Juramento de silencio contra los fanatismos

Brillante procesión del Cristo de las Injurias, ante el que Rosa Valdeón ha hecho su último juramento pidiendo fuerza para superar los fanatismos religiosos. El riguroso silencio prometido ha refrendado un momento álgido de la Pasión zamorana.

La cofradía del Santísimo Cristo de las Injurias ha vuelto a protagonizar uno de los momentos más brillantes de la Semana Santa de Zamora. Ante numerosísimo público y en una tarde despejada, pero algo fresca, los 2.500 cofrades de esta hermandad han jurado ante su imagen que recorrerían, un año más, Zamora en silencio y así lo han hecho. Antes, la alcaldesa de Zamora, en su último discurso del juramento, ha pedido protección ante los fanatismos religiosos tan de actualidad.

 

Con algo más de presteza que en otras ocasiones, hacia las ocho de la tarde los 2.500 cofrades de la hermandad ya estaban en los entornos del castillo esperando la orden para alinearse frente a la catedral. Cuando se la han dado, a las ocho y medio, han salido portando sus característicos incensarios y, disciplinadamente, se han colocado ocupando toda la plaza. Con su 'ejército' de blanco y rojo en el patio, el Cristo de las Injurias ha sido sacado de la Catedral para presidir el juramento.

 

La alcaldesa de Zamora, Rosa Valdeón, ha pronunciado palabras firmes contra las desigualdades, por el orgullo colectivo, por la honestidad de los servidores públicos y, especialmente, contra las matanzas en nombre de otras religiones. Un pregón de despedida en el que ha agradecido también haber podido ser la primera mujer que se pusiera ante el injuriado y lo aprendido estos años en su tarea al frente del Ayuntamiento.

 

En su ofrenda Valdeón ha pedido al Cristo de las Injurias ayuda para "superar este tiempo de riesgos, fanatismos y amenazas, de muertes sin sentido, de vidas y familias destrozadas", y que alivie el dolor de tantos padres y madres que han visto morir a sus hijos. En un sentido juramento, la alcaldesa de Zamora ha rogado al Injuriado que aleje el odio y la crueldad "de quienes ejercen la violencia en nombre de otras religiones y creencias", al tiempo que ha rogado que ayude a la sociedad a vencer el desconcierto y la confrontación.

 

Rosa Valdeón ha admitido que ha buscado "el camino para recuperar esos valores, también en la vida pública. Abierta a todos. Respetuosa con todos. Sin crispación. Sin sectarismo. Con lealtad y generosidad. Con responsabilidad y humanismo", y ha confesado que le gustaría devolver todo lo que estos años ha aprendido como alcaldesa de Zamora. Así, agradeciendo el poder haber sido la voz de la ciudad que jura el silencio mientras el Cristo de las Injurias recorre las calles, se ha despedido.

 

Después, en uno de los momentos más solemnes de la Semana Santa, los 2.500 hermanos se han puesto de rodillas para jurar silencio durante toda la procesión, que se ha encaminado por las estrechas calles del casco histórico en un recorrido que ha terminado cerca de las once de la noche.