España resuelve con solvencia su primer partido del Mundial

España -Japón

FICHA TÉCNICA

RESULTADO: JAPÓN, 70 - ESPAÑA, 84 (21-39 al descanso).

EQUIPOS.

JAPÓN: Motohashi (10), Mizushima (4), Mawuli (9), Miyazawa (12) y Takada (10) --quinteto inicial--; Fujioka (3), Nagaoka (-), Machida (-), Nemoto (-), Fujitaka (11), Akaho (-) y Okoye (11).

ESPAÑA: Palau (9), Xargay (15), Torrens (5), Nicholls (7) y Ndour (12) --quinteto inicial--; Cruz (6), Ouviña (12), Gil (12), Casas (4), Sánchez (-) y Arrojo (2).

PARCIALES: 10-20, 11-19, 27-22 y 22-23.

ÁRBITROS: Bonner (USA), Cuelo (DOM) y Boyer (AUS). Sin eliminadas.

PABELLÓN: Santiago Martín Arena. 4.146 espectadores.

La selección española de baloncesto ha completado un notable debut en el Mundial de Tenerife al imponerse este sábado a Japón (70-84) en el Santiago Martín Arena de San Cristóbal de la Laguna, donde la anfitriona ha impuesto su superioridad física y su buen juego coral para apuntarse primera victoria con Marta Xargay (15) como máxima anotadora.

 

Había avisado Lucas Mondelo del peligro de este debut, que llegaba una semana después del amistoso ante el mismo rival que se tuvo que resolver en la prórroga, y sus jugadoras entraron al parqué con las orejas tiesas. La superioridad al rebote (40-24) y la buena coordinación defensiva para frenar las penetraciones niponas fueron las claves de este sólido debut antes del segundo encuentro de este domingo ante Puerto Rico. Lo hizo sin la mermada Silvia Domínguez y con Alba Torrens pasando casi inadvertida, dos méritos añadidos considerables.

 

Un tiro libre de Laura Nicholls fue el primer punto de España en 'su' Mundial, aunque la primera ventaja tímida fue para Japón (6-3). De la mano de Xargay, letal en la media distancia, y de su buena defensa la anfitriona cogió la manija del encuentro rápidamente y se apuntó un parcial de 2-13 que le puso las cosas de cara enseguida (8-16, min.8). Un espectacular reverso de Cristina Ouviña permitía a España doblar a su rival en el marcador al final del primer cuarto (10-20), estadística emparejada con la del rebote (11-5).

 

Las pupilas de Tom Hovasse, siete centímetros más bajas de media, tenían casi imposible hacer daño bajo los aros, pero es que también tenían emborronado el punto de mira en la larga distancia. Fallaron sus primeros seis triples y, encima, cuando anotaron el primero por medio de Fujitaka respondió Laia Palau en la siguiente jugada con la misma medicina.

 

La segunda unidad de Mondelo mantenía el nivel y España iba estirando su ventaja punto a punto para alegría de los más de cuatro mil espectadores que arroparon a las jugadoras locales en la hora de la verdad tras un largo verano de preparación. Con un triple de Xargay, el marcador reflejaba una máxima de 18 al descanso (21-39).

 

JAPÓN SE DESATA Y ESPAÑA RESPONDE CON TEMPLANZA

Cundió la arenga de Hovasse en el descanso y las japonesas se desataron al inicio del tercer cuarto, mostrando una voracidad ofensiva más acorde con lo previsto antes del partido. De la mano de Fujitaka, en poco más de 6 minutos anotaron 19 puntos con tres triples incluidos y si no hicieron más daño fue por la labor interior de Astou Ndour y Laura Gil, que se repartieron la anotación en esa fase del partido.

 

Así que las asiáticas recortaron su desventaja a 11 (40-51, min.16) y obligaron a pedir tiempo muerto a Mondelo, cuyas palabras espabilaron a sus pupilas. Volvieron a apretar las clavijas en defensa y a mover la pelota con fluidez en ataque para dar otro pescozón, un parcial de 0-7 liderado por la capitana Palau que abortó la reacción asiática.

 

España llegó 13 puntos arriba al último parcial (48-61). ¿Quedaría emoción? Cristina Ouviña, una de las novedades respecto al equipo olímpico de Río, opinaba que no con cinco puntos seguidos después de que Japón volviera a colocarse a 11 (52-63, min.33), pero la barrera psicológica de los 10 se rompía a falta de cuatro minutos (64-73).

 

El "ganaremos, pero sufriremos" pronunciado en la previa por Mondelo amenazaba más que nunca con hacerse realidad más que nunca, pero no encadena un equipo cinco medallas seguidas si no atesora un considerable aplomo. España aguantó el estilo 'kamikaze' de su rival, con ataques de escasos segundos y defensa a toda pista, y cerró su primer triunfo en el Mundial mientras el público hacía la ola y Ouviña metía un triple casi sobre la bocina.