Jesús en su Tercera Caída pasea completa y a salvo de la lluvia en el Lunes Santo de Zamora

La climatología respeta la primera procesión del Lunes Santo. La hermandad desfila un año más con las esculturas de Coomonte y sus tres pasos.

Jesús en su Tercera Caída ha procesionado este Lunes Santo en Zamora con normalidad pese a la cambiante climatología, que ha respetado el primer desfile del día. A pesar de las previsiones y de la amenaza de lluvia, ha salido puntual a su hora desde la iglesia de San Lázaro acompañado de su numerosa impedimenta, las esculturas y las imágenes titulares.

 

La hermandad ha salido a la calle, como es habitual, antecedida por la imponente escultura de José Luis Alonso Coomonte, una corona de espinas de grandes dimensiones hecha en 1999 con rejas de arado. Detrás de su marcha va la cruz de yugos del mismo autor y los pasos de la hermandad: La Despedida de Jesús y su Madre, Jesús en su Tercera Caída y la Virgen de la Amargura. Por su parte, los cofrades de esta hermandad son una sucesión de negro y blanco: visten túnica y caperuz de raso negro y una capa de raso blanco y portan un hachón rematado en farol con vela con el anagrama de la Hermandad en los cristales.

 

La procesión ha estado acompañada por numeroso público que ha aprovechado las benignas previsiones, que ponían a salvo la primera procesión del lunes. Desde la Iglesia de San Lázaro, punto de partida, hasta su regreso al Museo de Semana Santa, no ha faltado público, aunque el mayor número se ha concentrado en la plaza Mayor, donde se vive uno de los momentos más emotivos de este desfile, cuando el coro entona el himno a los caídos mientras los tres pasos son mecidos, tras lo que tiene lugar una oración por los hermanos fallecidos.