Hoy como hace 200 años

El paralelismo entre sus orígenes y su actualidad fue el hilo conductor de una celebración sencilla y austera, que incluyó una poco frecuente unanimidad entre colores políticos. La apertura al público del palacio provincial fue la noticia.

La jornada del 200 aniversario de la Diputación ha discurrido por el camino de la comparación entre los días que alumbraron la institución y los que ahora se ciernen sobre ella. Así lo puso de manifiesto la declaración institucional, pactada por los cuatro grupos políticos representados en la corporación. En un poco frecuente fenómeno de unanimidad, PP, PSOE, IU y Adeiza pactaron un texto en el que se ponía de manifiesto que las labores encomendadas hace 200 años son vigentes ahora, aunque se le hayan añadido otras nuevas.

 

La reunión de la correspodiente junta de portavoces sirvió para pactar, a primera hora de la mañana, el texto que se iba a comunicar en un pleno extraordinario que contó con solo dos puntos y en el que todas las fuerzas políticas estuvieron de acuerdo también en no cobrar las dietas reglamentarias. Tras el acuerdo, momento para recibir a los invitados que iban a dejar pequeño el salón. Ayuntamiento, Junta, subdelegación del Gobierno, parlamentarios, Cortes de Castilla y León y el alcalde de Braganza se hacían hueco entre los exdiputados provinciales, representantes de Caja Rural, de la patronal, de asociaciones...

 

Antes de iniciar el pleno hubo tiempo para descubrir una sencilla placa con los nombres de todos los presidentes de la Diputación en estos 200 años, con la presencia de algunos de los últimos.

 

Y después, paso al pleno, con esos dos únicos puntos. Por un lado, la declaración institucional, en la que Martínez Maíllo hace hincapié en la condición de las diputaciones, en su origen, como limitadoras "del excesivo centralismo", instrumentos para "la atención fundamentalmente a los pueblos", "el apoyo a los municipios como la razón de ser de la Diputación", su papel en la Constitución o en el diseño del Estado de las Autonomías, "inciado por las propias diputaciones"; razones de ayer y de hoy, del pasado y del presente, de plena actualidad en pleno debate sobre la ordenación del territorio y sus administraciones. Y que describen "los 200 años de una institución común, de toda Zamora".

 

El pleno termina con la aprobación unánime de esta declaración, y la Diputación anuncia que este edificio histórico pasa al uso de los ciudadanos, que lo tendrán que espacio expositivo y que podrán visitar cuando plazcan. Las obras de Coomonte, Barrón o Lobo que protagonizarán una exposición a partir de noviembre serán un buen motivo para hacerlo.