Igea evita valorar el 'fichaje' de Pablo Yáñez por el PP: "Permítame que sea clemente... con minúsculas"
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Igea evita valorar el 'fichaje' de Pablo Yáñez por el PP: "Permítame que sea clemente... con minúsculas"

El vicepresidente, en el papel de portavoz del gobierno regional, evita echar 'leña al fuego'.

El vicepresidente de la Junta de Castilla y León, Francisco Igea, ha evitado pronunciarse sobre la decisión del PP de incorporar a un antiguo 'compañero' de partido, Pablo Yáñez, que se incopora a la estructura de los 'populares' de Valladolid para atender labores de comunicación a través de su empresa. Igea ha aludido al hecho de que en el momento de la pregunta, este jueves en la rueda de prensa del consejo de Gobierno de la Junta, estaba ejerciendo como vicepresidente y no como miembro de un partido.

 

En todo caso, no ha evitado dejar un pequeño comentario al respecto. "No puedo atenderle aquí como miembro de Cs porque estoy como portavoz... pero permítame que esta vez sea clemente... con minúsculas". De este modo, Igea evita echar 'leña al fuego' de una incorporación que ha alborotado un poco más el revuelto panorama político de la comunidad.

 

Su relación con Igea, principal damnificado del 'pucherazo' de las primarias de Cs cuando Yáñez era el 'hombre fuerte' de Albert Rivera en Castilla y León, no es precisamente buena, pero tampoco ha tenido 'amigos' en el PP y esa es una de las lecturas en clave interna. De hecho, algunos de sus movimientos afectaron al entorno del propio Mañueco.

 

La decisión es, según ha podido saber TRIBUNA, exclusivamente del PP provincial de Valladolid y su presidente Conrado Íscar, que ha querido contar con Yáñez y su empresa estrictamente para labores de comunicación. Su contratación se produjo tras ofrecer Yáñez los servicios de su empresa y ya se estrenó hace unos días en un acto den Zaratán. La decisión aviva la idea de que se avecina un período electoral por lo que supone de rearme del PP pucelano en su propio terreno, donde tiene que disputar el ayuntamiento de la capital e intentar retener la Diputación ante el PSOE de Óscar Puente.

 

El movimiento no ha sentado bien internamente en las filas 'populares' en la medida que pone de manifiesto cierta descoordinación. El motivo no es otro que los antecedentes del propio Yáñez en el pasado en su etapa como político elegible. Cercano al expresidente de Cs, Albert Rivera, del que tenía la plena confianza, Yáñez desembarcó en las listas al Congreso presentándose por Salamanca, aunque había sido asesor de Cs en la Diputación de Valladolid; obtuvo escaño pero lo perdió en la repetición electoral de 2016.

 

A pesar de ello, todavía dio guerra en la provincia y llegó incluso a presentar una denuncia de fraude en la Fiscalía contra la supuesta adjudicación irregular de la guardería de Villares de la Reina, ayuntamiento gobernando entonces por el suegro de Alfonso Fernández Mañueco. La denuncia resultó ser un patinazo sin fundamento que causó una crisis interna en Cs de Salamanca: resultó que la adjudicación denunciada no se había llegado a producir por declararse desierto el concurso.

 

Dijo entonces en una entrevista con TRIBUNA que si perdía su escaño, como así ocurrió, volvería a su actividad profesional, vinculada a la comunicación, pero poco después abrió su propia puerta giratoria y se incorporó como asesor de Cs en el Congreso. Meses después fue enviado por Cs a coordinar la comunicación en la campaña electoral autonómica de Galicia, donde coscechó un patinazo con el idioma y la desaparición del partido en el parlamento gallego. Parecía en sus horas más bajas.

 

No obstante, Yáñez todavía lo iba a intentar en Castilla y León. Tras prodigarse en platós y tertulias, desembarcó como secretario de comunicación de Cs en la comunidad designado por la dirección nacional, pero su llegada no fue bien recibida. Se estableció como un poder paralelo a nivel orgánico y también en Cortes, donde creó un equipo propio (parte del cual trabaja ahora para él). Suyo fue el impulso a la candidatura de Silvia Clemente, vencedora de las primarias de Cs y candidata a la Junta hasta que se descubrió el 'pucherazo': se detectaron 82 votos que fueron anulados por irregularidades y que eran claves para la victoria de Clemente, la candidata de Yáñez y del oficialismo.

 

Aquella maniobra, de la que se hizo políticamente responsable con su dimisión en marzo de 2019, le granjeó la enemistad de prácticamente el 100% del aparato, cargos y militantes de Cs en Castilla y León, en todas las provincias y estamentos, y con la única excepción de sus más cercanos. No había miembro de la 'familia naranja' que le tolerara, y entre los más perjudicados, alguien que ahora tendrá que 'trabajar' con él, la vicepresidenta de la Diputación de Valladolid, Gema Gómez, que gobierna con el 'valedor' de su fichaje. 

 

Entre los más claramente enfrentados a sus maneras en política, por descontado, el que fue principal damnificado en principio del 'pucherazo', Francisco Igea, que acabaría ganando las primarias. Pero la lista de detractores que dejó en pocos meses es amplia y casi unánime en su antiguo partido, del que salió y en el que nadie en Castilla y León guarda buen recuerdo del ambicioso Yáñez. Su entrada en el 'aliado' no deja de ser una mala noticia, veremos para quién.

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