Investigadores avanzan hacia nuevas terapias que pueden frenar la esclerosis múltiple

En condiciones normales, la barrera hematoencefálica protege al cerebro de la exposición a elementos nocivos. 

Investigadores del Centro de Investigación del Hospital de la Universidad de Montreal (CRCHUM) han identicado una molécula llamada ALCAM que, una vez bloqueada, retrasa la progresión de la esclerosis múltiple. Sus resultados, obtenidos de estudios in vitro en humanos e in vivo en ratones, podrían conducir al desarrollo de una nueva generación de terapias para tratar esta enfermedad autoinmune, según publican en la revista 'Science Translational Medicine'.

 

En condiciones normales, la barrera hematoencefálica protege al cerebro de la exposición a elementos nocivos. Por ejemplo, evita que las células del sistema inmunitario, como los linfocitos, invadan nuestro sistema nervioso central. Sin embargo, en personas con esclerosis múltiple, esta barrera es permeable.

 

Una gran cantidad de linfocitos logran migrar hacia el cerebro y deteriorar sus tejidos (mediante la destrucción de la vaina de mielina que protege las neuronas y permite la transmisión de los impulsos nerviosos).

 

"En nuestro estudio, mostramos por primera vez que una molécula llamada ALCAM (Molécula de adhesión celular leucocitaria activada), expresada por las células B, controla su entrada en el cerebro a través de los vasos sanguíneos. Les permite migrar al otro lado del barrera hematoencefálica en ratones y humanos. Al bloquear esta molécula en ratones, pudimos reducir el flujo de células B en sus cerebros y, como resultado, retrasar la progresión de la enfermedad", explica el doctor Alexandre Prat, investigador en el CRCHUM, profesor de la Universidad de Montreal y titular de la Cátedra de Investigación de Canadá en Esclerosis Múltiple.

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