Extinguido un incendio en el centro del lobo de Robledo sin que las llamas llegaran a los animales

Extinción del incendio en el Centro del Lobo de Robledo.

Efectivos de extinción de incendios han intervenido en un fuego en el Centro del Lobo de Robledo, un lugar único en el que habitan varios ejemplares.

Efectivos del Parque de Rionegro del Puente del Consorcio Provincial de Extinción y Prevención de Incendios de la Diputación de Zamora han colaborado este viernes con los medios de la Junta de Castilla y León en la extinción del incendio registrado en el Centro del Lobo Ibérico de Robledo.

 

Tras recibir la alarma, se desplazaron al lugar la cuadrilla helitransportada de Villardeciervos, el helicóptero Zulú 2 de esta misma base y tres cuadrillas de tierra. El incendio ha afectado a la caseta del veterinario que atiende el centro, pero no llegó al pinar en el que tienen su hábitat los lobos que forman parte del centro gracias a la intervención de los servicios de extinción de incendios.

 

El centro fue levantado con una importante inversión de la Junta de Castilla y León en el municipio zamorano de Robledo, cerca de Puebla de Sanabria. Cuenta con varias salas que abordan desde todos los puntos de vista la realidad del lobo. Nos narra su historia y, muy especialmente, su presencia en tierras zamoranas como la sierra de La Culebra, uno de los pocos sitios de España en los que siempre hubo lobos, incluso cuando en los años ’70 del siglo pasado estuvo al borde de la extinción por la actuación de alimañeros y furtivos.

 

En el centro podemos disfrutar también de las tradiciones, costumbres e incluso ropas en torno a este feroz depredador que, durante siglos, le fraguaron en las comarcas zamoranas una leyenda y hasta un folclore acorde a su mito.

 

Pero lo que realmente diferencia a este centro de otros es la posibilidad de ver lobos auténticos y vivos. A día de hoy, cuenta con siete ejemplares adultos y un lobato, todos ‘bautizados’ por su propio nombre y que viven en semilibertad en una amplia porción de sierra, donde encuentran inalterado su hábitat zamorano más propio: arbolado, rocas y monte bajo son el escenario. Son ejemplares socializados, pero que conservan su naturaleza: al poco del estreno del centro se conoció el ataque de uno de ellos a su cuidador. Se hacen con ellos sesiones de manejo, a base de alimentación, para que toleren la presencia humana.

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