hacer nosotros, solo nosotros y nada más que nosotros", concluía el presidente del Gobierno.

 

Por su parte el primer ministro de Portugal, Antonio Costa, señalaba que el Brexit es una "mala noticia" para Europa, y que es "fundamental que haya acuerdo". "Si algo ha quedado claro es que hay que respetar las líneas rojas que marque cada país", concluía.

 

La negativa del Gobierno español es tan tajante y el bloqueo tan meridiano que en Bruselas se baraja la posibilidad de suspender la cumbre del domingo, ya que en el orden del día programado no queda margen de tiempo para la negociación, y algunos líderes europeos, como Angela Merkel, ya han anunciado que no entra en sus planes meterse en una negociación eterna ese día